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Publicación del
viernes 20 de noviembre de 1998
Ahora tratarán de explicar cómo murieron los dinosaurios
Las investigaciones del próximo año se enfocarán a ese punto, pues ya nadie duda de la teoría del meteorito que cayó
en Chicxulub -señala
un especialista.- El reciente hallazgo en el
Pacífico.- Reunión en Mérida
Ya nadie duda de la veracidad de la teoría del meteorito
que cayó en Chicxulub
hace 65 millones de años, pero sí falta explicar
cómo murieron los dinousaurios y otras especies y en eso
se trabajará el próximo
año, declaró Luis Ernesto Marín Stillman, investigador del Instituto de Geofísica de la UNAM.
-La teoría indica que el choque generó óxido de azufre y
dióxido de carbono
en grandes cantidades, lo que ocasionó la muerte de
muchos seres vivos -apuntó.
Entrevistado por teléfono desde sus oficinas en la ciudad
de México, el profesional,
quien estudia el tema desde 1991, también
informó que investigadores de Estados Unidos, Canadá, Alemania
y México se reunirán
en enero próximo en Mérida para continuar las
investigaciones de campo sobre el cráter de Chicxulub.
Explicó que en esa reunión se tomará en cuenta una evidencia
encontrada recientemente en el Oceáno Pacífico, que, como
publicamos ayer en la sección Nacional-Internacional, consiste
en un pequeño fósil
del meteorito que formó el cráter de Chicxulub y
causó la extinción de los dinosaurios hace 65 millones de
años.
Ese hallazgo, indicó, confirma la existencia de ese fenómeno
y da paso a nuevas investigaciones sobre la destrucción de seres
vivos en la prehistoria.
Subrayó que la importancia de las investigaciones radica
en que a raíz del choque del meteorito desapareció el 50 por ciento
de los seres vivos
del planeta, la mayor catástrofe de la Tierra, y por
eso conviene saber cómo ocurrieron las cosas.
Sobre el reciente hallazgo -una muestra de roca extraída
del lecho oceánico
al noreste de Hawai-, indicó que sí podría ser parte
del meteorito, ya que después del choque en Chicxulub las
partículas se esparcieron por todo el mundo.
NO ES LA PRIMERA
Sin embargo, dijo que no sería la primera evidencia encontrada
porque en 1996 investigadores de la UNAM hallaron en rocas
de Yucatán partículas
de iridio -que también se esparcieron por todo
el mundo-, material no abundante en la corteza de la Tierra,
que representa una evidencia directa de la caída del objeto celeste.
Confirmó que la partícula hallada en el Pacífico ayudaría
a definir que fue un
meteorito y no un cometa lo que cayó en
Chicxulub, pues éste último no hubiera dejado ese tipo de
evidencias.
Sobre las investigaciones de campo en Yucatán, que empezaron
en 1996 con la participación
de la UNAM y universidades de Canadá,
Alemania y Estados Unidos, recalcó que se reanudarían en
enero próximo, después
de una reunión en Mérida a la que asistirían
representantes de las instituciones participantes y de directivos
del Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) y
de la Academia Mexicana
de Ciencias.
PLAN EN ANÁLISIS
En relación con el plan para perforar un pozo de 4.5 kilómetros de profundidad en el área del cráter, indicó que aún está en
análisis debido a que no se sabe si sería más adecuado perforarlo
dentro o fuera del área de impacto.
Si se toma la primera opción, explicó, permitiría conocer
más de la geometría del cráter, de lo que ya se tiene información
por medio de estudios
realizados el año ppdo. con sismógrafos. La
segunda opción revelaría la forma en que murieron muchos
seres vivos.
También dijo que está por definirse si es necesario un
pozo tan profundo y que
el de 4.5 kilómetros costaría 4 millones de dólares,
de los cuales uno será proporcionado por Estados Unidos y el International Continental Cientific Drilling Program de Alemania.
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