Don
Antonio Martínez y Saúl
PERSONAJE MISTERIOSO DEL CHILAM BALAM
Uno
de los personajes más misteriosos que aparecen en los libros
de Chilam Balam es, sin duda, don Antonio Martínez y Saúl.
Hay referencias de don Antonio en los chilam balames de Maní,
de Tizimín y en el de Chumayel, y por lo general son párrafos
de difícil interpretación y poco claros. En el de
Chumayel tenemos que en el primer párrafo dice que don
Antonio Martínez y Saúl nació en Tzimintán
(región de los tapires), y se casó con una mujer
influyente. Después de estar en La Habana, donde construyó
innumerables barcos, como iba ser aprehendido regresó a
Tzimintán, donde fue apresado por los "Nacomes, sacrificadores".
Entonces, después de ser castigado, prometió volver
al frente de barcos extranjeros para hacerle guerra a Tzimintán
y a pueblos de la región.
En una nota del libro "El Chilam
Balam de Chumayel", de don Antonio Mediz Bolio, encontramos
lo siguiente: "El extraño nombre de este misterioso
personaje es citado varias veces en estos papeles como el de un
redentor o caudillo, especie de esperado Mesías que ha
de llevar a los mayas a su liberación.
Confesamos
que no hemos podido encontrar indicio de quien pueda haber sido
tan importante sujeto. El relato que aquí comienza, muy
desordenado y confuso, escrito tal y como se hubiera referido
de viva voz por un indio corriente, tiene la apariencia de un
cuento de piratas del siglo XVII.
Sin querer, se piensa en que este `Don
Antonio Martínez y Saúl' pudiera ser muy bien un
aventurero flamenco, inglés o francés, de los que
pupulaban por las costas de América, hostilizando a los
españoles y medrando como podían, que anduvo por
los litorales del oriente de Yucatán y asumió el
papel fantástico de libertador de los indios mayas, haciéndose
anunciar como tal, para adquirir supersticioso poder sobre ellos.
Hay que suponer que no es "don Antonio
Martínez y Saúl" un nombre legítimo,
sino un seudónimo adoptado para encubrirse mejor. Parece
que el episodio a que se refiere esta rara relación ha
de haber ocurrido allá por 1650. El curioso dato de los
`trece veces cuatrocientos barcos' (bien puede ser un modo de
decir muchos barcos, esto es, flota o escuadra) no tiene, que
sepamos, antecedente histórico coincidente que sirva de
guía para desenredar la madeja.
Sólo hemos encontrado la historia
de un tal don Jacobo Jackson, que se hacía llamar Conde
de Santa Catalina, corsario inglés que con una armada de
trece urcas amenazó las costas de la Península por
los años de 1640 a 1645.
En Campeche había un gran número
de embarcaciones, la mayor que en ese puerto se había visto,
cuando se presentaron frente al puerto las trece urcas, y la gente
de Jackson no atacó entonces aquella plaza, sino que fue
a desembarcar a Champotón, en donde cometieron depredaciones.
Se adentraron en tierra y plagiaron a dos frailes, a quienes se
llevaron consigo. Luego el Conde de Santa Catalina fue a merodear
por La Habana, frente a cuyo puerto un temporal deshizo la flota,
salvándose los frailes en la Costa de la Florida. Uno de
ellos, el Padre Navarro, refiere que la tripulación de
la armada corsaria era una confusión babilónica
de hugonotes, calvinistas, arrianos, sacramentarios, protestantes,
zuinglanos (?) y otras diversas sectas.
"Del
Conde de Santa Catalina no se sabe más, después
de este naufragio. Hemos citado esta historia por las vagas coincidencias
que tiene con la que aquí se hace del `don Antonio Martínez
y Saúl'. La época, los trece barcos, La Habana,
el don Jacobo Jackson que se hace llamar "Conde" (de
Martínez se dice que se casó con una reina), su
calidad de protestante (Martínez leía el libro de
las Generaciones, y declara: "Yo soy hereje", etc.).
Es sabido, además, que en los tiempos de la guerra de Flandes,
muchos de los personajes herejes al servicio de las naciones enemigas
de España, vinieron por las Indias a pretender `evangelizar'.
Los corsarios de este género atacaban
con saña las iglesias y los conventos católicos
y procuraban atraerse a los naturales. Con todos estos antecedentes,
queremos creer que la leyenda del don Antonio Martínez
y Saúl, no anda lejos de estar ligada con estos asuntos.
Sería de desearse que quien más sepa pudiese dar
alguna luz sobre este singular personaje, acerca del cual aclaramos
con franqueza que no recordamos haber visto escrito u oído
nada antes de ahora".- W.B.S.- Mérida, Yucatán,
1998.
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