KULUBÁ,
CIUDAD PREHISPÁNICA....
localizada al oriente del Estado
Enclavados
en medio de la alta vegetación del oriente del Estado,
los vestigios arquitectónicos de la ciudad prehispánica
de Kulubá se yerguen majestuosos y desafiantes al paso
del tiempo y el abandono.
A
37 kilómetros al este de Tizimín, siguiendo la carretera
a Colonia Yucatán, hay un desvío que llega al rancho
Kulubá, donde se encuentra el sitio.
Kulubá
está integrada por tres estructuras arquitectónicas
principales, una de las cuales, el grupo C, fue descubierta y
reportada por Wílliam Andrews IV, en 1939.
Muchos
años después, en 1965, Víctor Segovia Pinto
visitó el sitio, y en 1980, el Centro INAH Yucatán
realizó trabajos de rescate en algunas estructuras que
se estaban deteriorando. Sin embargo, la información sobre
el sitio es muy escasa.

Actualmente,
un grupo de especialistas, integrado por los Arqlgos. Barrera
Rubio y Carlos Peraza Lope, co-directores del proyecto, y Luis
Pantoja Díaz y los pasantes de Arqueología Georgina
Delgado Sánchez y José Estrada Faisal, está
haciendo recorridos por la zona y trabajos de restauración
en algunos edificios.
En
lo que se refiere al sitio, los grupos arquitectónicos
probablemente eran conjuntos residenciales de linajes importantes.
Asociados
a los grandes edificios hay alineamientos de piedras de planta
rectangular, en su mayoría, que funcionaron como cimientos
de estructuras de diferentes dimensiones, construidas con materiales
perecederos. En ocasiones estaban integradas por dos o tres habitaciones,
y a su vez se relacionaban con otras de menor tamaño, formando
"microunidades" habitacionales.
Hasta
este momento se han descubierto 300 estructuras en la periferia
del sitio, el cual, aparentemente, tiene una extensión
máxima de 6 kilómetros de diámetro.
El
grupo está construido sobre un basamento de dos metros
de altura, de forma irregular, que mide 70 por 80 metros, aproximadamente;
el edificio principal, al que se llama Palacio de los Mascarones,
y que es el mejor conservado del sitio, es una crujía abovedada
dividida en seis cuartos.
La
fachada principal da hacia el sur y ya ha perdido la decoración
del friso; sin embargo, en la parte posterior se puede observar
que esta parte del edificio estaba decorada con paneles de celosía
intercalados con mascarones de Chaac, y en las esquinas remataba
con serpientes de claro estilo tolteca.
Esto
indica la influencia de Chichén Itzá en la región.
Otro
de los edificios que forman parte del conjunto tiene una característica
poco común en el área maya, ya que presenta un mascarón
de Chaac de perfil, y no de frente como es lo normal.
En
cuanto a la cerámica, se ha podido identificar cerámica
que data del Preclásico Tardío, es decir, de alrededor
de 100 a.C., aunque predominan los materiales del Clásico
Tardío y Postclásico Temprano (900-1100 d.C.).El
material de esta región tiene una clara influencia del
área de Chichén, lo cual se corrobora con la arquitectura.
Entre
los artefactos encontrados se hallan varias navajillas de obsidiana,
pectorales, fragmentos de brazaletes y cuentas de conchas, que
probablemente procedan del Golfo de México ,malacates,
silbatos, manos de molcajetes y dos figurillas, que por sus características
parecen ser preclásicas.