OXKINTOK
(tres sacerdotes de pedernal, tres días
de quema, o también, muchas fiestas de sangre)
Zona
Arqueológica en la región más occidental
del Puuc, se caracteriza por la antigüedad de sus inscripciones
calendáricas (475 y 487 d.C.), por sus columnas de piedra
antropomorfas: sus guardianes, y sobre todo, por la particularidad
de sus edificios más tempranos, como el Satunsat, conocido
también como "el laberinto".
Al
descender de las grutas de Calcehtok, después de 5 selváticos
kilómetros, se vislumbran los conjuntos de pirámides
y palacios de la magnifica Oxkintok.
En
el Satunsat , desde el mismo instante en que se entra al laberinto
por su única puerta, al poniente, uno puede sentir el temor
de perderse. Después de adentrarse por sus intrincados
pasadizos y niveles, los arqueólogos localizaron una cámara
mortuoria con los restos de uno de los grandes señores
de Oxkintok.
Continuas
intervenciones arqueológicas desde 1986 en diferentes conjuntos
residenciales de Oxkintok, han dado lugar a hallazgos de singular
significado para la historia de la ciudad: una estera de palma,
o "pop" en maya, signo de poder y autoridad, se descubrió
pintada en el suelo de uno de sus más antiguos edificios;
éste tenia un dintel con una inscripción calendárica
que lo sitúa en el año 487 d.C.
El
Grupo May es el más restaurado del sitio.La estructura
de su pirámide es otro laberinto, con paredes pintadas
y decoradas que, en épocas posteriores, fue rellenada con
grandes bloques para construir encima sus fases más tardías.
Los
hombres de piedra de Oxkintok están ubicados al extremo
este del grupo Canul. Seres gordos, ataviados con vestidos decorados
con cuerdas entrelazadas, chalecos de malla y pectorales zoomorfos,
y que, a pesar de un saqueo indiscriminado (uno de ellos, extraído
de su lugar literalmente a rebanadas, está en el Museo
Nacional de Antropología de la Ciudad de México),
no han perdido la moral ni abandonado sus puestos de vigilancia.
A
partir del impulso tomado en el siglo V y hasta finales del siglo
IX esta ciudad adquiere las proporciones y el carácter
de una capital regional y centro de control de un extenso territorio.
En la vieja Oxkintok, una puerta a Xibalbá, el inframundo,
su grandeza sobrecoge y su atmósfera atrapará al
visitante ansioso por conocer la forma de vida de los antiguos
mayas de Yucatán.