Publicación
del 1 de junio de 2000
Efemérides olvidada
La anexión de Yucatán a México
Por Félix A. RUBIO VILLANUEVA
Hasta hoy no entiendo por qué
el 14 de septiembre de cada año celebramos a bombo y platillo
la anexión de Chiapas a México y el 29 de mayo ignoramos
la fusión de Yucatán al país.
¿Es que los 198,000 k2 que aportó
en su momento para agrandar el territorio mexicano, o sea el 10%
de los cerca de 2 millones que actualmente poseemos, no fueron
suficientes para considerar la efemérides como un acto
que se conmemore como una fiesta cívica y que el resto
de la nación sepa que Yucatán no es el Estado separatista
que nos quieren endilgar los gobiernos centralistas? Estos, incluso
han modificado la historia para hacer creer que nuestro terruño
se ha caracterizado por las divisiones y separaciones de nuestro
México; sí, digo nuestro México para que
no vaya a salir un despistado que quiera endilgarme el término
separatista.
Amo entrañablemente nuestra tierra mexicana,
se nos eriza la piel cuando escuchamos nuestro himno nacional
en el extranjero, pero eso no quiere decir que no sea un amante
de nuestra historia vernácula, que es rica desde la época
precolombina hasta nuestros días, pasando por la conquista,
la colonia, la independencia, las diversas separaciones de los
gobiernos centralistas de 1823 a 1847, la proclamación
de la República de Yucatán, que muy pocos sabemos
por la actitud de gobernadores poco interesados en nuestra propia
historia, como el actual, que incluso firmó en el Congreso
de la Unión cuando el gobierno de Echeverría Alvarez
cercenó el último pedazo de tierra de Yucatán
para crear el estado vecino de Quintana Roo en 1974.
Asimismo, la guerra de castas y sus consecuencias,
la pérdida de miles de hectáreas del Petén
yucatanense que el país le obsequió a Guatemala
e Inglaterra, para la formación de Honduras Británica,
hoy Belice; y los más de 50,000 k2 que el gobierno de Benito
Juárez le arrebató a Yucatán para crear Campeche
en 1857.
Yucatán entró a formar parte de
la República Mexicana con un importante capital de recursos
naturales: palo de tinte, maderas preciosas, sal, pesca, miel,
henequén.
Yucatán creó la más impresionante
riqueza que Estado o país alguno haya creado en toda América
con el henequén, conocido también como "oro
verde"; más recientemente con la industria turística.
En la época de la Revolución aportó
en efectivo cerca de 13 millones de pesos oro, dinero que hasta
hoy no ha sido devuelto al estado.
Yucatán ha sido cuna de gente inteligente,
trabajadora, noble, romántica, bravía; de intelectuales
que le dieron forma a la primera Constitución del México
independentista y valerosos diputados y senadores que defendieron
la posición federalista, como Lorenzo de Zavala, al que
injustamente le han querido llamar traidor.
Ningún gobierno postrevolucionario ha
hecho justicia a Yucatán, puesto que en el tipo presidencialista
que hemos padecido los últimos 71 años, con un solo
tronar de dedos al Congreso de la Unión o a la Secretaría
de Educación hubiera sido suficiente para colocar entre
las fiestas cívicas importantes el 29 de mayo, fecha de
la anexión de Yucatán a México.
En lugar de pensar en los asuntos cívicos
que deben recordar al pueblo detalles de nuestra historia, los
actuales diputados oficialistas propugnan leyes que son acremente
criticadas por toda la sociedad tanto en el área de justicia
como de la despenalización del aborto, que los muestra
como presuntos asesinos de no nacidos.
Yucatán necesita diputados y senadores
independientes, sean priístas, panistas, perredistas o
de cualquier otro partido, que puedan pedir en el Congreso de
la Unión que se le reconozca a Yucatán el 29 de
mayo como el 14 de septiembre se le reconoce a Chiapas. Ni más
ni menos.- F.A.R.V.- Mérida, Yucatán, mayo de 2000.