El
Popol Vuh
Introducción
El Popol Vuh, es la obra literaria más
completa entre los mayas. Contiene fragmentos de la cosmogonía,
religión, mitología, tradiciones de las emigraciones
e historia de los quichés.
Hunahpú
y Xbalanqué, los héroes gemelos
Una
de las partes que componen el Popol Vuh narra las andanzas de
dos pares de gemelos emparentados. Los primeros son hijos de los
adivinadores de ceniza, Xpiyacoc y Xmucané, y recibieron
los nombres calendáricos Hun Hunahpú (Uno Hunahpú)
y Vacub Hunahpú (Siete Hunahpú).
Hun Hunahpú y Vacub Hunahpú
eran grandes jugadores que gozaban de los dados y de practicar
la pelota en su cancha de piedra con Hun Batz y Hun Chouen, los
hijos de Hun Hunahpú. Si bien el juego de pelota está
sobre la tierra, es también camino que lleva al mundo subterráneo
y sombrío del Xibalbá. Hun Came y Vacub Came (Uno
Muerte y Siete Muerte), señores principales del Xibalbá,
enfurecieron por el estruendoso ruido que hacían los jugadores
de pelota y convocaron a los demonios de la muerte y la enfermedad
para decidir como derrotar y dar muerte a los gemelos. Cuatro
búhos fueros enviados como mensajeros a la superficie,
para invitar a Hun Hunahpú y Vucub Hunahpú a un
juego de pelota en Xibalbá.
El camino a Xibalbá es largo y
lleno de pruebas que los gemelos deben sortear: ríos que
fluían con grandes corrientes, agudos espinos y un río
de sangre. Pasan todas las pruebas y llegan a un lugar donde encuentran
una encrucijada con cuatro caminos de cuatro colores diferentes
Aquí, los gemelos se equivocan al elegir el negro y allí
comienzan sus penurias. Al llegar a Xibalbá saludan a los
dioses del inframundo, que en realidad son muñecos de madera
vestidos con los ropajes de los señores. Los hombres del
Xibalbá reían con ganas, seguros de su triunfo.
Ofrecen asiento a HunHunahpú y Vucub Hunahpú en
una banca que no es común, sino una laja ardiente.
...y en el banco se quemaron. Se pusieron a dar vueltas en el
banco, pero no se aliviaron y si no se hubieran levantado se les
habrían quemado las asentaderas. Los del Xibalbá
se echaron a reír de nuevo, se morían de la risa.
Como prueba final, los señores
del Xibalbá dieron a los gemelos cigarros y ocotes que
debían permanecer encendidos sin consumirse durante la
noche que habían de pasar en la Casa Obscura. Al amanecer,
los dioses de la muerte constataron que los gemelos no habían
cumplido su tarea: sus antorchas y cigarros se habían extinguido.
Engañados y derrotados por los
señores del Xibalbá, los gemelos fueron sacrificados
y se les enterró en el juego de pelota del inframundo.
Como prueba de la derrota, los dioses del más allá
colocaron la cabeza de Hun Hunahpú en un árbol si
frutos. De inmediato el árbol se cubrió de frutos
y la cabeza se confundió entre los demás frutos.
El
Origen de Hunahpú y Xbalanqué
En el inframundo la doncella Xquic se
entera de la existencia de un árbol sin frutos que cuando
la cabeza de Hun Hunahpú, uno de los héroes gemelos
del Popol Vuh, es colocada en él, este se cubrió
de jícaras y Xquic va a verlo. La muchacha se pregunta
si será posible cortar algunos frutos y la cabeza de Hun
Hunahpú la escucha y contesta diciendo que los frutos no
son sino cráneos. Pero la joven pide algunos, sin miedo.
Al escupir en su mano, la calavera la preña y le cuenta:
En mi saliva y mi baba te he dado mi descendencia.
Ahora mi cabeza ya no tiene nada encima, no es más que
una calavera despojada de la carne. Así es la cabeza de
los grandes príncipes, la carne es lo único que
les da una hermosa apariencia. Y cuando mueren espántense
los hombres a causa de los huesos. Así es también
la naturaleza de los hijos, que son como la saliva y la baba,
ya sean hijos de un Señor, de un hombre sabio o de un orador.
Su condición no se pierde cuando se van, sino se hereda;
no se extingue ni desaparece la imagen del Señor, del hombre
sabio o del orador, sino que la dejan a sus hijas y a los hijos
que engendran.
El padre de Xquic nota su embarazo y exige saber
quien es el padre. Ella niega haber conocido hombre alguno, pero
no convence a su padre, quien decide matarla.
Los búhos mensajeros llevan a la
joven hacia el sacrificio pero ella logra ablandarlos y la perdonan.
En vez de traer el corazón humeante, regresan con una gran
bola de incienso, sangre de los árboles. Al quemar el incienso
los señores de la muerte se ensimisman tanto con la fragancia
que se olvidaron de los búhos, quienes conducen a la muchacha
hasta la superficie de la tierra. Es así como fueron engañados
y derrotados por la doncella los señores de Xibalbá.
Al llegar a la casa de Xmucané,
madre de los gemelos asesinados, Xquic declara que s su nuera,
esposa de Hun Hunahpú, pero la mujer la rechaza, pues cree
que sus hijos han muerto y no quiere saber nada de la doncella
preñada. Sin embargo, la envía a la milpa de Hun
Batza y Hun Chouen a traer una red de maíz, a sabiendas
de que en el lugar sini una sola mata de maíz. Ella regresa
con la red llena de mazorcas y así prueba ser la esposa
de Hun Hunahpú.
Xquic dio a luz a los hermanos gemelos
Hunahpú y Xbalanqué, a quienes su abuela no quería,
a pesar de ser hijos de Hun Hunahpú al igual que
Hun Batz y Hun Chuen, sus hermanos.
Mientras estos bailaban, ejercían
finas artes y música, Hunahpú y Xbalenqué
vagabundeaban por los bosques y mataban animales con sus cerbatanas.
Los malvados hermanos mayores les arrebataban su caza y sólo
les dejaban huesos y sobras.
Un día, los gemelos regresaron
con las manos vacías y dijeron a sus hermanos que los pájaros
heridos habían quedado trabados en los árboles.
Hun Batz y Hun Chouen accedieron a trepar al árbol, pero
este crecía a medida que ascendían, milagrosamente
hasta alcanzar gran altura. Asustados los hermanos pidieron ayuda
a Xbalanquéy Hunahpú y éstos les recomendaron:
"Desaten sus taparrabos, enrédenlos de la cadera con
un extremo largo por detrás, como cola, y podrán
moverse con mayor facilidad". Al hacerlo, Hun Batz y Hun
Chouen se convirtieron en monos, por el engaño de sus hermanos
menores, Xbalanqué y Hunahpú, pero no fuero olvidados,
estos dos monos se convirtieron en patronos de artistas, bailarines
y músicos.
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