Después
de la Pirámide de Kinich Kak Moo de Izamal, la Acrópolis de Ek
Balam es el edificio más grande aún en pie construido por la civilización
maya en la Península de Yucatán.
A
la fecha ya se encontraron 40 habitaciones en el magno edificio, que mide 160
metros de largo por 75 de ancho y 31 de altura.
Se
presume que el lugar estuvo ocupado desde el período preclásico
tardío (300 a.C. al 250 d.C.) y de entonces hasta el año 1000 de
nuestra era, según lo corroboran los restos de cerámica hallados
durante las excavaciones.
Abarca
tres habitaciones ubicadas en el costado superior de la cara sur de la Acrópolis.
En
la fachada principal, de estuco, es una representación teratomorfa (monstruosa)
de grandes fauces y colmillos, que tiene medidas de 12 metros de ancho por ocho
de alto.
En
la parte superior de la colosal figura, sobre la sección correspondiente
a la nariz, se advierte la presencia de un personaje descabezado y ricamente ataviado
que se supone fue un gobernante, ya que está sentado en un trono.
Le
rodea un séquito de seis personajes, algunos de los cuales no tienen cabeza,
pero también hay otros casi completos.
La
parte del maxilar inferior es una terraza delimitada por la hilera de colmillos
del monstruo. A los lados también hay dos habitaciones de menor tamaño,
decoradas con finos frisos y fachadas de estuco modelado.
Se
han encontrado también pinturas murales.Algunas de estas pinturas representan
la fachada original del lugar donde se hallaron; describen un encuentro entre
varios personajes con ofrendas para un invitado especial.
Fueron
descubiertas en las puertas de las habitaciones, bien conservadas y claras, lo
que hace suponer que durante las próximas investigaciones en el interior
de las habitaciones se podría hallar más representaciones pictóricas
en buen estado de conservación.
A
diferencia de otros puntos de la Península, en Ek Balam los estucos han
resistido mejor el paso del tiempo debido a que los mayas prehispánicos
se preocuparon por conservarlos y construir sin alterar las obras anteriores.
También
llama la atención el hallazgo de un croquis dibujado en una "banqueta"
y que representa la posición exacta de algunas habitaciones en el conjunto.
En una planta y con trazos sencillos, el pequeño plano permaneció
casi mil años debajo de toneladas de piedra y tierra.
Otro
enigma son las columnatas de mampostería del nivel superior, raras si se
toma en cuenta que, por la temporalidad del lugar y la forma del diseño,
era difícil encontrar alguna de ellas. Sin embargo, los expertos ya registraron
seis.
Las
columnas tradicionales de las zonas arqueológicas mayas son
cilindros
de roca maciza. Sin embargo, las columnatas de Ek Balam tienen el centro duro
y delgado, con acabado de piedras apiladas y pegadas entre sí.
También
apareció un nuevo elemento estucado: la esquina de una subestructura que
pasa debajo de la escalinata principal y que fue prácticamente reconstruida
por completo durante los presentes trabajos.
La
esquina, redondeada, evoca mascarones de larga nariz doblada, apilados de mayor
a menor y de abajo hacia arriba. Es probable que en el otro extremo de la estructura
aparezca la otra punta gemela de la construcción.
Un
drenaje ingeniosamente diseñado cerca de esta esquina es muestra del avance
en conocimientos de hidrología que tuvieron los mayas.