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Publicación del lunes 17 de febrero de 1997

El cráter de Chicxulub, como un impacto atómico

La fuerza  liberada fue equivalente a la de 50 millones de bombas nucleares

   Debió ser "similar al fin del mundo", dice el geólogo  Walter Alvarez.- Si se conoce su idioma, las piedras cuentan la  historia del planeta, señala.- Pruebas

     Wálter Alvarez es, junto con su padre, Luis Alvarez, premio  Nóbel de Física en 1968, autor de la teoría del impacto de un  meteorito -a la cual aludió festivamente en reciente confrencia  Fernando Espejo Méndez- que hace 65 millones de años chocó contra  la tierra y produjo una explosión equivalente a 50 millones de  bombas atómicas como la que se arrojó sobre Hiroshima.

   Ese impacto, según la teoría de los Alvarez, provocó un desastre  similar al que anuncia el Apocalipsis, además de matar a gran parte  de los seres vivos que entonces ocupaban la Tierra. Los dinosaurios  se extinguieron, las plantas se secaron y un profundo cráter quedó  como testimonio de aquella gran catástrofe.

   Estudios recientes de científicos de Inglaterra, Canadá y México  en la zona donde los Alvarez señalaron que ocurrió el impacto, en  Chicxulub, han revelado evidencias del hecho que hacen cobrar  especial actualidad a una entrevista que hace algunos años hizo a  los científicos -de origen asturiano- la revista española "El  País", del cual ofrecemos a continuación los aspectos más relevantes:    Pensándolo bien, no es extraño que haya sido precisamente un  hombre que ha vivido aquí (en San Francisco, California) toda su  vida el autor de la teoría del impacto. Una revolución científica  que elaboró junto con su padre, Luis Alvarez, fallecido en 1987.  Los dos profesores Alvarez aseguraron en su día que una gran roca  cayó sobre la tierra. Luego, en 1991, cuando el padre ya había  muerto, Walter Alvarez añadió la identificación del cráter; que ya  se conocía como accidente geológico, pero no causado por un  meteorito. Sucedió precisamente junto a la actual Península de  Yucatán, y provocó un desastre colosal; mató a gran parte de los  seres vivos que entonces poblaban la Tierra... Esta idea, una  especie de fin del mundo provocado por el choque de un cuerpo  celeste sobre la Tierra, es lo que ha puesto en marcha la teoría de  Luis y Walter Alvarez.

LOS DINOSAURIOS

    A Wálter Alvarez los dinosaurios no le intersan en absoluto. Ha  sido una casualidad que él, como geólogo, haya estudiado  precisamente la época en que los animales más grandes que han  poblado la Tierra murieron fulminantemente, como tantos otros, a  consecuencia, según él, del impacto de un meteorito sobre la Tierra  hace 65 millones de años, como todo el mundo sabe después de  "Parque jurásico", una película que Alvarez encuentra divertida y  anticientífica. Pero que los fósiles de dinosaurios aparecieran en  ese momento de la historia geológica del planeta, entre el  cretácico y el terciario, en lo que los científicos llaman el  límite o la frontera K/T, ha servido para dar publicidad al tema y  también para añadirle demasiada pasión, para confundir unas cosas  con otras. Ellos, los dinosaurios, desaparecen de la tierra y por  eso los mamíferos, que entonces eran animales mucho más pequeños  que ahora, lograron convertirse en los reyes de la Tierra, en los más grandes.

   En un afloramiento del límite K/T, cerca de la bahía de San  Francisco, el profesor Alvarez pica con su martillo los estratos.  Se ha calado una boina que compró en Asturias la última vez que  visitó la tierra de sus antepasados y habla en un castellano que  mejora poco a poco. De pie, con su ropa de tejido polar, y  blandiendo el martillo, habla de que las piedras pueden contarnos  la historia de la Tierra si conocemos su idioma. Asegura que el  trabajo científico es una pura contradicción; por una parte,  necesita de la emoción, pero al mismo tiempo hay que tener cuidado  de no dejarse llevar por ella, lo que conduce fácilmente al desastre.

   Todo empezó en el año de 1975, cuando Alvarez comenzó a trabajar  en un afloramiento geológico hallado a primeros de los sesenta en  Gubbio, Italia. Allí observó con claridad un cambio muy brusco  entre el cretácico y el terciario. En los estratos correspondientes  al cretácico había muchísimos fósiles de animales que en el  terciario habían desaparecido. Y ese cambio tan brusco estaba  separado por un centímetro de arcilla, un maravilloso y enigmático  centímetro. Eso, en términos geológicos, indica muy poco tiempo y,  por tanto, que indudablemente allí, en se momento, se había  producido un cambio radical. Alvarez se dio cuenta de que ése era  un momento muy significativo en la historia de la Tierra y, tentado  por la posibilidad de hallar la clave del misterio, se propuso  conocer cuánto tiempo representaba la arcilla en la vida geológica  del planeta.

SI SE PUEDE...

   Sabían que aquello, fuera lo que fuera, había sucedido hacía 65  millones de años. Pero ¿se puede saber exactamente la edad de una  roca? ¿Decir que tiene 65 milones de años, es eso posible? ¿No  corrigen constantemente los científicos la antigüedad de los  cráneos humanos y, por tanto, la aparición del hombre sobre la  Tierra? Alvarez sonríe y dice: "Se puede, en la Tierra hay  elementos que no son estables, por ejemplo el potasio y el uranio;  podemos medir el tiempo a través de estos elementos y en los  afloramientos".

   Otro afloramiento K/T como el de Gubbio, en Italia, había  aparecido en Dinamarca y otro en Nueva Zelanda, pero el italiano  era el mejor. No es fácil lograr que una capa de arcilla tan  delgada permanezca intacta para ser estudiada. Por eso Alvarez  había hallado una verdadera joya. Tenía la arcilla, tenía los  fósiles incrustados en la zona inmediatamente inferior y tenía la  ausencia de muchos de esos fósiles en los estratos que aparecían  por encima de la línea arcillosa. Pero no tenía la respuesta. ¿Qué  era lo que había sucedido casi en un suspiro, cuando en la Tierra  cualquier cambio ha durado millones de años? Estuvo meses pensando  qué hacer para medir ese tiempo secreto. A menudo lo comentaba con  su padre, que trabajaba muy cerca de Berkeley, en un acelerador de  partículas del Lawrence Berkeley Laboratory. Y un día el premio  Nóbel, como quien no quiere la cosa, le dijo: "Walter, oye, ¿por  qué no mides el iridio que hay en la arcilla?".

POLVO DE ESTRELLAS

    El iridio, que podemos llamar polvo de estrellas, es un material  escasísimo en la Tierra, que sólo llega a nuestro planeta en forma  de polvo procedente de los pequños meteoritos que se desintegran al  chocar con nuestra atmósfera. Quien lo midió fue el profesor Frank  Asaro, de origen italiano y químico nuclear.

   Nos recibió en su laboratorio, en la Energy and Environment  Division del Lawrence Berkeley Laboratory. Al recordar aquellos  sucesos de hace 14 años, lo hace lleno de pasión, como si se  tratara del momento más emocionante de su vida.

   "Me llamó Luis Alvarez y me dijo: Frank, ¿puedes hacer una  máquina para medir el iridio de la arcilla que ha traído Walter? No  creo, es imposible, le contesté. Oye, te apuesto un dólar a que  puedes hacerlo. No, no, dije yo, no lo creo. Toda la noche estuve  dándole vueltas al asunto hasta que me di cuenta de que podía  hacerlo. Asi, al día siguiente fui a ver a Luis y le dije: Toma tu  dólar, has ganado la apuesta".

   Tardó un año en construir la máquina que detecta el iridio, en  partículas de una por un trillón, a través de los rayos gamma y  previo paso de la arcilla por un reactor nuclear. Asaro construyó  la máquina utilizando desechos de otros laboratorios y un poco de  dinero de una fundación privada y de la NASA. Cuando por fin  pudieron meter la arcilla en la máquina, se quedaron pasmados. En  aquella arcilla había una cantidad increíblemente alta de iridio.  Los Alvarez, padre e hijo, dijeron al unísono: Esto sólo tiene una  explicación, un meteorito gigantesco cayó sobre la Tierra y llenó  de iridio su superficie. Sucedió en un instante, por eso la capa de  arcilla es tan delgada y por eso el impacto fue catastrófico.

MISTERIO

    Entre otras cosas, aquello suponía que la extinción de los  dinosaurios se relacionaba con una causa extraterrestre. Pero aún  quedaba por averiguar el modo en que el impacto había causado la  muerte de ésa y tantas otras especies vivas, dejando, en cambio,  otras intactas, como los mamíferos. Para eso no había explicación.  Tardarían dos años más en medir las conscuencias que provocaría un  impacto de esa magnitud. Hoy saben, asegura el profesor Alvarez,  que la energía desatada, que no fue nuclear, aunque aún existe esta  confusión porque usan la energía nuclear en términos de  comparación, fue enorme. "Para que se hagan una idea, les diré que  una bomba nuclear tiene un megatón más o menos, y todas las bombas  que hay en el mundo en este momentoo tienen 10,000 megatones; el  impacto del que estamos hablando habría desatado una energía de  1,000 millones de megatones".

   Eso parece el fin del mundo, decimos, y Alvarez, muy serio, nos  responde: "Claro, en efecto". Porque, después, la Tierra se  oscureció debido al polvo levantado por el impacto, los mares  inundaron partes de la Tierra, los incendios cubrieron todo.

   "The New York Times", en un editorial de 1980, consideró que la  teoría de los Alvarez era una broma; el periódico francés  "Libération" la calificó de teoría astuta y plausible, era astuta  porque era plausible, pero nada más. Otros dijeron que nunca podría  ser demostrada. En aquellos momentos, el mismo Walter Alvarez  tenía, según dice, serias dudas; debía encontrar las evidencias que  demostraran su idea o todo quedaría en agua de borrajas.

MAS IRIDIO

    Durante los años posteriores se encontró más iridio, y también  unas pequeñísimas esferas de vidrio que sólo una energía como la  definida en el impacto podía haber producido. Pero la mayor  evidencia aún tardaría en aparecer. Fue en 1991, en Yucatán, tras  el estudio de una vieja explotación petrolífera submarina  descubierta por un ingeniero de Pemex. "Aquello era el cráter  producido por el choque de un gigantesco meteorito. El  descubrimiento ocurrió como un milagro, cuando ni yo mismo tenía  esperanza".

   Allí estaba, con sus 180 kilómetros de diámetro, con sus rocas y  los indicios que prueban un impacto colosal. "Fueron los dos meses  más emocionantes de mi vida". Sólo entonces Alvarez respiró  tranquilo. Para ese momento había tenido tiempo de aprender mucho  sobre el género humano, sobre sus colegas. "Hay científicos que,  encantados de que se haga un nuevo descubrimiento, lo aceptan en  seguida; otros, la mayoría, yo mismo, esperan a ver las evidencias  para creerlo; y luego está el grupo de los que nunca jamás, sean  cuales sean las evidencias, va a aceptar que un misterio ha sido  desvelado".

"DOGMA" EN DUDA

    Alvarez admite que su teoría del impacto ha puesto en duda un  dogma que los geólogos veneran: la teoría gradualista. Es decir,  que todo lo que ha sucedido en la Tierra ha ocurrido de una manera  lenta, progresiva. El cambio por medio de la catástrofe es casi una  aberración en ciencia desde que un británico, Sir Charles Lyell, la  emitió en 1830. Hasta ahora nadie ha creído otra cosa, o todos se  han negado a pensar en otra posibiludad.

   Pero la idea de que la Tierra está sometida a cambios  catastróficos debe abrirse camino. Alvarez hace grandes aspavientos  para convencernos de que tiene razón, de que lo que dice es una  verdad de Perogrullo, que los científicos, como tantas otras veces  a lo largo de la historia, se empeñan en negar, por puro  conservadurismo.

   Alvarez sabe que pensar en la posibilidad de que un enorme  pedazo de estrella, o varios, caiga algún día sobre la Tierra es un  pensamiento aborrecible; sabe que al formular la teoría del impacto  abrió la caja de Pandora.

 

Opinión

20 de febrero de 1996

El cráter de Chicxulub
Petróleo y dinosaurios en Yucatán

Carlos R. CASTRO MORALES

Gráficas
El Cráter de Chicxulub - Diario de Yucatán



Ubicación de los principales cenotes en la península de Yucatán

En contexto

25 de septiembre de 1991

La zona de Chicxulub sería rica  en fósiles prehistóricos
Trabajos de investigación

Diario de Yucatán
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8 de agosto de 1992

Investigadores y lugareños desconocen la existencia de un  cráter en Chicxulub Pueblo
Ni el INAH ni el Cinvestav saben si se  han realizado estudios al respecto

Diario de Yucatán
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19 de febrero de 1996

Apoyo a la investigación de los científicos
El cráter de  Chicxulub, "uno de los hallazgos más importantes de nuestro tiempo"  -dicen

Diario de Yucatán
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17 de septiembre de 1996

Un profesional yucateco entre los descubridores del  cráter de Chicxulub
El Ing. Antonio Camargo dio a conocer el hallazgo hace  más de tres décadas, pero la versión se confirmó 20 años después

Diario de Yucatán
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17 de febrero de 1997

El cráter de Chicxulub, como un impacto atómico
La fuerza  liberada fue equivalente a la de 50 millones de bombas nucleares

The New York Times

 

 

 

La Extinción de los Dinosaurios, el fin de una era
(Documento en PDF)

Publicación del lunes 13 de noviembre de 2000

En estos días, especialistas comenzarían los estudios de medición del "Cráter de Chicxulub"
Sobrevuelos en el territorio yucateco


Publicación del domingo 12 de noviembre de 2000

Otro estudio insiste en la riqueza petrolera de Yucatán
Frente a las costas hay yacimientos con gran potencial, subraya un informe del gobierno de EE.UU.- 300 millones de barriles


El petróleo, relacionado con el cráter de Chicxulub
Hipótesis apoyada en varios estudios científicos


Publicación del sábado 15 de agosto de 1992

La teoría de la extinción de los dinosaurios
Más pruebas  sobre el cráter de Chicxulub
Se confirma que el impacto de un  asteroide que cayó en la Península causó su desaparición masiva.-  Coinciden las fechas de ambos sucesos.- Metal raro


Publicación del martes 19 de diciembre de 1995

Científicos ingleses estudiarán el cráter de Chicxulub  Puerto


Publicación del jueves 25 de enero de 1996

Conferencia en el D.F. sobre el cráter de Chicxulub


Publicación del sábado 10 de febrero de 1996

En marcha importante investigación sobre la estructura  del cráter de Chicxulub Puerto
   Científicos de cuatro países realizan experimentos  sísmicos en la zona.- Llevarán registros terrestres y del fondo  marino con la ayuda de modernos equipos.- Un anillo de cenotes, de  Celestún a Dzilam Bravo, única evidencia superficial de la  estructura.- Los estudios geológicos se extienden hasta Umán


Publicación del domingo 11 de febrero de 1996

Los resultados se darían a conocer el 1 de noviembre de  1997
Con 80 sismómetros, tras las huellas del cráter de Chicxulub
En estos días, y hasta mayo próximo, científicos de  cuatro países instalan el equipo a lo largo de tres líneas trazadas  en amplio sector del norte de la Pe- nínsula de Yucatán.- En  septiembre se iniciarán los estudios marinos.- Apoyo de satélites.-  El programa


Publicación del sábado 1 de junio de 1996

El cráter de Chicxulub: con apoyo de la NASA harán un  pozo de 4.5 km
El proyecto permitirá conocer nuevos datos sobre los  recursos hidráulicos de Yucatán y motivaría cambios en su manejo.-  Que ya se encontraron muestras de metales preciosos y minerales de  valor estratégico.- Los sismógrafos, en septiembre.- Inversión


Publicación del miércoles 2 de octubre de 1996

Mejor de lo esperado
"Excelentes resultados" en la  investigación del cráter


Publicación del viernes 20 de noviembre de 1998

Ahora tratarán de explicar cómo murieron los dinosaurios
Las investigaciones del próximo año se enfocarán a ese  punto, pues ya nadie duda de la teoría del meteorito que cayó en  Chicxulub -señala un especialista.- El reciente hallazgo en el  Pacífico.- Reunión en Mérida


Publicación del viernes 29 de enero de 1999

Buscan recursos  para seguir los estudios del cráter de Chicxulub
Próxima reunión de expertos en Mérida


Publicación del martes 6 de marzo de 1999

Que no hay minerales valiosos en el cráter de Chicxulub  Puerto
Arcadio Poveda habla de las consecuencias del choque de  un cometa en la Península.- Petróleo.- Junta


Publicación del martes 23 de marzo de 1999

Importantes datos arrojaría el cráter de Chicxulub
Buscan  pruebas del fin y resurgimiento de las especies

 

 

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