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Publicación del 14 de septiembre de 2000

Consideraciones históricas

Las estrellas y la vigencia de la bandera de Yucatán

Por José Susano DURAN ESQUIVEL (*)

En la Liga Ecologista de Yucatán hemos venido haciendo, desde hace unos cuatro años, un trabajo de rescate histórico de los valores culturales del pueblo maya yucatanense.

Como parte de este trabajo, quien esto escribe publicará próximamente un libro titulado "Breve historia de la República de Yucatán".

Con información aportada en el libro ofrecemos las siguientes consideraciones motivadas por la conferencia impartida por el escritor Fernando Espejo Méndez el 31 de agosto en la Universidad Marista de esta ciudad, titulada "Nos otros y los otros" y publicada por el Diario el domingo 3 de septiembre en curso:

1.- La bandera peninsular.- Al hablar el Sr. Espejo Méndez sobre la bandera peninsular dice que "nos inventamos una bandera igual, tricolor, verde, blanca y colorada, pero con las cinco estrellas, Mérida, Campeche, Cozumel, Valladolid y Ticul (yo cuando lo supe -hace poco- estuve muy contento porque mi papá era de Ticul) y con aplausos y vítores la izamos en el Palacio de Gobierno. Brevísimamente. Cosa de nada".

Quizá el escritor Espejo Méndez haya leído una antigua versión del significado de las cinco estrellas, que todavía circula por ahí, escrita por el Obispo de Yucatán don Crescencio Carrillo y Ancona en su obra "Compilación de Historia de Yucatán", pág. 375, que dice:, "... verdad es que Yucatán se comprometió a abolir el uso del pabellón especial que había formado, y que consistía en una faja o campo de color verde con cinco estrellas blancas que representaban los Departamentos políticos en que se dividía la Península e islas adyacentes -Mérida, Campeche, Valladolid, Ticul y las islas- desprendiéndose de aquella tres fajas horizontales, encarnadas las de los lados y blanca la del medio".

La versión más acertada acerca del significado de las cinco estrellas es la que nos ofrece el historiador Rodolfo Menéndez de la Peña cuando escribe en la solapa delantera del tomo I de la segunda parte de la obra de Serapio Baqueiro titulada "Ensayo Histórico sobre las Revoluciones de Yucatán de 1840 a 1864", lo siguiente:, "... la bandera yucateca se dividió en dos campos: a la izquierda, uno de color verde, y a la derecha, otro con tres divisiones, de color rojo arriba y abajo y blanco en medio. En el campo o lienzo verde de la bandera se destacaban cinco hermosas estrellas que simbolizaban a los cinco departamentos en que se dividía Yucatán por Decreto del 30 de noviembre de 1840, a saber: Mérida, Izamal, Valladolid, Tekax y Campeche...", Respecto al año en que la Península se dividió en cinco departamentos o distritos, el escritor José Adonay Cetina Sierra señala otra fecha en su obra "Apuntaciones para la Historia Legislativa del Municipio de Mérida".

"Fue entonces cuando Yucatán decretó el 24 de mayo de 1837 una nueva división territorial que redujo a cinco distritos la persistente nomenclatura colonial; se distribuyeron las poblaciones y en algunos casos se agrandaron las jurisdicciones administrativas y políticas: Primer Distrito de Mérida, capital de Departamento; segundo Distrito de Campeche; tercer Distrito de Valladolid; cuarto Distrito de Izamal y quinto Distrito de Tekax" (Anexamos copia del primer plano oficial de Yucatán realizado por el Ing. Santiago Nigra de San Martín, en el año de 1848, donde se pueden apreciar esos distritos yucatanenses).

En cuanto a que el lábaro yucatanense fue izado brevemente en Palacio de Gobierno, tal como señalara el Sr. Espejo, tenemos la siguiente información aportada por el escritor Juan Francisco Molina Solís, en su obra Historia de Yucatán, tomo I, pág. 177.

"El 16 de marzo de 1841 por la noche, estando en sesión de instalación el Ayuntamiento Constitucional de Mérida, la Sala Consistorial fue invadida por numerosa gente sin armas, al frente de Barbachano, Francisco Martín Peraza y otros, solicitando de la Corporación Municipal se elevase su autorizada voz al Congreso del Estado pidiendo la Independencia absoluta de Yucatán; y el Ayuntamiento, bajo la presión de tan numeroso grupo de ciudadanos ofreció verificarlo en medio del aplaudidor entusiasmo de los peticionarios que atronaban el aire con vítores y, alzándose la pasión a un grado paroxístico, algunos de los más exaltados subieron a las azoteas del Palacio Municipal y arriando la bandera mexicana hicieron tremolar en su lugar el pabellón yucateco".

Sobre la idea que se tiene de que la bandera peninsular solamente ondeó brevemente, señalaremos que a los seis meses y cuatro días de la aparición del pabellón yucatanense, esto es, el 20 de octubre de 1841, el Congreso de Yucatán proclama la Independencia de la Península del Gobierno Centralista de México y utiliza el lábaro peninsular como su símbolo ante las demás naciones, ondeándose en los barcos militares y marinos, así como en los edificios públicos hasta el 15 de diciembre de 1843, cuando el gobierno yucatanense firma un tratado de paz y amistad con el gobierno mexicano, asentándose en el Artículo 15 lo siguiente:, "Artículo 15.- Yucatán no podrá usar de otra bandera que la de la nación, y mantendrá los buques armados absolutamente precisos para la defensa de sus costas y persecución del contrabando, empleándose en sólo el servicio de estos objetos, a no ser que ocurra alguna guerra extranjera, en cuyo caso se incorporarán a la escuadra nacional".


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Publicación del 15 de septiembre de 2000
La primera y la segunda República de Yucatán
2.- La I y II República de Yucatán.- El conferenciante Espejo Méndez indica también que "Yucatán, como Guatemala -su condición política era similar-, se adhirió al efímero imperio de Iturbide... y al ratito, cuando aquel don Guadalupe Victoria y sus compañeros iniciaron la República, Yucatán se sumó al nuevo pacto federal, ahora sí bien en serio, con la condición de que -y aquí viene lo interesante-, siempre y cuando, fuera siempre una unión federativa y nada de que las decisiones tomadas, o que tomara en el futuro el supremo gobierno de aquel país, atentaran contra la felicidad de los yucatecos... Lucas Alamán extrañó a Yucatán que pusiera condiciones a su unión, calificándolo de anarquista, a lo que los yucatecos contestaron que sólo de esa manera se unirían y de ninguna otra forma. Y como se dice, pues así quedamos".

Para apreciar un poco mejor, históricamente, esta aportación del escritor yucatanense, citaremos un párrafo de la obra ya citada del Sr. Cetina Sierra que señala:, "Para quienes se extrañen por el término República de Yucatán, usado en el texto de la Constitución Política de 1825, cabe transcribir lo siguiente: `...la propia Diputación en sesión extraordinaria de 29 de mayo de 1823, convocada para conocer de las presentaciones de los jefes y cuerpos militares de la plaza y de gran número de ciudadanos, pidiendo que desde ese día se constituyera república federada la provincia... siendo el asunto fundamental acordado, entre entusiastas exclamaciones, como sigue; "Que Yucatán jura, reconoce y obedece al gobierno de México, siempre que sea liberal y representativo; pero con las condiciones que siguen: 1a.- Que la unión de Yucatán será la de una república federada, y no en otra forma, y por consiguiente tendrá derecho a formar su Constitución particular y establecer las leyes que juzgue convenientes a su felicidad...'".

Es de esta forma que la Península de Yucatán, al independizarse de España, sin derramar una sola gota de sangre y sin disparar ninguna bala, el 15 de septiembre de 1821, hace 179 años, se une a la Confederación Mexicana el 29 de mayo de 1823 como República Federada, naciendo así la I República de Yucatán, tal como aparecen en los decretos del Congreso yucatanense. Como muestra transcribiremos el título de Villa otorgado a la Isla del Carmen a los seis años en que Yucatán se proclamó República Federada.

"El Congreso del Estado, teniendo en consideración las particularidades que reúne la Isla del Carmen; y después de haber oído el dictamen de su comisión de Legislación, decreta: 1.- Se declara Villa al pueblo de la Isla del Carmen. 2.- El Gobierno librará el correspondiente título, concediéndole un escudo en el que aparezca un águila destrozando a un león sobre una isla, y en su círculo, una orla donde estará inscrito el siguiente mote: "La Laguna por Yucatán y ambos por la República Mexicana. Lo tendrá entendido el Gobernador del Estado para su cumplimiento, haciendo que este decreto se imprima, publique y circule. Dado en Mérida, en el Palacio del Congreso, a 2 de octubre de 1828, 6o. de la República Federada.- José Antonio Lenard, Presidente.- Antonio Fernández, diputado secretario.- Fernando del Valle, diputado secretario.- Al Gobernador del Estado" (Juan de Dios Pérez Galaz. Diccionario Geográfico, Histórico y Biográfico de Campeche. Pág. 266).

Acerca de los motivos del surgimiento de la II República de Yucatán el 20 de octubre de 1841, decretado por el Congreso del Estado, tenemos los siguientes comentarios del Sr. Espejo Méndez y la ficha histórica de tal acontecimiento:, "Al tiempito, vino Santa Anna -que incluso había sido gobernador de Yucatán por cerca de nueve meses-, se hizo con la presidencia -por tantas otras veces lo sería- y México se volvió una república centralista. Los estados confederados se convirtieron en departamentos. Nosotros dijimos que para nada, que no estábamos de acuerdo y que no se había respetado lo dicho... y en 1841, bajo el gobierno de don Miguel Barbachano, nos separamos. Unos breves meses si acaso, pero nos separamos... Esto daría pie a que en México nos chotearan para siempre con esto del separatismo. Guatemala se fue, nosotros no... Nos fuimos pero volvimos, casi enseguida, creo que hasta dos veces, pero nos quedamos. Chiapas lo dudó hasta que, en 1860 más o menos, se decidió a ser mexicana. Otros estados también se separaron, pero nadie se acuerda, ni yo me acuerdo de cuáles fueron".

En la obra "Yucatán: Legendaria llanura sobre un manto de coral", redactada por los historiadores Wilbert Gutiérrez, Juan Bastarrachea, Antonio Betancourt y Ma. Teresa López Castro, se asienta:, "La legislatura local expidió un decreto declarando que, mientras el gobierno de la República no restableciera el sistema federal, Yucatán permanecería separado del resto de la nación, su legislatura asumiría, entretanto, los poderes del Congreso Constituyente y el gobernador del estado las funciones de presidente de la República. Como respuesta, el gobierno centralista de México que, en aquellos momentos no tenía capacidad militar para someter por la fuerza a la península, declaró ilegales a las autoridades yucatecas, piratas a los buques yucatecos y cerró a la circulación marítima los puertos de Yucatán. La Legislatura local el 20 de octubre de 1841, pese a la oposición del gobernador Santiago Méndez, aprobó el acta de independencia yucateca".

En el decreto aprobado por el Congreso yucatanense el 20 de octubre de 1841, esto es, a los seis meses y cuatro días del surgimiento de la bandera peninsular, por los diputados Sales, Arredondo y Vargas, se establece:, "El pueblo de Yucatán, por medio de sus representantes legales instalados e investidos con poderes especiales para tratar el grave negocio de la Independencia, poniendo al Ser Supremo de testigo de la rectitud de sus intenciones, después de un detenido y circunstanciado examen en que ha considerado... Ha venido en decretar y sancionar los artículos siguientes:, "Artículo Primero.- El pueblo de Yucatán, en el pleno uso de su soberanía, se erige en república libre e independiente de la nación mexicana.

"Artículo Segundo.- Para el régimen administrativo de la república yucateca, se declaran vigentes e inalterables, en todo lo que sea compatible con la Independencia proclamada, las bases de la Constitución sancionada y publicada el 31 de marzo último.

"Artículo Quinto.- La república yucateca goza de plena libertad y facultad de entrar en relaciones directas y de celebrar pactos y tratados con todos los gobiernos establecidos en las demás naciones.

"Artículo Séptimo.- La república yucateca ofrece asilo y particular protección a todos los naturales del continente septentrional que sean perseguidos por sus opiniones políticas.

"Artículo Octavo.- La república yucateca admite en su territorio a todo hombre honrado, sea cual fuere su nación y creencia religiosa".- (Continuará)

(*) Presidente de la Liga Ecologista de Yucatán

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