Publicación
del jueves 15 de febrero de 2001
La Constitución: ¿un adorno?
Peligrosa burla: "ni tú, ni yo"
Por Linda PINO DE CAMARA
El pasado domingo tuvimos la oportunidad
de participar en la jornada cívica recabando las firmas
de cientos de ciudadanos que aceptaron gustosos manifestarse a
favor del Consejo ciudadano insaculado por la vía legal
por el TEPJF y exigir al gobierno federal su pronta intervención
para resolver el problema de desacato del gobernador Cervera Pacheco,
sus diputados y compañeros priístas.
Nos instalamos en un parque del
norte de la ciudad, donde pudimos ser testigos de que hay muchos,
muchísimos ciudadanos que, si bien nos sentimos orgullosamente
yucatecos, también somos mexicanos orgullosos de pertenecer
a nuestra República.
La gente, en general, no entiende
cómo es posible que nuestra entidad esté pasando
por un conflicto como éste del desacato cerverista.
Ciertamente que nadie mejor que
nosotros los yucatecos conocemos bien la trayectoria pública
de quien nos gobierna desde hace 10 años.
Sabemos que de Cervera Pacheco
se puede esperar cualquier cosa, pero, de todas maneras, no deja
de asombrar hasta dónde ha sido capaz de llegar en su obstinación
y en su terquedad.
El Gobierno Federal ha sido demasiado
prudente, respetando al máximo su no intervención,
con la fuerza pública, para obligar a entregar las instalaciones
de la calle 57 al Consejo insaculado por el Tribunal Electoral,
así como para exigir la entrega de los fondos correspondientes
a la organización de los comicios de mayo.
Resulta inaudito que un Estado
de la Federación se vea tan afectado por sus propias autoridades
y esté a merced de la palabra voluntariosa de un gobernante
ya varias veces violador de nuestra Carta Magna, secundado por
una sarta de "servidores" de él y no del pueblo,
que se han burlado descaradamente de la ley y de los ciudadanos
yucatecos con el objeto de entorpecer todo el proceso electoral;
eso sí, argumentando un cuidado a la soberanía que
sólo ellos perciben, escudando en esa protección
soberana su verdadero móvil desestabilizador del orden
y la paz.
No contentas esas autoridades
gubernamentales con toda esa faramalla que han orquestado, bajo
una bandera yucateca, de orgullo y soberanía, ponen en
peligro la seguridad física de muchos yucatecos del interior
del Estado. Campesinos a los que acarrean, sin que sepan a qué
vienen en realidad; simplemente juegan, a la usanza del priísmo,
con el hambre y con la dignidad de aquellos a quienes les ofrecen
una torta, una despensa y unos pesos por venir a "pasear"
a Mérida. Una vez más nuestra gente campesina es
utilizada para fines priístas inconfesables y expuesta
a ser "carne de cañón" de la singular
lucha "por la soberanía". ¿De quién?
¿De Víctor Cervera Pacheco? ¿De sus incondicionales
consejeros? Un gobernador que ha sentado sus reales en nuestro
estado y su soberanía desde hace ya 10 años ahora
pretende negociar las leyes porque su juego no le ha salido bien.
Ahora pretende un arreglo de "Ni tú, ni yo" y
que renuncien los dos consejos: el suyo y el insaculado por el
Trife de acuerdo con las leyes y debido a su desacato a una instancia
cuyos ordenamientos son inatacables.
Esa oferta cerverista es burlarse
una vez más de lo que marcan las leyes para salirse con
la suya.
Esa medida, que vista a la ligera
pudiera ser la decisión "salomónica" que
resolviera el conflicto, que aparentemente sería sólo
cumplirle el capricho al cacique en aras del bienestar que hoy
se ve tan amenazado, podría ser peligrosísima para
el destino de la Nación.
Si la ley se menosprecia, se desacata,
se manosea tan burdamente por un gobierno estatal que se ha apropiado
de instalaciones que son necesarias para el trabajo del Consejo
Electoral; que se ha negado a dar el presupuesto que les corresponde
a quienes debieran estar organizando ya el proceso electoral;
que pone en riesgo no sólo el proceso de elecciones, sino
la seguridad de tantas personas inocentes; que disfraza las verdades
con argumentos falsos, como el de un cuidado por la soberanía,
¿no será peligroso hacer un borrón y cuenta
nueva y aquí no ha pasado nada, vamos a quitar a los dos
Consejos y asunto arreglado? ¿No sería abrirles
la puerta a otros gobiernos estatales para hacer, virar y tornar
lo que quieran, a su antojo, con la seguridad de que si les sale
mal el capricho, pues hacemos lo mismo que Víctor y ya?
La Constitución se convertiría en un adorno únicamente;
tendríamos un gobierno federal negociador y tolerante de
autoridades que creen tener la fuerza de "sus razones"
por encima de las leyes.
Sería pasar de aquella
dictadura perfecta denunciada por Vargas Llosa a una anarquía
democratizada, institucionalizada por Cervera Pacheco.
Sería lamentable perder
la oportunidad que nos dio el 2 de julio de 2000 de vivir un sistema
de democracia participativa, donde sean las leyes las que nos
rijan y no los caprichos de quienes gobiernan.
Por eso les pedimos respetuosamente
al gobierno federal, a Vicente Fox y a Santiago Creel, que intervengan
para restablecer el Estado de Derecho que debe prevalecer en Yucatán
y en nuestra República Mexicana.- L. P. de C.- Mérida,
Yucatán, febrero de 2001.