Reflexiones
sobre la ecología Atentados contra la vida en nuestras
costas
Esteban LIMA ZUNO (*)
En
esta ocasión me referiré a nuestra riqueza marina
y su relación con los humedales del Estado de Yucatán.
A
pesar de los constantes avisos, no sólo de nuestras autoridades
locales, las autoridades federales, sino también de los
grupos ambientalistas no gubernamentales y los habitantes (pescadores)
de la costa de nuestro Estado, y aun los organismos conservacionistas
internacionales, los yucatecos comunes no hacemos, al parecer,
esfuerzo alguno para conocer, conservar y proteger nuestros recursos
naturales renovables.
Es
necesaria la participación activa de todos nosotros, cada
uno en nuestro hogar, inculcando en nuestros hijos el conocimiento
de la naturaleza, de lo frágil, de los diferentes ecosistemas,
de su gran capacidad de proveernos de nuestras necesidades y de
los riesgos y en ocasiones de daños irreversibles.
Me
permito hacer estas reflexiones tratando de compartir lo que a
través de los años he tenido la suerte de vivir,
en compañía de algunos de los pocos yucatecos que
realmente están interesados en la conservación.
Los
humedales costeros de nuestro Estado, "ciénega",
como se le conoce normalmente, no es un lugar despreciable, nido
de mosquitos, apestoso, con animales peligrosos, lagartos, caimanes,
culebras, sino todo lo contrario; es un ecosistema muy frágil,
base de nuestra riqueza marina ribereña al ser el estuario
y vivero natural que genera lugar de desove, crecimiento y alimentación
a nuestras más conocidas especies marinas. Originalmente
tuvo riqueza maderable tanino del mangle-madera para construir
casas, barcos, palancas, leña, etc.
Como
riqueza invaluable, filtro y purificador de nuestros mantos freáticos,
que se han contaminado desde la presencia inicial del hombre.
Como
normadora de nuestra clima, ¿quién no disfruta de
su efecto refrescante en el verano y de su efecto regularizador
en el invierno?
Como
medio de comunicación, antes de las vías decauville,
el tren a Progreso y de las carreteras que se han construido en
su mayoría con orientación Norte-Sur, era factible
navegar desde Telchac y Progreso, al Poniente, por canales hasta
la boca de la ría de Celestún, entre San Felipe
y Las Coloradas y las Bocas de Dzilam de Bravo en la época
de "nortes".
Como
generadora de alimentos -pescado, jaiba, moluscos- en el medio
acuático, innumerable cantidad de mamíferos y reptiles,
que no sólo proporcionan alimento, sino pieles, herramientas,
y las aves, que además de su belleza, nos proporcionan
carne, huevos y pluma durante todo el año.
El
problema causado por el hombre es complejo, pero está muy
claro que las normas básicas a seguir para conservar esta
riqueza NO deben de cambiarse. En el caso de Telchac y Celestún,
el gradiente (desnivel) de flujo de agua es hacia el "Poniente
y Sur Poniente"
a partir del faro del Palmar, esto quiere decir que el agua que
brota en la ciénega durante la época de otoño
y de la lluvia durante todo el año, tenía como UNICA
salida al mar la boca de Celestún, en el Estado de Campeche.
El
hombre, NO contento con hacer diques Norte-Sur (tierra firme duna
costera) ante la necesidad de proteger la flota pesquera construye
el Puerto de Abrigo de Yucalpetén, mismo que en un cortísimo
plazo, ecológicamente hablando, destruye secando miles
de hectáreas, durante las mareas bajas al Oriente del mismo
hasta Telchac y salando y matando con miles de metros cúbicos
de agua de mar, durante las mareas altas, miles y miles de hectáreas
hacia el Poniente.
El
daño es tal, que el efecto se nota:
Telchac
Puerto-Progreso: muerte del ecosistema original por
falta de agua dulce, azolvamiento de cenotes y ojos de agua, cero
pesca interior de ninguna especie, pérdida de las salinas,
muerte de la sabana, cambio negativo en la Flora y Fauna. Progreso-Chuburná:
Cambio total, hemos creado UN MARECITO de miles de hectáreas,
muerto, cuando tenemos al Norte: el inmenso Golfo de México.
Pregunten ustedes a las familias de Chelem y Chuburná qué
queda del uso tradicional de su "Reserva" alimenticia:
no mojarra, no tambor, no lisa, no corbina, salinas destruidas,
no venado, no pavo, no conejo, no pato, no gallinola, no madera,
petenes muertos, sabana muriéndose, cenotes y ojos de agua
completamente rellenados con arena del mar.
Chuburná-Sisal:
Lamentablemente lo mismo, aunque todavía quedan algunos
recursos naturales tradicionales. URGE controlar la boca al mar
de La Carbonera, se está incrementando aceleradamente el
daño. Reserva Estatal Palmar (Sisal-Ucmil): Cuento de "Aunque
usted no lo crea" o de "Ripley", se están
muriendo, igual que Progreso-Sisal, miles de hectáreas
ya afectadas por exceso de agua de mar, alimentada desde el Puerto
de Abrigo de Yucalpetén, el Puerto de Abrigo de Chuburná
y la boca de La Carbonera.
Reserva
de la Biosfera de Celestún,
PATRIMONIO DE LA HUMANIDAD:
Acabo
de hacer un recorrido por la zona colindante con la reserva estatal
"El Palmar". Me preocupa ver que ya hay daño
en esta zona. Durante las últimas temporadas de sequía,
la ciénega ha seguido recibiendo agua de mar todo el año,
rompiendo su ciclo. Ya se nota cambio en la vegetación
y la salinidad del agua, en los habitantes (flora y fauna) del
lugar, algunos están muriendo, están presentándose
especies marinas donde nunca las hubo.
Manto
freático peninsular:
Desde hace más de 10 años los especialistas de la
Universidad de Yucatán y del Cinvestav han advertido del
posible riesgo de salar el manto freático en nuestro Estado.
A
pesar de que esto está perfectamente documentado en la
Secretaría del Medio Ambiente, Recursos Naturales y Pesca,
en el Centro de Investigación y de Estudios Avanzados del
Instituto Politécnico Nacional, Universidad de Yucatán,
Secretaría de Comunicaciones y Transportes, los ayuntamientos
de Telchac,
Progreso y Hunucmá y desde luego en la Secretaría
de Ecología del Gobierno del Estado, sigue conectado el
mar con la ciénega (humedal) en Yucalpetén, Chuburná
y La Carbonera.
El
daño en muchos casos (Progreso-Chuburná) es ya irreparable.
¿Cuándo vamos a aprender a "caminar el camino
andado"? NO más conexiones con el mar. NO más
alcantarillas sin control (compuertas) en las carreteras, estamos
acabando con nuestra riqueza pesquera ribereña, con la
riqueza tradicional de flora y fauna, con las características
de vida, y ambientales de nuestra costa.
No
nos dejemos influenciar por lo "más bonito",
"chan Cancún" en Yucalpetén y por el tramo
cercano al "Nuevo Yucatán", ahí ya no
existe riqueza de flora y fauna, protejamos nuestro ecosistema
y su ciclo natural, permitámosle defenderse. NO acabemos
con él.-
E.L.Z.-
Mérida, Yucatán, 1998.
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*) Consejero fundador DUMAC-Yucatán.