El
venado cola blanca: un futuro incierto

Erguido
sobre sus largas y esbeltas patas, con hermosa cornamenta ramificada,
de mirada dulce, inquieta, que le da un aire de fragilidad, el
venado cola blanca (Odecoileus virginianus) parece estar destinado
a convertirse en un recuerdo. Como muchas otras especies en peligro,
está casi extinto en la Península de Yucatán
a causa del instinto depredador del hombre.
El
venado cola blanca es de talla mediana, debe su nombre al largo
rabo que mantiene eréctil mientras corre y su pelaje es
de color café en invierno y rojizo -con el vientre blanco-
durante el verano. Es uno de los animales más bellos de
la fauna local y es preciso emprender medidas urgentes para protegerlo.
El
macho tiene una cornamenta curveada hacia adelante con puntas
individuales verticales a veces ramificadas. La cornamenta tiene
por lo general diez puntas, pero en algunas variedades sólo
seis u ocho. Este animal llega a pesar hasta casi 60 kilogramos.
De
acuerdo con los registros de Pronatura Península de Yucatán,
A.C., el venado cola blanca podía ser encontrado en toda
la República mexicana hasta hace unos cuantos años.
Ahora, sólo hay en los refugios y reservas bajo control
oficial.
Habitan
generalmente en lo más tupido del monte, zona que les ofrece
protección y la mayor parte de su alimento, ya que, a pesar
de que comen temporalmente pasto verde y hierbas, son principalmente
ramoneadores; dependen de las puntas de ramas de diversos árboles
y arbustos, la mayoría de éstas plantas invasoras
secundarias de terrenos desmontados.
También
se alimentan de frutas, como mangos, naranjas, saramuyos, zapotes,
anonas y otros. Su fácil adaptación a diversas dietas
es otra de las cualidades del venado.
Cuando
los alimentos escasean, los venados se acercan a las milpas y
ocasionan daños a las cosechas. Sienten predilección
por el maíz, col, chile, calabaza y melón, por lo
que las huertas se convierten en los mejores lugares para ramonear.
En
varios estados del país este animal fue por muchos años
el "dolor de cabeza' de los campesinos por el daño
que causaban a sus cosechas. Sin embargo, los hombres del campo
siempre encontraron la forma de controlarlo sin causar mucho daño
a la especie.
Se
sabe que el venado cola blanca tiene por hábito vivir en
pequeños grupos, de los que se separan los machos adultos
después del apareamiento. A pesar de que sus lugares de
habitación están muy determinados, a veces se desplazan
hacia otras zonas, principalmente en épocas de sequía,
pero siempre regresa a su lugar de origen. Es un animal que no
tiende a vagar sin sentido.
REPRODUCCION
Durante
el período de apareamiento, los venados pelean por las
hembras hasta que uno de ellos, por lo general el más grande
y fuerte, gana el derecho de aparearse con ellas.
La
época de reproducción varía según
la zona. En Yucatán, los cervatillos nacen durante la primavera,
después de 212 días de gestación. Por lo
general, las venadas sólo tienen una cría en cada
alumbramiento, aunque hay registros del nacimiento de venados
gemelos.
Los
machos pierden la cornamenta cada año y esto también
varía de región en región. En Yucatán
sucede durante el mes de marzo. El proceso dura un mes aproximadamente.
El
venado, cualquiera que sea su variedad, es víctima de los
pumas y jaguares. Sin embargo, su principal enemigo, el causante
directo de su exterminio, es el hombre.
También
los parásitos de diversas clases son una molestia para
los venados, sobre todo en los trópicos, donde las plagas
de garrapatas, mosquitos, larvas y moscas merman el vigor de los
animales y reducen su resistencia.
En
el campo es común ver salir partidas de cazadores armados
con rifles que con lámparas alumbran los montes para distinguir
el brillo de los ojos del venado.
Tampoco
son pocos los casos en los que otros animales como los caballos,
vacas -o el mismo hombre-han perecido al ser confundidos con un
cola blanca en la oscuridad.
Como
los venados, ya sea en pareja o solos, necesariamente acuden a
las fuentes de agua para saciar su sed, los cazadores se trepan
en los árboles o se esconden entre la vegetación,
procurando siempre que el viento no delate su presencia.
En
algunas partes de Yucatán, los cazadores usan incluso un
silbato de madera para engañar a los venados durante la
época de brama, o en ocasiones utilizan un cervatillo para
atraer a la madre. Los cazadores más hábiles imitan
el balido del venadito para acelerar la llegada de la madre.
En
otras partes del país, los granjeros optaron por colocar
puntas de lanzas en las áreas que rodean las cercas, para
que cuando el venado
salte al interior muera atravezado.
El
resultado de la tenaz persecución, motivada por la falta
de sensibilidad y de responsabilidad por la conservación
de las especies animales -en particular hacia el "cola blanca'-provocó
una aguda merma en todo el país que difícilmente
podrá ser superada.
Los
gráciles saltos del venado, su gesto al levantar la nariz
para olfatear el aire mientras recorre los bajos pastizales y
busca resguardo entre los árboles, su ramonear tranquilo
y su mirada dulce, así como las ventajas que para la alimentación
ofrece su cacería controlada, quizá ya puedan considerarse
elementos perdidos.
(Ilustración:
Jorge Rivas Cantillo)