Proyecto
que rompió con los esquemas de la antigua ciudad de Mérida,
el paseo de Montejo ha sido tema de opiniones encontradas por
parte de expertos que consideran un "error" la traza
de la avenida en forma heterogénea a los de los cuarteles
característicos de las urbes coloniales.
Para
algunos autores lo que parece ser una equivocación urbana
es, en realidad, una idea preconcebida y pensada con cuidado a
fin de disminuir los costos de inversión, sobre todo en
la adquisición de esos terrenos que fueron a precios menores
a los que a fines del siglo XIX se encontraban sobre las calles
56 o 58, según veremos más adelante.
La
radical transformación que a finales del siglo XIX comenzó
a experimentar no sólo la traza urbana, sino también
la arquitectura de Mérida formaron un nuevo paisaje en
la ciudad capital, que en particular se enfatizó con la
construcción del Paseo de Montejo, una imagen que en esencia
se importó de Europa.
"Las
transformaciones derivadas de la influencia europea se dan también
en el ámbito urbano al romperse la traza colonial e imponerse
la concepción de moda en aquel momento; dicha influencia
provenía principalemnte de Francia, específicamente
de París, que en esa época era impulsada por el
positivismo" (Ovando Grajales, Op.Cit.:129).
El
nuevo patrón de asentamiento de la ciudad que durante las
postrimerías del siglo XIX y las primeras décadas
del presente se delinearon en forma importante con la realización
de la nueva vía, que a semejanza de los Campos Eliseos
en parís, y el Paseo de la Reforma en la capital del país,
escribieron una nueva página en la historia arquitectónica
de la hasta entonces virreinal urbe.
El
Arqto. Leopoldo Tomassi López cuestiona la ubicación
del Paseo de Montejo en una franja al centro de las manzanas,
entre las calles 56 y 58, en lugar del sentido más lógico
que correspondería a algunos de esos tramos.
En
lo que considera "errores urbanísticos", el profesional
subraya que la errónea traza de la avenida ocasionó
lotes angostos que fueron insuficientes para alojar las mansiones
que se construyeron posteriormente. Según este autor, la
equivocación en el proyecto es responsabilidad del ingeniero
que llevó al cabo el plan, al parecer el Ing. Quintero
(Tomassi López, 1951: 292-293).
En
dicrepancia con Tomassi López, el Arqto. Aercel Espadas
Medina, investigador del Centro INAH Yucatán considera
que la decisión de dividir en dos los cuarteles originales
obedeció a dos circunstancias: "La solución
con el Paseo al centro de las manzanas fue fundamental para sus
promotores por dos razones básicas: 1. El terreno al centro
es considerado de menor costo que el de los laterales con frentes
en las calles 58 y 56 y el costo de éstos, que fueron con
los que se quedaron para el fraccionamiento, se promedió
con el costo de los terrenos al centro, al hacer la compra de
las manzanas completas, el costo de compra de los terrenos laterales
resultaba menor al de su costo real y éstos, a su vez,
incrementarían su plusvalía tanto al adquirir un
frente más como por la importancia y prestancia que adquiriría
la avenida.
2.
Por otro lado, no todos los terrenos, aún aledaños,
se cotizaron igual. Descontando su posición y ubicación,
aquellos cuyos propietarios tenían apellidos mayas, costaron
menos que otros en iguales circunstancias de dimensiones y situación
pero con apellidos castizos, según descubrió el
Profr. Alfredo Barrera Vásquez" (Espadas Medina, Op.
Cit.:11).
Sin
embargo, otros arquitectos yucatecos contemporáneos mencionan
aspectos de carácter socioeconómico que dieron origen
a la creación del proyecto del Paseo de Montejo en condiciones
muy diferentes a la traza urbana que desde la fundación
de Mérida en 1542 se había respetado.
Ancona
Riestra (Op.Cit.:55) sugieres que el nuevo, inusual desarrollo
urbano de la avenida obedeció a las limitaciones que la
antigua ciudad ofrecía, a fines del siglo XIX, a la nueva
clase dominante.
"Si
consideramos que la ciudad colonial se desarrrolló con
un esquema concéntrico, en el que los lugares privilegiados
van del centro a la periferia y que la ciudad creció en
esa época dentro de un espacio restringido, delimitado
por los arcos, podemos advertir que la nueva clase domiante no
tiene cabida dentro de este esquema" (Ibidem).
La
construcción paulatina, lenta del Paseo de Montejo, que
en principio estuvo destinado en forma exclusiva para uso habitacional,
con el paso del tiempo, y como consecuencia de la transformación
que a partir de entonces sufrió al otrora Mérida
colonial, requirió cambios que se adecuaran a las exigencias
de una sociedad que cambió en el mismo sentido.
Lo
que en principio fue un espacio unitario con edificaciones que
aunque majestuosas cumplían funciones de vivienda, en la
actualidad, se ha convertido en el centro de actividades comericales
y financieras, que provocaron que la arquitectura del sitio se
acondicionara para satisfacer las nuevas necesidades, un patrón
de uso moderno, que en las dos décadas anteriores no tuvo
un desenvolvimiento ideal, respetuoso de la página histórica
que representa el Paseo de Montejo en los anales de la cronología
meridana.
Otros
reconocidos investigadores y catedráticos de la Facultad
de Arquitectura de la UADY destacan que la apertura del Paseo
de Montejo ocasionó que, durante la primera década
del siglo XX, la ciudad experimentara una evolución importante
que se reflejó en la construcción de varios edificios
públicos, como el de Correos, en el antiguo barrio de San
Sebastián; la expenitenciaría del Estado, el parque
del Centenario, el Hospital Agustín O'Horán y el
desaparecido Asilo Ayala, en el suburbio de origen colonial de
Santiago.
El
desarrollo residencial que registró la Mérida de
principios del siglo XX, también se extendió a otros
añejos sectores de la urbe que se remodelaron y optimizaron
según las exigencias de las transformaciones cronológicas.
"Paralelamente
factores propiciados por el crecimiento poblacional, que para
entonces, alcanzaba ya los 60,000 habitantes, aunado a la dinámica
de las actividades económicas asentadas en el sector central
y los centros de barrios, asi como intensificación y paulatina
mecanización del transporte que reduce y agiliza las distancias
y el desplazamiento a la que intensifica la vida citadina, orillan
a la clase hacendaria a inaugurar desde 1888 el paseo de Montejo
en Santa Ana y con ello, un nuevo esquema de desarrrollo urbano
de carácter lineal, inspirado en modelos europeos y metropolitanos
que las grandes ciudades, incluido el D.F, habían comenzado
a adoptar para revalorar y desarrollar nuevas áreas residenciales"
(Peraza Guzmán y Chico Ponce de Léon, 1933:138).
Esta
nueva "modalidad" urbana, según los investigadores
universitarios, originó que las familias pudientes, en
forma gradual abandonaran las casonas del centro de la ciudad
para residir en lso suburbios con mansiones y palacetes que se
construyeron en la nueva avenida meridana.
Además,
el crecimiento de la ciudad se orientó hacia el norte,
donde surgieron los primeros centros habitaciones que incluso
se extendieron, al paso de los años, al poniente y al oriente
del paseo de Montejo.
"Con
el nuevo paseo se dota a la ciudad de un eje longitudinal de crecimiento
al norte, a lo largo del cual se comienzan a agrupar en sus costados
un importante número de colonias, como la Inalámbrica,
san Cosme-hoy García Ginerés-. al poniente y Chuminópolis,
al oriente, conformados por sectores altos y medios, respectivamente"
(Ibid:138).
La
tendencia que desde entonces caracterizaría a la avenida
más importante de la ciudad, también determinó
los nuevos esquemas y roles socioeconómicos que aún
hoy prevalecen en la comunidad, donde los terrenos del norte que
alcanzan valores catastrales elevados, son acaparados por familias
de amplios recursos, mientras que el sur, es catalogada como una
región pobre, con el intermedio de los sectores poniente
y oriente de la urbe, habitados por personas de medianos ingresos.
"el
período acaecido entre principios del siglo XIX y principios
del siglo XX, conllevó dos procesos complememtarops y simultáneos:
uno integrados que operó en el ámbito de lo histórico
y que significó la configuración de un sistema urbano
policéntrico y otro socialmente segrecionista que se empezó
a generar en su nueva y moderna periferia" (Ibid.:139).