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Publicación del
sábado 15 de agosto de 1992
La teoría de la extinción de los dinosaurios
Más pruebas sobre
el cráter de Chicxulub
Se
confirma que el impacto de un
asteroide que cayó en la Península causó su desaparición
masiva.- Coinciden
las fechas de ambos sucesos.- Metal raro
BERKELEY, California, 14 de agosto (San Francisco Chronicle).- Mediante el apoyo de nueva técnica química para determinar
con mayor exactitud
la edad de las rocas más antiguas, científicos
estadounidenses confirmaron que efectivamente fue hace 65
millones de años cuando
un descomunal objeto desconocido procedente del
espacio exterior se estrelló contra la Tierra y el impacto
ocasionó el cráter
más gigantesco encontrado sobre la superficie terrestre.
Sus hallazgos coinciden exactamente con el breve momento
en la historia geológica en que los grandes dinosaurios de la Tierra
se extinguieron.
Muchos científicos creen que las criaturas prehistóricas
desaparecieron cuando los detritos causados por el impacto
del objeto sobre la
Península de Yucatán oscurecieron los cielos,
enfriaron la Tierra y cargaron la atmósfera de bióxido de
carbono. Eso creó un efecto de invernadero que hizo imposible la vida
para los gigantescos
animales que reinaron sobre la Tierra durante 100
millones de años.
Con este descubrimiento no se terminará una larga y
frecuentemente agria controversia científica sobre los factores
que causaron la extinción
masiva; sin embargo, aun los detractores de
la teoría ahora admiten que el tiempo y la localización del
choque ya han sido determinados.
En tanto varios científicos examinan las rocas impactadas
por el choque en otros cráteres alrededor del mundo -uno en Iowa,
por ejemplo, y otro
en el noreste de Siberia- los registros también
parecen estar relacionados con la fecha en que desaparecieron
los dinosaurios. Sin
embargo, coincidencia o no, será debatido.
En la edición actual de la revista "Ciencia", y
en dos reportes adicionales
de este año en la revista "Geología", un equipo
internacional de investigadores reporta que el impacto puede
establecerse exactamente hace 64.98 millones de años, con
un margen de error
de 50,000 años, un mero "parpadeo" para los geólogos
investigadores.
Sus hallazgos se basan en pruebas efectuadas a los detritos
vítreos y granos de cuarzo expulsados por el cráter, que
tiene 180 kilómetros
de ancho.
El impacto que formó el cráter fue tan violento, según
descubrieron los científicos, que lanzó fragmentos a una
distancia de 965 kilómetros
hacia el norte en México, en lejanas y profundas
aguas del Golfo de México y por todo el Caribe hasta Haití,
a más de 1,600 km de distancia.
La docena de autores del reporte incluyen a Carl C. Swisher
III y Garniss H. Curtiss, físicos del Instituto de Orígenes Humanos
en Berkeley; al geólogo
Walter Alvarez, de la Universidad de
California, en Berkeley, así como científicos de México,
Holanda y varias universidades estadounidenses.
Precisamente Alvarez y su padre, el fallecido ganador del
Premio Nóbel de Física Luis Alvarez, fueron quienes hace unos doce
años postularon primero
la teoría de que un objeto masivo del espacio
-quizá un cometa o un asteroide perdido- podría haber causado
la desaparición de
los dinosaurios.
Empero, algunos científicos han dado otras explicaciones
de la extinción masiva:
una larga serie de erupciones volcánicas en
cadena, por ejemplo, o quizá drásticos cambios climatológicos
al alterarse la circulación
de los antiguos océanos, a medida que continentes enteros flotaban a la deriva y las cadenas de montañas
se elevaban.
Sin embargo, para Alvarez, su teoría es ahora mucho más sólida
que nunca ante la evidencia del cráter escondido, que se
localiza en Chicxulub,
Yucatán. Reitera que ciertamente esa es la causa más
probable de los violentos cambios ambientales que sacudieron
al mundo en algún momento,
entre los períodos cretáceo y terciario de
la Tierra (un momento breve en geología que los especialistas denominan como la "frontera K-T").
-El choque del objeto procedente del espacio -afirma Alvarez-
debió haber sido increíble; eso originó una enorme ola "tsunami"
de cientos de metros de altura, una "super ola"
a través de Yucatán,
la cual removió violentamente y agitó en forma inusitada
las profundidades del Caribe.
-La teoría adquiere más fuerza cada día, a raíz de que hemos encontrado la causa -indica Alvarez, al mencionar el descubrimiento
del grupo-. Realmente es una poderosa evidencia.
NUEVA TÉCNICA
En el reporte de la revista "Ciencia", Swisher
y sus colegas describen los resultados de una nueva técnica de gran precisión
que funciona con base
en el índice conocido por el cual decae una forma
radiactiva de potasio durante millones de años para convertirse
en argón, un elemento
estable más liviano.
En su nueva versión del método, Swisher y Curtis primero
bombardearon el potasio en las muestras rocosas con neutrones
de un reactor, para
transformarlo inmediatamente en una forma radiactiva
de argón. Luego, tras derretir las muestras con láser, midieron
la proporción entre
la forma radioactiva y estable de argón para
calcular la edad precisa del material.
La fechas que determinaron se relacionaron mediante muestras
de fragmentos rocosos impactados, que debieron ser lanzadas del
cráter de choque a
un punto llamado Arroyo del Mimbral, al noreste de México, y de montones de microscópicas tectitas vítreas que
se recogieron en Beloc,
Haití, a más de 1,600 kilómetros del cráter.
Otro reporte en la revista "Geología" señala las
mismas fechas en las muestras del iridio, un elemento raro, así como para
las tectitas que se
hallaron en los núcleos perforados en los
sedimentos de aguas profundas, a unos 400 kilómetros en el
Golfo de México, entre Yucatán y la costa de Florida, para una clara
evidencia de los catastróficos efectos del impacto, según
Alvarez.
Sin embargo, hay todavía más sobre la historia del impacto.
Según Ray Alexander, de la Supervisión Geológica de Iowa,
se ha determinado también
en 65 millones de años la antigüedad de los
detritos de un cráter de impacto de 35 kilómetros de ancho
cercano al pueblo de Manson, en la región central del norte de Iowa.
Eugene Shoemaker, de la Supervisión Geológica de Estados
Unidos en Flagstaff,
Arizona, una de las autoridades más notables sobre
impactos de meteoritos, afirma que el cráter Manson se originó
cuando el objeto que formó el cráter de Chicxulub, se desprendió
al acercarse a la Tierra,
estrellándose en Iowa casi al mismo tiempo.
En tanto que Alvarez y sus colegas están cada día más
convencidos de que el impacto devastador que formó el cráter
de Chicxulub fue responsable
de la extinción masiva de los dinosaurios
y otras formas de vida en el tiempo de las "fronteras
K-T", todavía
quedan muchos escépticos.
William A. Clemens, distinguido paleontólogo de la Universidad de California, en Berkeley, y opositor amigable durante mucho
tiempo de la teoría de Alvarez, indica que el nuevo estudio
no prueba que el impacto
del objeto del espacio haya causado la extinción de los dinosaurios en esa misma época.
-Digamos que todavía queda un campo abierto para fructíferas
investigaciones futuras -afirma Clemens.
CATASTROFE CÓSMICA
NUEVA YORK, 14 de agosto (The New York Times).- La teoría
sobre la extinción
masiva de los dinosaurios que ha sido debatida por los
científicos desde hace una docena de años cobró auge ayer
cuando un grupo de
investigadores determinó la fecha precisa en que un enorme
objeto procedente del espacio exterior se estrelló en la
Tierra.
Su llegada hace 64.98 millones de años, que formó un cráter
de aproximadamente
180 kilómetros de ancho en la Península de Yucatán,
refuerza la creencia de que contribuyó a la extinción masiva
de la vida y determinó
el fin de la era de los dinosaurios.
El Dr. Walter Alvarez, geólogo de la Universidad de California en Berkeley, quien propuso la idea de la extinción cósmica
en 1980, y sus colegas
encontraron grandes cantidades del raro metal iridio
en los sedimentos hallados en la era en que se cree desaparecieron
los dinosaurios, al final del período cretáceo hace unos
65 millones de años.
Propusieron que el iridio provenía de una
catástrofe cósmica.
Uno de los puntos débiles de la teoría era la falta de un
cráter formado en la
era adecuada, y que fuera lo suficientemente grande
como para causar la extinción masiva al impedir el paso del
sol con una gran nube
de polvo.
Hace poco, los científicos redescubrieron el enorme cráter
en Chicxulub, que desde
hace mucho quedó enterrado bajo sedimentos y
que fue identificado tentativamente en 1981 por geólogos
petroleros.
No cabía duda de que era lo suficientemente grande, pero
se desconocía su antigüedad.
Las muestras de roca tomadas de arriba
del cráter resultaron ser muy antiguas, lo cual orilló a
algunos expertos a
descartarlo como agente responsable en la destrucción de
los dinosaurios.
Sin embargo, ahora el cráter de Yucatán fue fechado con
precisión. Alvarez y 11 colegas de siete instituciones informan
en la última edición
de la revista "Ciencia" que roca derretida del
mismo cráter tiene 64.98 millones de años de antigüedad,
y que las piedras más
antiguas que se hallan arriba del cráter probablemente
fueran arrojadas allí por el solevantamiento catastrófico.
Alvarez indica que desde que se propuso por primera vez la
teoría, hubo muchas ocasiones en que se sintió desilusionado
o avergonzado cuando
los expertos no pudieron localizar un cráter
apropiado.
-Muchos de nosotros creíamos que nunca lo encontraríamos
-expresa-. Por lo tanto, es un momento muy emotivo y gratificante".
El cráter de Chicxulub, Yucatán, es uno de los más grandes
causados por un impacto, entre los más de 140 que se han
encontrado en la Tierra.
Alvarez y sus colegas, encabezados por el Dr. Carl C. Swisher III, del Instituto de Orígenes Humanos de Berkeley, identificaron
su antigüedad mediante un método avanzado que se conoce como
el "argón-argón".
Este método "lee" un reloj radioactivo que marca
el tiempo en las rocas,
en tanto pedacitos de potasio-40 se descomponen hasta
convertirse en argón-40.
Alvarez y sus colegas hallaron que no sólo fue correcta la
antigüedad del cráter para ser el posible "asesino",
sino que su piedra
derretida es de una antigüedad "virtualmente
indistinguible" de la de los despojos cristalinos que
se conocen como tectitas
y que se han encontrado en Haití y en la zona noreste
de México.
Señalaron que los hallazgos sugieren que las tectitas se
formaron por el impacto.
Desde el principio, la teoría de Alvarez ha tenido defensores
y críticos de muchos
campos de la ciencia. Los escépticos
argumentaron que los volcanes y otros procedimientos terrestres
podrían explicar de modo más confiable la desaparición de
los dinosaurios.
El Dr. William A. Clemens, paleontólogo destacado de la
Universidad de California en Berkeley, indica que a pesar
del nuevo estudio él
aún duda de que un golpe del espacio haya extinguido la
vida en la Tierra hace 65 millones de años.
-Los impactos son más frecuentes de lo que pensábamos -admite-.
Pero muchos de estos parecen haber ocurrido en momentos en
que no hubo cambios
profundos en la flora y fauna de la Tierra, de modo
que no queda establecida ninguna correlación entre un impacto
y un cambio ambiental y la extinción.
Sin embargo, Alvarez observó el tamaño gigantesco del cráter
de Chicxulub, Yucatán, y el hecho de que se formó en piedra caliza.
La piedra caliza vaporizada
hubiera sido especialmente nociva, debido
a que hubiera soltado grandes cantidades de bióxido de carbono,
produciendo una baja inmediata en la temperatura, seguida
de un calentamiento
"de invernadero".
Señaló que el conocimiento de su geología, mediante análisis
especiales, ayudaría a los científicos a "comprender mejor
el verdadero orden de
los acontecimientos" al final del cretáceo.-
Reportaje de William J. Broard.
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