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Publicación del
martes 20 de febrero de 1996
El cráter de Chicxulub
Petróleo y dinosaurios en Yucatán
Por Carlos R. CASTRO MORALES
La comunidad científica del Estado sigue con atención el
desarrollo que se ha dado en llamar "El experimento
Chicxulub" -del que
ha dado amplia cuenta el Diario a cargo de hombres de ciencia
de Inglaterra, Canadá, EE.UU. y de México, consistente en
hacer diversas pruebas
para verificar si un gran meteorito que se
estrelló en una zona aledaña al puerto de Chicxulub, pudo
haber provocado consecuencias
climatológicas que fueron la causa de la
extinción de muchas especies vivientes de aquella época,
entre las cuales se
encontraba la de los dinosaurios. Esta tarea
investigadora ha creado, por otra parte, una serie de rumores
y especulaciones a
la que me quiero referir en este trabajo.
¿Qué es lo que piensa la gente sencilla de nuestra entidad
respecto de la presencia de estos extranjeros, que están
instalando equipos
científicos raros en el subsuelo de Yucatán?
Recuerdo que en alguna ocasión, un valiente yucateco y destacado
investigador de la cultura maya, como es don José Díaz Bolio,
en amena charla en
la que tuve la oportunidad de participar, en
compañía del corredor público Efraín Díaz y Díaz, éste indicó
que desde la época
de Porfirio Díaz empresas inglesas habían hecho
trabajos de exploración en Yucatán, en busca de petróleo,
con resultados afirmativos,
pero las condiciones políticas y la oposición de los EE.UU.. a las actividades de las empresas
europeas hicieron que
tales investigaciones quedaran sepultadas en el olvido.
Por mi parentezco con el señor Ruperto Prado Fuentes, hijo
de la persona que patrocinó
en muchos aspectos económicos al fallecido y
llorado actor Pedro Infante, tengo la información de que
durante los años cuarentas,
en épocas de la II Guerra Mundial, el papá de
don Ruperto Prado fue uno de los pioneros en lo relativo
a la "colonización"
del territorio de Quintana Roo, ya que tenía en
dicho territorio plantaciones de árboles de chicle, así como
de madera preciosas
y comerciaba con gentes de los más apartados
lugares de dicho territorio. Su base de actividades era en
aquel entonces el villorio de Carrillo Puerto. En plena guerra mundial,
no sabemos si con autorización o no del gobierno de México,
se tuvo conocimiento
de partidas de investigadores provinientes de los
EE.UU. que tanto en Yucatán como en Quintana Roo hicieron
investigaciones y pruebas que demostraron la existencia de
petróleo en estas regiones.
Estos mantos petroleros fueron considerados desde esa época
"reservas estratégicas" de energéticos de los EE.UU.
en su lucha contra
las naciones del EJE Roma, Berlín, Tokio. Aunque no se
registran en la historia de la II Guerra Mundial batallas
y naufragios en costas cercanas a México, es innegable que hay
barcos hundidos y posiblemente
submarinos de nacionalidad distinta a los
norteamericanos que naufragaron en lugares cercanos a las
costas de Quintana
Roo. Equipos de radiocomunicación, armas, despensas
enlatadas, cervezas y algunos rifles, son pruebas de que
los pescadores y lugareños
de ciertos puntos de Quintana Roo tuvieron
acceso a dichos naufragios en años posteriores a la guerra.
Todo este preámbulo solo tiene por finalidad resaltar el
hecho de que a espaldas de la población y tal vez del propio gobierno
los EE.UU. y otros
países han hecho trabajos de investigación en busca
de mantos petrolíferos en el territorio mexicano, sobre todo
ahora con la existencia
de satélites capaces de analizar la composición
del suelo desde los espacios siderales sin que nadie de los
nacionales se percate de dichos trabajos de espionaje
táctico-energético.
Lo que la gente sencilla comenta del "Experimento
Chicxulub" es que
en realidad se trata de demostrar a los principales acreedores del sistema político mexicano que todavía tenemos mucho petróleo
con el cual responder por nuestro endeudamiento astronómico
y que podemos seguir
respondiendo con nuestras existencias probadas de
dicho combustible a los préstamos que el sistema de la "dictadura
perfecta" ha necesitado para subsistir entre tanto quebranto
económico impuesto por la doctrina del neoliberalismo. Los
dinosaurios son puro pretexto. El único ejemplar de dinosaurio
que existe en Yucatán, se encuentra en el Palacio de Gobierno y
para bien de la Democracia,
los efectos del cráter de Chicxulub se deben
dejar sentir pronto en Yucatán.- C.R.C.M.- Mérida, Yucatán,
febrero de 1996. | |