IMPORTANTE
DESCUBRIMIENTO EN EK BALAM
Investigadores
del Centro Yucatán del Instituto Nacional de Antropología
e Historia hallaron en la zona arqueológica de Ek Balam
un impresionante friso de estuco, en buen estado de conservación,
que representa un rostro teratomorfo (monstruoso) del que sobresale
la efigie de un gobernante maya ricamente ataviado al que acompaña
su séquito.
El
friso, ubicado en una de las partes más altas del edificio
"I" -la Acrópolis-, mide de 10 metros de largo
y 2.70 de altura.
La
identidad del personaje central -el gobernante- del friso es un
enigma para los investigadores. La cabeza de la figura es uno
de los pocos elementos faltantes del conjunto, aunque esperan
encontrarla conforme se continúe liberando los tres metros
de fachada que aún permanecen bajo toneladas de roca y
polvo, que, según los expertos, los mayas colocaron para
evitar el deterioro de la escultura. El hallazgo aportará
valiosa información sobre el desarrollo de este asentamiento
maya, cuya ocupación se remonta del período preclásico
tardío (300 a.C.-250 d. C.) hasta la llegada de los españoles,
ya que cerca de la Acrópolis hay vestigios de una capilla
de indios.
Ek
Balam (vocablo maya que significa "Jaguar negro" o "Lucero
jaguar") es un sitio maya prehispánico ubicado a 180
kilómetros al oriente de Mérida, en el municipio
de Temozón.
La
Acrópolis es un conjunto de edificios, estructuras y subestructuras
correspondiente a distintas etapas constructivas y estilos decorativos.
El
conjunto mide 160 metros de largo, 75 de ancho y 31 metros de
altura; es tan grande que la liberación de unas 40 habitaciones
no representa ni siquiera el 20% de la Acrópolis.
La
decoración del edificio es a base de figuras geométricas
y orgánicas talladas en roca, también hay detalles
de imágenes de estuco con formas humanas, animales y monstruos.
El
friso corresponde a un decorado de la parte superior de las habitaciones
en la sección más alta de la Acrópolis.
La
instalación adecuada de las rocas en cada elemento de la
superficie de estuco logró el propósito de conservar
intacta la mayor parte del conjunto.
Sin
embargo, las raíces de árboles que crecieron en
medio de las rocas dañaron algunas secciones. Aun así,
los expertos confían hallar más adelante otras piezas
faltantes conforme avancen los trabajos de rescate.
Entre
las características más destacadas de este friso,
destaca la fachada teratomorfa porque el rostro del monstruo domina
la totalidad del conjunto.
La
boca de la figura, rodeada de colmillos, tiene al frente un pico
del que sobresale la representación de las fosas nasales,
los ojos y las cejas.
Aunque
sólo ha quedado al descubierto la parte superior del rostro,
es probable que la sección inferior de la boca esté
bajo toneladas de roca y tierra que aún falta por retirar.
En
este friso que es la representación escultórica
de un rostro teratomorfo (monstruoso), destaca la efigie de un
gobernante maya ricamente ataviado al que acompaña su séquito.
El
personaje, que no conserva la cabeza , está sentado en
un trono sobre el pico del monstruo. A juzgar por las espigas
laterales que sobresalen de los hombros, se presume que la cabeza
debió estar coronada por enorme penacho y que estos elementos
eran los que le daban soporte y estabilidad.
Del
cuello de la figura central sobresale una tercera espiga. Esto
refuerza la tesis que debió tratarse de una cabeza con
penacho descomunal.
Todos
los elementos decorativos del resto del cuerpo, como el fajín
y el "taparrabo", fueron trabajados cuidadosamente por
los milenarios autores para representar la magnificencia del personaje.
La
imagen, que está calzada con sandalias de generoso decorado
y rodilleras, tiene la altura promedio -1.60 metros- y otras características
de los habitantes de la época prehispánica.
Las
figuras antes descritas y las que integran el resto del friso
están sobre una estructura o esqueleto elemental de roca,
en una de las partes más altas del edificio "I"
o Acrópolis.
Los
especialistas infieren que, debido a la magnitud del friso y los
diversos elementos que lo integran, los mayas decidieron labrar
en la roca el trazo básico del conjunto y luego modelar
el estuco, para obtener facciones más detalladas.
El
presunto rey tiene a los costados dos figuras, probablemente "bacabes",
una especie de divinidades cargadoras de la bóveda celeste
y que en este caso llevan sobre los hombros lo que podrían
ser las cejas del monstruo o las cornisas de la casa del gobernante.
El
personaje ubicado a la izquierda del rey es más pequeño,
su estado de conservación es excelente, y se halla en un
posición de tres cuartos de perfil.
El
trazo de la silueta humana refleja importante grado de destreza
y estudio anatómico; la posición de brazos, manos
y piernas corresponde a la de una persona sobre la que recae el
peso en el hombro derecho.
La
figura del otro extremo está de frente, sentada en posición
de loto, y el peso que carga recae en los dos hombros, de modo
que presenta una posición ligeramente encorvada y los brazos,
apoyados en las rodillas, dan el soporte adicional que requiere.
En
esta última imagen se aprecia mejor el esqueleto de roca
que da soporte al estuco: uno de los brazos presenta desprendimiento
del acabado y deja al descubierto la base de roca tallada. Este
presunto "bacab" no tiene cabeza, como tampoco la figura
antropomorfa que se ubica a un lado y que, según se dice,
podría tratarse de un integrante del séquito del
rey.
Según
los expertos, por el momento es difícil establecer la antigüedad
y temporalidad del friso. Se presume que data del período
clásico tardío (600-800 d.C); sin embargo, hasta
no hallar elementos cerámicos que lo comprueben, esta aseveración
es mera hipótesis.
La
Acrópolis de Ek Balam -zona arqueológica ubicada
a 180 kilómetros al oriente de Mérida, en el municipio
de Temozón- es la única edificación del sitio
que no está abierta al público, por las labores
de rescate y consolidación.
Es
probable que el rostro del personaje central del friso, el rey,
sea el de Ukit Kan Lek o Ukit IV, lo que hace suponer la existencia
de una dinastía dominante en Ek Balam durante sus años
de auge.
La
zona arqueológica de Ek Balam abre todos los días
del año. La cuota de admisión es de $10 por visitante,
excepto los domingos, de acceso libre.
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