TIPIKAL
EXTRAORDINARIO HALLAZGO EN UNA TUMBA

El
hallazgo de una estructura maya del período preclásico
superior con antigüedad de 2,000 años, por sus características
y estado de conservación, podría constituir uno
de los más valiosos de la última década en
esta zona.
Es
una vivienda precolombina de Tipikal, una muestra arquitectónica
de carácter único, que se construyó entre
300 a.C y 300 d.C, y tiene evidencias de uso doméstico,
lo que la hace excepcional entre otros hallazgos similares. Además,
en el interior de la estructura se encontró una rica ofrenda
funeraria con finos objetos de pedernal y jade, entre los que
sobresale -por su volumen y originalidad- un hacha de piedra verde,
probablemente jade, de 25 centímetros de largo, 15 de ancho,
seis de espesor y peso aproximado de 2.5 kilos.
Según
datos proporcionados por los expertos, Tipikal, comisaría
del municipio de Maní, se ubica a 86 kilómetros
al sureste de Mérida, y se incluye en el Atlas Arqueológico
de Yucatán con la clave 16Qd(10): 17BT552582. En esta publicación
se le clasifica como un sitio de Rango IV, es decir, que no tiene
construcciones mayas monumentales.
El
hallazgo ocurrió a raíz de las obras de construcción
de la carretera Mérida-Mayapán-Oxkutzcab. El INAH
suscribió un convenio con la Secretaría de Comunicación
y Transportes (SCT) para ejecutar trabajos de prospección
arqueológica y rescate en la ampliación y libramiento
de la carretera Mérida-Mayapán-Oxkutzcab .
En
los límites de Mérida hay otras estructuras similares,
como en los fraccionamientos Del Parque y Salvador Alvarado Oriente,
pero que, a diferencia de la de Tipikal, tuvieron carácter
ceremonial y cívico-religioso.
En
los vestigios de la vivienda de Tipikal se conservan los basamentos
y elementos de los muros en los que se aprecian el tipo de material
perecedero que conformaba el resto de la habitación.
Con
claridad se ven los espacios en los que se instalaban los postes
de madera que sostenían la techumbre, lo que le da al hallazgo
un carácter único, por la información valiosa
que aporta sobre los orígenes de la vivienda maya en la
región.
Es
un hallazgo fuera de lo común también por su estado
de conservación; el 80% de las evidencias arquitectónicas
aún están, sólo desaparecieron los elementos
de material perecedero.
La
estructura fue hallada hace tres semanas, a la altura del kilómetro
76.840 del tramo Teabo-Oxkutzcab, en la sección marcada
con el número 6.
El
vestigio consta de dos estructuras prehispánicas, una de
las cuales es más temprana, y corresponde a la vivienda
maya preclásica .
La
primera construcción o subestructura (el basamento de uso
doméstico) tiene forma elíptica o absidal. Es una
vivienda maya que aún conserva los muros de mampostería,
piedras labradas que alcanzan una altura máxima de 1.60
metros, lo que no es común en este tipo de hallazgos.
En
las paredes de la subestructura aún se pueden observar
las huellas en donde estuvieron los postes de madera que sirvieron
de sostén a la techumbre de la vivienda, al parecer de
guano.
Las
excavaciones también permitieron determinar la forma de
la segunda construcción, que cubrió a la primera,
durante el período clásico tardío (600-900
d.C.).
La
construcción más reciente es un basamento de casi
tres metros de altura, que tiene amplia escalinata de piedras
labradas y estucadas.
A
los costados, es decir, hacia el oriente y poniente de la escalinata
(que mira hacia el norte) se encontraron muros remetidos en talud.
En
la parte superior de la estructura del clásico aún
existen restos de los pisos de estuco y evidencias de los muros
que posiblemente conformaron las habitaciones.
No
fue posible determinar las dimensiones ni la forma que tuvieron
las piezas, debido al saqueo que ha sufrido este vestigio arqueológico.
Las
piezas son extraordinarias: tienen más de 2,000 años,
y, por las características que presentan, se infiere que
llegaron a Yucatán por medio del comercio con Centroamérica.
La
ofrenda funeraria se halló debajo del piso de la vivienda
maya, a un profundidad de 30 centímetros, asociada con
restos óseos muy fragmentados de un individuo, del que
no se pudo precisar la posición anatómica que guardaba.
Por
la riqueza de los objetos se presume que los restos corresponden
a un personaje importante de la población. También
se encontraron fragmentos de ollas y cajetes, entre otras vasijas,
que están actualmente en período de restauración.
Las
piezas halladas en la ofrenda son: un hacha de piedra verde, probablemente
jade y de tamaño poco común en este tipo de herramientas;
una punta de lanza de pedernal de fino acabado, un cuchillo de
pedernal con huellas de trabajo de retoque en los bordes, un pectoral
de jade en forma de perico, dos pendientes que recrean a colmillos
de animales, dos cuentas circulares y tres tubulares, y dos pendientes
pequeños en forma rectangular, todos de jade.
Por
el momento las piezas serán objeto de estudio y análisis,
pero posteriormente es probable que formen parte de una exhibición
que se presentaría en el Museo Regional de Antropología
"Palacio Cantón".