Pasaje
Picheta
Abandonado durante
muchos años, en la actualidad alberga a la Plaza de la Trova
Yucateca
Durante
mucho tiempo fue conocido como Portales del Cine Novedades, que
funcionó ahí por muchos años y luego permaneció
abandonado hasta que pasó a manos de la Cousey, en abril
de 1991.
En
ese lugar, como ya dijimos, estuvo el primer Ayuntamiento de Mérida
y la cárcel pública que funcionó ahí
durante 134 años. En 1639 ya existían los corredores.
Litografías
del siglo XIX lo muestran como un largo caserón de doble
piso, con puertas y ventanas, parecido a un castillo almenado
por sus remates triangulares.
La
fachada de la casa tuvo diversas transformaciones y la historia
de ocupaciones que tuvo se confunden con las del edificio contiguo,
la Casa del Alguacil Mayor.
En
1869 la compró Rafael Albertos, quien construyó
habitaciones sobre los corredores de la calle y modificó
su exterior. A principios de este siglo todavía lo habitaba
la familia Albertos-Ancona, y luego hubo en los altos un hotel,
aunque hay quienes opinan que ese albergue estuvo en la Casa del
Alguacil.
En
la segunda década de este siglo se instalaron en su patio
central el teatro Iris, que después fue llamado Olimpia,
y el Salón Independencia, que competían en las presentaciones
de zarzuelas y teatro regional.
Más
tarde fueron sustituidos por el cine Novedades, y este a su vez
cedió su sitio al Pasaje Picheta, inaugurado el 17 de noviembre
de 1993. Es un conjunto comercial y cultural formado por tiendas,
restaurantes, una agencia de viajes, una terraza, una sala de
exposiciones y oficinas administrativas.
Su
segundo piso - donde estuvieron los corredores- está desocupado
y en remozamiento, pues, al parecer, servirá para oficinas
del gobierno estatal. Esa parte consta de un largo salón
con ventanales que dan al patio central del Pasaje Picheta y otro
con ocho ventanales que miran a la Plaza Grande. Tiene además
dos baños grandes.
En
las paredes de los salones todavía hay antiguos hamaqueros
con argollas. El acceso al segundo piso es por una puerta de madera
que conduce a los corredores de la planta baja.
Según
el Catastro, entre los propietarios del lugar estuvieron Julia
Fajardo de Ancona y Lucila Molina de Ancona (1939), Banco del
Sureste (1965), Lucila Molina de Ancona (1967), Impulsora Regina
Urbana, S.A. (1977), y gobierno del Estado (1991).