MATAMOROS.- Rosa Martínez Domínguez lo abrazó…lo bañó de besos, lloraba y reía en la banqueta frente a la central camionera “Lucio Blanco”. Abraham Beltrán sonreía y la apretaba con su cuerpo…los oficiales del Grupo Beta Matamoros, se limpiaban las lágrimas.
Rosa luego de cinco años ayer ve a su hijo que estuvo en una prisión de Alabama en Estados Unidos por el delito de lesiones y por eso nunca pudo hablar con su madre que vive en Ciudad del Carmen, Campeche.
“Pensé que estaba muerto pero…Dios es muy grande” dice con palabras entrecortadas y comienza a sollozar.
Las noticias
Doña Rosa cuenta que desde el 2006 todos los días veía las noticias porque su hijo se fue a trabajar a Estados Unidos y solamente recibió una llamada por teléfono para decirle que estaba bien. Después, nada.
En el 2010 su corazón sufrió un vuelco cuando vio en la televisión que habían ejecutado a 72 inmigrantes. El año pasado por el mismo medio vio con tristeza que había 185 cadáveres en fosas clandestinas del mismo San Fernando, Tamaulipas.
La prisión
Abraham Beltrán Martínez de 28 años dice que fue a prisión por pelear borracho a golpes y sentenciado a tres años y meses. Después…”El presidente Calderón me envío un millón de dólares para construir casas y dárselas a los pobres, puedo cobrar el cheque en cualquier banco y eso es lo que voy a hacer”.
Las lágrimas asomaron la cara de la piel mestiza de Rosa. A manera de disculpa dice: “es que mi hijo está malito. Así quedó desde que se separó de su mujer Karime Eleuterio García y tienen una hija Rosa Isela a la que quiere con todas las fuerzas de su ser pero ya no puede verla, por eso se fue para Estados Unidos.
“Planeo llevarlo a Mérida para que me lo vean los doctores y que pueda estar bien” y en los ojos de Rosa asoman otra vez las lágrimas.
Lucidez
Desde el viernes antepasado, Abraham fue expulsado y así llegó por el Puente Nuevo Internacional.
“Yo no me acordaba de la dirección de mi mamá, pero le dije a los señores del Grupo Beta que podíamos hallarla por Google Earth y así fuimos buscando. Sabía que la casa era detrás de la Policía Federal División Caminos. Además está un cenote. Así ubicamos en calle Javín y Abasolo de la colonia Resto de las Pilas. Es la casa donde crecí con mis cinco hermanos”, dice Abraham muy orgulloso.
Llamaron por teléfono a la presidencia y el Secretario del Ayuntamiento la fue a buscar pero no la encontró.
El teléfono
Es que vendí y me cambié de casa, ahora vivo en la colonia Morelos creo que la calle es53 entre 68, dice Rosa. La última opción fue consultar la guía telefónica y estaba el número de ella ¡La encontramos señor! –dice con alegría Abraham-.
- ¿Qué sintió cuando le dijeron que estaba su hijo?
- Mucha alegría y tristeza: es que por fin estaba vivo y tristeza por lo malito. Les pedí que me dieran días para venir por él, porque tenía que conseguir dinero prestado para el camión. Yo trabajo en dos casas haciendo el aseo así que les suplique que me dieran permiso y hasta me prestaron dinero.
“Les dije que me tuvieran que venía por él, porque sé que esta malito y tenía miedo que en el camino pues le viniera otra vez esos momentos que una no sabe y se podía perder”, dice doña Rosa entusiasmada.
Rosa llegó ayer por la tarde y los oficiales fueron por ella a la central de camiones, mientras que Abraham esperaba en el refugio de la “Casa del Migrante”
Abraham se salió de la Casa del Migrante porque debía ir a cualquier banco para pedir el millón de dólares y anduvo caminando por la ciudad, pero no se sabe por qué razón caminaba por la banqueta de la central camionera, cuando el oficial del Grupo Beta que transportaba a doña Rosa en el vehículo, coincidentemente lo vio y le dijo: “mire, allí va su hijo”.
Apenas tuvo tiempo de orillarse, porque doña Rosa bajo corriendo le gritó estiró los brazos y se fundieron en un fuerte abrazo.
Y es que la distancia entre la Casa del Migrante y la central camionera es una distancia similar al puente “El Zacatal” que comunica Ciudad del Carmen-Villahermosa aproximadamente 3.86 kilómetros.
Generosidad
Doña Rosa pago 520 pesos por su pasaje de Ciudad del Carmen a Tampico en un camión de pasajeros de Petróleos Mexicanos. Salió a las 07:00 horas y llegó a las 08:30 horas del día siguiente. Luego 446 pesos de Tampico a Matamoros de 10:00 AM a 16:00 horas.
Dos abogados que escuchaban el relato de doña Rosa, generosamente entregaron cada uno 500 pesos. El Grupo Beta entregó otra aportación.
Ambos abordaron el camión de las 21:00 horas. No importa que circulen por el peligroso San Fernando que en la noche da más miedo viajar, porque finalmente están juntos y nada malo puede pasarles.