En
la primera mitad del siglo XX, ante el paulatino crecimiento de
Mérida, el Paseo de Montejo, que desde su culminación
se convirtió en la vía más importante de
la ciudad, comenzó a sufrir la primera de sus transformaciones.
Aunque
algunas fuentes citan que la primera de las prolongaciones oficiales
de la avenida se realizó en 1926, durante el gobierno estatal
del Dr. Álvaro Torre Díaz, en realidad la transformación
aconteció una década anterior.
En
1916, durante la administración estatal del Gral. Salvador
Alvarado, se intento prolongar hacia el Sur el Paseo "con
el objetivo de unir la nueva área residencial con la zona
comerical que entonces se concentraba al sureste del centro de
la ciudad de Mérida" (González Cicero, Op.Cit.:24).
Debido
a los costo económicos elevados y a los trabajos urbanos
que ocasionaría, la ampliación no se concretó
en su totalidad, según el proyecto original a cargo de
un ingeniero de apellido Rolland.
Sólo
se logró desalojar una manzana, con lo que se sacrificó
el primer cuartel de la ciudad, lo que hoy, según Silvio
Zavala Vallado, es la plazuela de entrada al Paseo de Montejo.
El
espacio, donde en la actualidad los sábados de cada semana
se efectúa el programa recreativo muncipal "Noche
mexicana", correspondió al predio y terreno de los
Sres. Carlota de Regil y Marcos Puerto, que se adquirieron en
$2,000 y $3,000, respectivamente, en 1916 (Irigoyen, Op.Cit.:64).
(El
5 de enero de 1995, el entonces presidente municipal, Sr. Luis
Correa Mena (1994-1995), para celebrar el 450 aniversario de la
fundación de Mérida, inauguró la plazoleta
dedicada a conmemorar la efeméride.)
Diez
años más tarde, el Dr. Álvaro Torre Diaz
decidió prolongar el paseo de Montejo, del munumento a
Justo Sierra hacia el norte, con una longitud de 440 metros lineales
y una ancho de 43.40 metros hasta la glorieta acutal del Monumento
a la Patria.
Los
trabajos comenzaron en mayo de 1926 y concluyeron, con la inauguración
de la obra, cuatros meses después, el 16 de septiembre
para celebrar un aniversario más de la lucha de Independencia.
"Esta
fue la primera deformación del proyecto conceptual elítico-introvertido,
inciándose su apertura como una vía vehicular general
dejando de ser un Paseo " (Espadas Medina, 1994:1).
Debido
a que las residencias que en tiempos primitivos se construyeron
en ambos extremos del original Paseo de Montejo se extendieron
más allá de los límites iniciales, fue que
en 1926 el entonces gobernador del Estado, Dr. Álvaro Torre
Díaz tomó la decisión de prolongar hacia
el norte la vía.
"Desde
su apertura ha sido considerado el paseo de Montejo, como uno
de los sitios más bellos de Mérida, teniendo desde
entonces, tan sólo el defecto de su corta extensión....
Para remediar ese mal decidó prolongar el Paseo hasta donde
fuera posible, dadas las numerosas construcciones que existen
al nor te de él, única dirección en donde
la ampliación era factible" (Torre Díaz, 1930:
129).
Sin
embargo, la primera de las prolongaciones de la importante vía
afectó algunos predios y terrenos ubicados en el sector
norte de la ciudad.
La
administración estatal del Dr. Torre Díaz tuvo que
indemnizar a los propietarios de los lotes afectados, a los que
les pagó $47,007.75. El desembolso más importante
fue para la Escuela Modelo, a la que se le entregaron $30,0000,
que al parecer se utilizaron para la construcción del actual
edificio que aún la alberga.
En
las obras de ampliación se invirtieron $103,269.06, que
sumados a los de las indeminizaciones a los dueños de los
predios afectados acendió a $150.348.81, cantidad que según
los registros oficiales costeó la primera prolongación
del paseo del Adelantado Montejo (Ibid.:130).