A
diferencia de otras de las casonas que tienen la suerte de ser
testigos de primera fila de la historia del Paseo de Montejo,
la casa Vales contó con amplio terreno posterior que se
extendió por el oriente hasta la calle 56, por lo que sus
dueños no tivieron los mismos problemas de quienes habitaron
las residencias del extremo poniente de la calzada, lo que permitió
a sus propietarios dotarla de huerto, cancha de tenis y piscina
techada con reminiscencias románicas.
Erigida
por el Sr. Fernando Rendón en 1905, la historia de la Casa
Vales se remonta hasta el período de mayor bonanza económica
de Yucatán, cuando el cultivo y la explotación del
henequén era la principal actividad de la entidad.
El
Sr. Alberto Urcelay Martínez vendió el terreno donde
se erigió la casona a la Sra. Elia Evia de Rendón,
esposa del constructor, quien encargó al arquitecto Fernando
H.Mayor la edificación, que concluyó en 1908.
La
mansión que es conocida para la posteridad con el apellido
del tercero de sus porpietarios, por un corto período la
habitó el Sr. Perfecto Bolio Rendón, hasta que fue
adquirida, el 4 de febrero de 1914, por el Sr. Agustín
Vales Castillo, quien la cedió, como obsequio de bodas
a su hijo Carlos Vales Millet, el 30 de mayo de 1916, quien un
año antes contrajo matrimonio con la Srita. Rosa Cámara
Zaldívar.
"La
Casona fue testigo de la génesis de la familia Vales Cámara;
allí nacieron: Carlos (octubre 16 de 1913), Oswaldo (marzo
12 de 1916), Raúl (marzo 12 de 1918) y Miguel Ángel
(septiembre 7 de 1919)2 (Diario de Yucatán, 26 de abril
de 1995).
El
primogénito del matrimonio Vales Cámara, úncio
sobreviviente, fue el último descendiente que disfrutó
de la mansión antes de ser adquirida por el grupo financiero,
que la remozó y adecuó a sus necesidades. Las obras
estuvieron a cargo de la empresa Neocalli Construcciones, S.A.,
bajo la dirección del Arqto. Enrique Manero Peón,
quien se ha destacado en el rescate de otros predios meridanos
de importancia, como la casa de las Sritas. Ayora, ubicada en
el corazón de Itzimná.
La
familia del Sr. Carlos Vales Cámara fue la última
de la dinastía que habitó la lujosa residencia,
a partir del 21 de agosto de 1986. Junto con su esposa, Sra. Margarita
de la Fuente Oliver e hijo, Eduardo, vivieron allí por
espacio de seis meses antes de entregarla a sus nuevlos dueños,
cerrando con ello una página importante de la historia
de la familia, ligada al esplendor que el paseo de Montejo disfrutó
en tiempos que ya no volverán.