La
Arquitectura de las Casonas
Proyecto
arquitectónico que marca el rompimiento de los antiguos
esquemas coloniales de la ciudad, el Paseo de Montejo constituyó
el detonante del nuevo panorama urbano que la capital yucateca
tendría en años posteriores.
La
construcción de suntuosas residencias de los ricos hacendados
y comerciantes alrededor de la vía, le imprimieron un nuevo
rostro a la Mérida de fines del siglo XIX, aún caracterizada
por los barrios surgidos en el período virreinal.
Las
tendencias y manifestaciones neoclásicas y del renacimiento
francés que la burguesía yucateca de aquella época
importó de Europa, también se reflejó en
las monumentales casonas que levantó para engalanar al
antiguo Paseo del Adelantado. La transformación de los
conceptos y cualidades estructurales y estéticas de la
sobria arquitectura colonial, en nuevos estilos constructivos
en boga durante los albores de la centuria anterior, son algunos
de los elementos históricos y patrimoniales que hoy le
dan una presencia urbana singular al paseo, que con el paso de
las décadas ha transformado su original panorama.
Es
en los años setenta cuando, ante el avance implacable de
la "modernidad", comenzó la destrucción
arquitectónica del paseo de Montejo, con el consentimiento,
complacencia o ignorancia de las autoridades encargas para velar
y cuidar el valor insustituible del patrimonio de la ciudad.
González
Cicero (Op.Cit: 25) precisa que las pérdidas y la destrucción
de edificios coloniales y neoclásicos no sólo se
limitaron al Paseo de Montejo, sino que también se dieron
en varias construcciones del Centro Histórico de la ciudad,
incongruentemente sustituidas, en ambos casos, por estacionamientos
o nuevos inmuebles sin estilo arquitectónico definido.
"Aunque
estos cambios respondieron a las necesidades comerciales de Mérida,
le quitaron, a cambio, gran parte de su identidad y distinción,
propias de una ciudad con historia, abolengo y tradición"
(Ibidem:25).
A
pesar de que muchas de las residencias solariegas del paseo se
perdieron para siempre entre la bruma del pasado, a lo largo de
la todavía avenida más importante de la ciudad hay
algunos recintos e inmuebles, sobrevivientes del romántico
decimonónico, que recuerdan la concepción original
del espacio arbolado propio de un sector de exclusividad residencial,
que tiene una historia ligada a la bonanza henequenera de tiempos
lejanos en el Yucatán de los albores de un nuevo siglo.
En
las majestuosas casonas del Paseo de Montejo, según los
expertos, se identifican dos tendencias arquitectónicas
opuestas, resultado de similares temporalidades que a lo largo
de su cronología histórica conformaron este único
espacio urbano.
"Por
un lado está la arquitectura ecléctica de la época
del porfiriato y por otro se encuentra la arquitectura funcionalista
de la década de los sesentas. Entre ellos están
la neocolonial, la neoindigenista, la neoclásica y la arquitectura
art-decó" (Ovando Grajales: 136).
El
primer período, que comprende los finales del siglo XIX,
marca la etapa original de las residencias del Paseo caracterizadas
por una decoración ecléctica en boga, importada
de Europa, principalmente de Francia.
Lara
Navarrete (1998:41), señala con respecto al estilo constructivo
del período del porfiriato (último tercio del siglo
XIX hasta 1915) lo siguiente:
"En
este período se da una transformación de la arquitectura
y el urbanismo imperantes en la etapa colonial, esta transformación
es sustentada por los cambios económicos y sociales del
estado, provocados por el desarrollo de la industria henequenera.
El
desarrollo de esta industria origina la formación de una
oligarquía agroexportadora con intereses diferentes a los
de la etapa anterior.
Se
puede considerar que el urbanismo y la arquitectura de este período
se desarrollaron como un modo de autoafirmación simbólica
de la triunfante burguesía porfiriana para representar
la "modernidad" y con ello la superación de lo
colonial".
Por
el valor patrimonial, histórico y arquitectónico
que poseen, diez son los inmuebles enclavados en el Paseo de Montejo
incluidos en el "Derecho de Zona de Monumentos Históricos
de la Ciudad de Mérida, Yucatán", expedido
por el Diario Oficial del 18 de octubre de 1982.