Ubicada
al inicio del Paseo de Montejo, entre las calles 45 y 47, la construcción
de estilo ecléctico, con detalles arquitectónicos
neoclásicos perteneció en primera instancia al Sr.
Domingo Rodríguez Perera, quien el 13 de noviembre de 1939,
la vendió a los jóvenes Ana María del Rosario,
María del Carmen, María Loreto, Joaquín,
María de las Mercedes y María Eugenia, representados
por su padre, Sr. Joaquín Peón Aznar.
El
número 500 del Paseo de Montejo, a fines de la década
de los años treinta, colindaba al norte con el inmueble,
propiedad de Alfredo Patrón Villamil; al sur con el de
la Sra. María Luisa Schaffer; al oriente, con la calle
56 y la casa de la Sra. Manuel Calero de Robleda y al poniente
con la calle 56 A, es decir con la avenida.
El
13 de marzo de 1982, la residencia se adjudicó a favor
de las Sras. María Loreto y María Eugenia Peón
Rivero de Escalante, y dos años más tarde, otra
parte del predio, ambias propietarias la adquirieron de la sucesión
intestada de otra de sus hermanas, María del Carmen.
En
1989, la casona se arrendó por primera ocasión al
Sr. Alberto Gómez Delgado, presidente del consejo de Administración
de una empresa arrendadora, de automóviles, y en 1922 a
"Comercial Ariete", representada por el Sr. José
Gómez Sáinz Terrones.
A
pesar de que no están considerados como monumentos históricos,
según el decreto expedido por el INAH en 1982, existen
otras residencias en el Paseo de Montejo que por la estética
arquitectónica y el valor social que representan, merecen
considerarse, ya que constituyen parte integral del patrimonio
cultural de los yucatecos en general y de los meridanos en particular.