Actualmente
las autoridades relacionadas con la antropología y la historia han estado
llevando al cabo exploraciones, descubrimientos, reconstrucciones, etc., en la
ciudad muerta deEk-Balam, cosa bastante importante ya que los trabajos han aportado
mucha luz a los datos que se desconocían en épocas pasadas.El primer
explorador y estudioso que llegó a este sitio se considera que fue el francés
Desiré Charnay quien estuvo en Ek-Balam en 1886.
El
explorador llegó a Valladolid con el propósito de conocer las ruinas
y lagunas de Cobá, pero se vio imposibilitado para ello por las guerrillas
indígenas que por aquella época dominaban leguas atrás de
la ciudad, y ante tales obstáculos resolvió hacer un viaje a las
ruinas de Ek-Balam invitado por el propietario de la heredad, Sr. Juan Medina,
quien le informó sobre la existencia de unas ruinas mayas en lugares cercanos
a su propiedad.El sitio, localizado 30 kilómetros al norte, rumbo a Tizimín,
estaba en una región totalmente ya pacificada por las tropas del gobierno.Ahora
veamos cómo Charnay describe su primer contacto con las ruinas de Ek-Balam
en su libro "Ma Derniere Expedition au Yucatán",traducido al
español por D. Francisco Cantón Rosado y del cual transcribimos
los siguientes párrafos.
"A
un kilómetro de la hacienda se presentaron a nuestros ojos numerosas pirámides
de todas dimensiones como esparcidas al acaso."Más lejos hallamos
todavía otras, más importantes, dispuestas en formas de cuadro;
cubiertas de ruinas y de monumentos medio derruidos. "... Este es un descubrimiento,
¡Un gran descubrimiento!".Charnay, al llegar a Ek-Balam, pudo notar
que los principales edificios de piedra se encontraban agrupados, por los cuatro
puntos cardinales, alrededor de una gran plaza rectangular; en su libro denomina
a tal conjunto Centro Ceremonial.Las medidas de la plaza, según el autor
citado, son 100 metros de largo por 80 metros de ancho.Al poniente del sitio descrito
se encuentra la edificación de "Las Monjas" que, según
el viajero francés, estaba construida sobre una explanada de 75 metros
de largo por 40 de ancho y de 5 a 6 metros de altura.
El edificio, cuya fachada era de 70 metros de largo, es descrito de la siguiente
manera:
"Este palacio se compone de una doble hilera de cuartos pequeños,
enteramente independientes, como celdas de monjes y de iguales dimensiones: 5
metros de largo por 5 de ancho; eran 24, doce por cada lado. Sus puertas son angostas
y por dentro, en las piedras de los montantes, tienen abiertos unos agujeros provistos
de barras en forma de ganchos, destinados a colgar esferas o telas que servían
para cerrar". Sería conveniente un estudio amplio sobre el rasgo cultural
de los mayas, relativo a la forma en que cerraban la entrada de sus templos, habitaciones,
etc.
Al
otro lado de la plaza casi enfrente del edificio acabado de describir, se alzaba
una construcción piramidal de tres pisos, en cuya parte superior derruida
se encontraban unas piedras, restos de lo que el inquieto D. Charnay consideraba
una tumba. Durante tres días él y sus compañeros escarvaron
el lugar hasta encontrar un recinto pequeño, pero que no tenía nada
de funerario.Con sabor agridulce, el autor que comentamos asienta: "Era una
simple capilla. No obstante, mis excavaciones me proporcionaron algunos objetos
interesantes.
Entre
las ruinas que llenaban la pieza, nos encontramos adornos y fragmentos de una
estatua de tierra cocida,cuya figura entera tengo la fortuna de poseer; está
iluminada de negro, lo que corresponde al parecer (es una mera suposición)
al nombre de Ek-Balam, el Tigre negro, que debía llevar el cacique de la
ciudad".Para contrarrestar las calamidades los indígenas hacían
ceremonias a cuatro deidades o "demonios", uno de los cuales tenía
como nombre Ekbalamchac, denominándose los demás: Cichacchob, Ahcanualcab
y Ahbulucbalam. Los ídolos eran sahumados, quemándoles resina de
una planta llamada Kiik y les ofrendaban, además de iguanas, pan, flores
y una piedra preciosa.De los cuatro nombres mencionados, únicamente podemos
interpretar con alguna certeza el primero y el último. Ek-Balam Chac: Ek,
significa en maya negro, una de las denominaciones de Balam es tigre y Chac,dios
de la lluvia, o cada una de las deidades que están en "los lados del
mundo", es decir: "Chac-Tigre negro". Ahbulucbalam: Ah, partícula
que indica sexo masculino, Buluc, numeral once y Balam, tigre, es decir: "El
Tigre 11" o "El 11 Tigre".Según algunas fuentes históricas
Ek-Balam fue fundada por uno de los principales caudillos de los Chanes, del cual
tomó su nombre. El jefe
Ek-Balam, Tigre negro, también era conocido
como Cochcalbalam, Tigre de la garganta ancha. Mandó construir varios templos
y palacios.
Tenía
bajo sus órdenes a cuatro caudillos subalternos que le ayudaban en el gobierno
del pueblo y, como él, eran inteligentes y de sanas costumbres. En el habla
maya tradicional se le llama cochcal a las personas de voz ancha y sonora.Gobernó
sabiamente largos años y extendió su poderío hasta otros
pueblos lejanos de la comarca. Es posible que además de la autoridad política,
el caudillo tuviera también la autoridad sacerdotal. Sus buenas cualidades
le captaron la estimación de su pueblo, pero desgraciadamente comenzó
a creerse de naturaleza divina y, por lo tanto, muy superior a sus vasallos, cosa
que lo convirtió en un déspota que agobiaba con trabajos muy fuertes
e imponía tributos exagerados y gravosos.Al fin la gente se rebeló
y Ek-Balam, en unión de sus principales subalternos, fue asesinado después
de gobernar aproximadamente cuarenta años. La muerte dio lugar a una terrible
anarquía en la que los jefes de la rebelión luchaban entre sí
para subsistir al gobernante desaparecido.Los parientes y amigos de Ek-Balam se
unieron a favor de su descendiente directo llamado Heb-Lay-Chac y lograron triunfar
sobre sus enemigos y éste subió al poder. Su gobierno fue prudente
y discreto; pero al finalizar, temiendo que se repitiesen las luchas intestinas,
reunió a sus hijos y gentes principales y los convenció para que
labraran una estatua de él.
Pensaba que de esa manera,después de muerto, quedase viva su memoria y
se le rindiese homenaje a su persona. Al tratar de convertirse en una divinidad
el cacique introdujo la idolatría entre el pueblo ekbalamita, que anteriormente
era monoteísta.Numerosas estatuas se levantaron en centros ceremoniales
y otros lugares de la comarca. Los descendientes de Heb-Lay-Chac gobernaron en
paz varios años, quizá porque el pueblo los consideraba de origen
divino; pero al efectuarse la Confederación de Mayapán terminó
su dinastía y subió al poder la familia de los Cupules, quienes
todavíagobernaban al llevarse al cabo la Conquista de Yucatán.
W.B.S.
Mérida, Yucatán, marzo de 2000.