LA
ARQUEOLOGÍA EN YUCATÁN
Hasta
1973, el INAH tenía pocos arqueólogos destacados
en Yucatán, entre ellos Alberto Ruz Lhuillier y Víctor
Segovia Pinto, quienes se
desempeñaron en el desaparecido Departamento de Monumentos
Prehispánicos, el cual fue sustituido por el Centro Regional
del Sureste del INAH y, finalmente, por el Centro INAH Yucatán,
en el cual siguió laborando el último de los arqueólogos
mencionados.
En
la actualidad, la sección de arqueología del Centro
INAH Yucatán cuenta con 20 arqueólogos, de los cuales
el 50% es egresado de la Facultad de Ciencias Antropológicas
de la Universidad de Yucatán.
PRINCIPALES
ACTIVIDADES
Entre
las principales actividades institucionales de los integrantes
de la sección de arqueología están: la atención
a denuncias y la realización de peritajes relacionados
con la afectación del patrimonio arqueológico.
También
tiene como función realizar rescates y salvamentos arqueológicos,
para que las diversas obras de infraestructura que llevan al cabo
dependencias oficiales y particulares, como la Secretaría
de Comunicaciones y Transportes, Comisión Federal de Electricidad,
Vías Terrestres del Gobierno del Estado, Fraccionadores,
etc., se puedan efectuar y a la vez recuperar la información
cultural necesaria y proteger los vestigios prehispánicos
relevantes de su afectación y destrucción.
Esta
labor es muy importante ya que la entidad se caracteriza por la
gran cantidad de vestigios prehispánicos ubicados en su
territorio (unos 1,800), lo que hace que nuestra institución
tenga que coordinarse con los ejecutores de obras para proteger
el legado cultural.
Otro
aspecto que forma parte inherente de la actividad de los arqueólogos
del Centro INAH son los proyectos de investigación y restauración,
que les permite plantear problemas y objetivos académicos,
así como realizar tareas tendientes a la conservación
del patrimonio cultural.
Como
es del conocimiento general, la práctica de la arqueología
en el país tiene un carácter público y social
y depende financieramente de los recursos aportados por el Estado
en sus diversos niveles de gobierno.
En
este contexto, la actividad se ha caracterizado a través
de los años por la exploración, restauración
y estudio de los grandes conjuntos arquitectónicos prehispánicos,
lo que repercute en la actividad turística.
Los
arqueólogos que se hacen cargo de estos proyectos integran
a sus programas de trabajo propuestas de investigación,
lo que ha permitido el avance del conocimiento científico
sobre la cultura maya.
La
difusión de los resultados obtenidos, así como los
objetos arqueológicos recuperados permiten enriquecer el
acervo de los museos, que mediante sus servicios educativos exposiciones
se vinculan culturalmente con la comunidad.
LA
ARQUEOLOGIA DE LOS ULTIMOS AÑOS
En
este contexto nos queremos referir a la dinámica que se
ha generado en los últimos años en el Estado de
Yucatán, en el quehacer arqueológico.
En
1994, el Gobierno Federal adoptó en todo el país
diversos proyectos "especiales" de arqueología
y museos, con abundantes recursos financieros.
Así,
se llevaron al cabo en Yucatán dos de ellos: uno, en la
zona arqueológica de Chichén Itzá, y el otro
permitió la creación del Museo del Pueblo Maya de
Dzibichaltún.
Asimismo,
desde 1996 el gobierno del Estado ha canalizado al Instituto Nacional
de Antropología e Historia recursos sin precedente, lo
que ha permitido realizar amplio programa de restauración
e investigación arqueológica en los sitios de Uxmal,
Oxkintok, Acanceh, Mayapán, Xcambó, Ek Balam, Yaxuná,
Dzibichaltún, Chichén Itzá, Izamal, Chacmultún
y Culubá.
Con
las aportaciones señaladas, que en el lapso 1996-97 fueron
de unos ocho millones y para el ejercicio 1999-2000 de veintisiete,
se hangenerado alrededor de 1,500 empleos, de modo que se han
creado nuevas rutas turísticas alternativas y consolidado
las existentes.
Además,
se han realizado importantes hallazgos arqueológicos que
han permitido el avance en el conocimiento de la cultura maya.
Si
bien la mayoría de estos proyectos se inscriben en la política
gubernamental para sustentar un desarrollo de rutas turísticas
y de dotar de empleo a las comunidades aledañas a los sitios
prehispánicos mediante trabajos de restauración
de templos, palacios y grandes conjuntos arquitectónicos,
también se hacen investigaciones paralelas a las labores
institucionales de conservación.
En
este aspecto, las investigaciones se han dirigido fundamentalmente
a estudios de arquitectura y de secuencia constructiva de los
grandes conjuntos prehispánicos intervenidos, así
como aspectos de la estructura social de las antiguas comunidades
mayas.
Aunque
hay una tendencia a magnificar los hallazgos e investigaciones
acerca de la antigua élite maya y del contexto en el cual
se desenvolvió, ahora sabemos los nombres de la directiva
maya, de sus alianzas matrimoniales y de las conquistas de otras
ciudades.
Sin
embargo, no por ello es menos importante pues apoya el estudio
de los modestos vestigios materiales y de la población
campesina, lo cual nos permite conocer y dilucidar aspectos básicos
de la estructura de la sociedad maya prehispánica.
CONSIDERACIONES
SOBRE EL QUEHACER ARQUEOLOGICO
No
obstante el esfuerzo extraordinario que se ha estado realizando
en nuestra entidad para la conservación, investigación
y difusión del patrimonio cultural de Yucatán, es
evidente que no es suficiente la acción gubernamental para
subsanar todas las necesidades y tareas concernientes a la conservación
de nuestro vasto patrimonio cultural, que en muchos aspectos depende
de situaciones políticas coyunturales.
En
este sentido, es deseable que exista una continuidad en este esfuerzo
y que éste se haga extensivo no sólo a los diferentes
niveles de gobierno sino también a la sociedad civil a
través de sus organizaciones, cuya participación
en estas tareas es todavía incipiente.
También
se hace necesario aumentar el peso de las decisiones en este campo
de los hacedores del quehacer arqueológico y cultural.
El
patrimonio cultural lo entendemos como una parte integral del
desarrollo y como fundamento de la identidad social, por ello
es primordial la participación comunitaria en las tareas
encomendadas a las instituciones de cultura como el INAH.
Asimismo,
es necesario estimular y promover estrategias de conservación,
aprovechamiento y uso de los bienes culturales, que puedan beneficiar
a los sectores mayoritarios de población.
En
este sentido, las políticas culturales deben propiciar
la participación activa y el involucramiento comunitario,
lo cual aunado a las acciones de Gobierno permitirán consolidar
las estrategias de conservación, investigación y
difusión de nuestra herencia patrimonial, para las generaciones
futuras.- Arqlgo. Alfredo Barrera Rubio, Centro INAH Yucatán.-
Mérida, Yucatán, enero de 2001 (inahyuc@prodigy.net.mx)