La
protección del manglar, clave en el equilibrio del medio
ambiente
Desarrollo de especies marinas
27
de marzo de 1998
PROGRESO,
26 de marzo.- En los manglares se desarrolla parte del ciclo biológico
de diversas especies marinas que aportan beneficios económicos
y alimentarios a la comunidad, de ahí la necesidad de su
cuidado y reforestación, indicó el biólogo
Otto Cajina Romero, investigador del Centro Agronómico
Tropical de Investigación y Enseñanza de Nicaragua.
El
investigador, que desde 1992 trabaja en la recuperación
de manglares de Centroamérica y el Caribe, participó
en el I Taller de Experiencias de Reforestación en Manglares,
efectuado en el Centro Regional de Educación y Capacitación
para el Desarrollo Sustentable en Yucalpetén.
La
inauguración del evento estuvo a cargo del secretario de
Ecología estatal, Ing. Armando Ruiz Sosa, quien anunció
que para preservar esas zonas del Estado se construirá
un vivero en Chuburná Puerto, el segundo en su tipo que
funcionaría en la entidad, ya que ahora opera uno en El
Palmar.
Asimismo,
indicó que no hay experiencia de reforestación en
el Estado, sino que apenas se hacen pruebas para enriquecer las
zonas.
Durante
su intervención, el Biol. Cajina Romero subrayó
que el
ecosistema del manglar es el más fragil del mundo, pues
es vulnerable a distintos factores, en especial la contaminación,
y es muy fácil lograr su destrucción.
Por
su parte, el director general de Reforestación de Manglares
de la Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales
y Pesca (Semarnap), Biol. Vicente Arriaga Martínez, comentó
que la población ve esas zonas con cierta indiferencia
y apenas empieza a tener conciencia de su importancia.
-Por
fortuna -agregó-, la situación está cambiando.
La reforestación de los manglares no es exclusiva de los
gobiernos federal y estatal, sino que involucra a toda la sociedad.
Respecto
a la situación de los manglares en el país, explicó
que se utilizan como leña y para la elaboración
de artesanías.
-No
hay estudios ni datos precisos sobre la deforestación de
los maglares, pero se nota más en las zonas pobladas de
pinos -manifestó.
-El
pescador ribereño se percata del daño cuando su
pesca es afectada, pues en esas zonas se reproducen las especies
marinas -dijo.
A
su vez, el investigador Eduardo Ballori Sampedro, del Cinvestav,
dijo que en Yucatán la zona más afectada es la que
va de Progreso a Sisal.