Las
"bocas" de Dzilam Bravo, atractivo natural
Las
"bocas" de Dzilam Bravo constituyen un atractivo natural
que pocas personas conocen, debido a la falta de promoción,
necesaria para impulsar la llegada de turismo al puerto.
Numerosas
personas del interior del Estado visitan el puerto para conocer
ese atractivo natural.
Entre
los atractivos que se observan durante el recorrido por las "bocas"
figura la unión del río con el mar.
El
río, por sus dimensiones, se destina a muchas actividades:
los pescadores se resguardan de los "nortes" y abastecen
de agua, que en algunas partes es dulce.
Entre
los productos que se puede aprovechar en el sitio están
las "chivitas", corvinas y róbalos, que, sin
embargo, son sobreexplotadas.
Las
bocas de Dzilam de Bravo, uno de los mayores atractivos de Yucatán,
han sido por mucho tiempo santuario natural de numerosas especies
de aves, peces y animales mamíferos que habitan esa zona,
poco visitada hasta ahora.
La
superficie, decretada reserva ecológica el 25 de enero
de 1989, abarca 62,000 hectáreas, 19,000 de las cuales
son marinas y las demás terrestres.
La
reserva mide en la costa unos 40 kilómetros y se extiende
cuatro más tierra adentro. Colinda con los municipios de
San Felipe, Panabá, Sucilá, Buctzotz, Dzilam González
y Dzilam Bravo.
Las
especies que habitan la franja son representativas de la zona,
tanto en número como en variedades diversas.
RESTRICCIONES
Las
actividades productivas en la región son, en orden de importancia,
la pesca, la ganadería, la cosecha de coco y, en menor
medida, la agricultura.
En
forma ilícita también se practican la cacería
y la tala de madera.
Sin
embargo, para evitar estas dos últimas actividades se ejerce
estrecha vigilancia en coordinación con las corporaciones
policiacas, el Ejército y la Armada.
Además,
en coordinación con la Secretaría de Desarrollo
Urbano y Ecología, que atiende la reserva federal de Río
Lagartos y Las Coloradas, se sanciona a quienes son sorprendidos
cazando o talando árboles.
Los
casos detectados son principalmente en Panabá, debido a
que algunos animales se acercan para alimentarse del ganado o
los borregos. En contraste, los ganaderos persiguen a los tigrillos
y jaguares que atacan a sus animales, logrando "tirar"
algunos de los felinos.
VARIEDAD
DE ESPECIES
La
fauna del lugar la integran diversas especies como el mono araña,
el jaguar, tigrillo, cocodrilo, jabalí, tepezcuintle, venados
cola blanca, tejón, mapache y conejos.
Las
aves más comunes son las marinas, como los pelícanos,
cormoranes (parecidos a los patos), garzas, flamencos, gaviotas,
patos y algunos loros.
Los
petenes, que reúnen a la fauna en la época de secas,
y los manantiales abastecen de agua dulce a los animales. En diversas
sectores de la reserva se localizan cavernas, cuevas y numerosos
cenotes.
En
cuanto a la vegetación, la reserva cuenta con selvas bajas,
petenes, manglares, marismas (zonas inundables donde crece pasto)
y esteros, con selvas medianas y algunos árboles de zapote.
También abundan los cocales y la duna costera.
Por
otro lado, debido a la falta de promoción, la extensa zona
no es muy visitada; sin embargo, según se dijo, hay planes
oficiales para atraer turistas.
-No
se trata de apoyar el turismo masivo, porque la reserva no lo
soportaría, sino atraer a pequeños grupos para contribuir
al sostenimiento de los pobladores.
RECORRIDO
Las
aguas de las bocas son transparentes, cálidas y tranquilas,
fácilmente navegables con botes y lanchas de casco plano,
a baja velocidad, que se pueden mover en una gran red de canales
de unos tres kilómetros de largo, que los lugareños
conocen a la perfección. El recorrido dura una hora aproximadamente.
Las
entradas de agua salada y los caudales de agua dulce que aportan
los manantiales en la zona del manglar hacen que el líquido
sea principalmente salobre.
En
el área son visibles todas las especies de aves que ahí
anidan y en las transparentes aguas abundan diversas variedades
de peces.
Ocasionalmente
se localizan mamíferos, que se aproximan a los riachuelos
de agua dulce.
"EL
CERRITO"
Asimismo,
un sitio que acostumbran visitar los guías es el conocido
como "Punta Cerrito" o "El cerrito", que constituye
la única elevación de la reserva.
En
esa franja se localiza la hacienda Saya Argáez, donde vive
un campesino a quien conocen como don Cruz, dedicado a cuidar
un cocal, en el cual cosecha, para envidia de quienes "padecen"
del amarillamiento letal, 1,000 cocos a la semana.
El
cargamento se saca por mar, ya que no hay camino ni tierra firme
que permita el acceso a algún vehículo terrestre.
En
ese sitio no hay luz y el agua se obtiene de los manantiales de
agua dulce cercanos. Un perro, tres mulas y un caballo acompañan
al veterao campesino.
Los
pescadores de la zona tienen gran conciencia de la importancia
de cuidar la reserva y reportan "cualquier cosa fuera de
lo común".
Comentó
que en el parque las prohibiciones en cuanto al desarrollo de
las actividades productivas son, como señalamos en noviembre
ppdo., de dos tipos: en la "zona de amortiguamiento"
hay ciertas facilidades para la pesca, siempre que se conserve
el equilibrio, pero en la "zona núcleo", donde
habitan animales más delicados, no es posible desarrollar
trabajo alguno y la naturaleza debe permanecer inalterable.
LIMPIEZA
Según
se constató, el cuidado de los lugareños permite
que no haya basura en la reserva, aunque ocasionalmente "aparece"
algún empaque plástico de alimentos o productos
enlatados.
Varios
pescadores, entre ellos los propios vigilantes, organizan paseos
turísticos por las bocas; cobran una cuota por el recorrido,
con cupo para seis personas, y "dan el ceviche". -Si
el cliente quiere ir a pescar el precio aumenta -aclararon-. Además,
los paseantes pueden traer sus propias bebidas.
Si
el lector desea alejarse de la rutina diaria, pasar un día
tranquilo y disfrutar del ecoturismo, puede comunicarse a los
teléfonos 5-02-55 y 5-02-56 de esa población para
organizar su viaje.