El
equinoccio en Mayapán
Por: Diario
de Yucatán
Gracias
a la reintegración de la alfarda de la escalinata principal (mira
hacia el norte) del edificio de la Pirámide de Kukulcán en la
zona arqueológica de Mayapán
,
así como a la limpieza y restauración de los nueve cuerpos en
que se divide la estructura, se puede observar el dibujo en secuencia
de los nueve triángulos de luz que el sol proyectaba y que representan
el descenso de Kukulcán a la tierra. Este fenómeno fue reportado
hace poco más de un lustro por el Lic. Luis Arochi (q.e.p.d.).
La
Pirámide de Kukulcán es una estructura semejante a la del mismo
nombre ubicada en Chichén Itzá. El edificio de Mayapán es proporcionalmente
más pequeño que el de este lugar y la estructura superior no está
completa.
Tiene
cuatro escalinatas orientadas en dirección a los puntos cardinales
con una variación de dos grados hacia el oriente con relación
al norte; la pirámide de Chichén Itzá tiene una variación de 23
grados hacia el oriente con respecto al norte.
En
Mayapán puede apreciarse los fenómenos de luz y sombra de los
solsticios de verano e invierno. El primero es cuando el sol alcanza
su máxima declinación hacia el norte con respecto al poniente,
y el segundo, como el de anteayer, se manifiesta cuando el sol
alcanza su máxima declinación hacia el sur en el poniente.
Los
fenómenos relacionados con los equinoccios, que se observan en
primavera y otoño en Chichén Itzá y Dzibichaltún, ocurren cuando
el sol se encuentra exactamente a la mitad de su trayectoria con
respecto al norte y al sur.
Según
la secuencia, paulatinamente los triángulos de luz se van dibujando
en la alfarda semejando el dorso de una gran serpiente luminosa.
Poco
antes de las cinco de la tarde, el último triángulo, el más grande
de todos, alcanza la base de la alfarda, donde aún se conservan
el maxilar inferior, la lengua y los colmillos de una escultura
de estuco que debió ser la cabeza de la serpiente.
Mayapán
es el centro ceremonial maya prehispánico más grande e importante
de la región; data del período clásico (1200 a 1550 d. de C.)
y algunos expertos suponen que a la llegada de los españoles todavía
se realizaban ceremonias y rituales en el lugar.
Los
mayas definían los ciclos agrícolas con base en estos fenómenos;
el solsticio de invierno daba la pauta para comenzar a preparar
la tierra que habría de sembrarse en la primavera.
Los
fenómenos arqueoastronómicos suelen observarse en varias zonas
prehispánicos de la Península. Por ejemplo, ya mencionamos el
de Chichén Itzá, hoy día el más conocido y
divulgado, que atrae el interés de decenas de visitantes
para el 21 de marzo (primavera) o 22 de septiembre (otoño).
En
similares fechas se puede observar un fenómeno arqueoastronómico
en la zona de Dzibichaltún, cuando el sol que se despliega por
el horizonte al amanecer se observa por el centro de la puerta
principal de la Casa de las Siete Muñecas.
También
en Uxmal, en el Palacio del Gobernador y el Palomar, se aprecian
estos fenómenos.
Recientemente,
en Oxkintok, en el municipio de Maxcanú, se rescató y consolidó,
como hemos informado, un arco falso del complejo "Ah Canul"
que mira al oriente. A través del arco es posible observar los
fenómenos arqueoastronómicos.