así como el interés
comercial por impulsarlo,
esa tradición anglosajona no ha ganado mucho terreno, aunque
sí obtuvo carta de
naturalización entre las costumbres locales.
Hasta ahora, la
popularidad de ese festejo se centra en las
poblaciones infantil y juvenil, pero ni en ellas ha logrado
influenciar al grado de que la celebración se realice en
la misma forma que
en Estados Unidos, de donde proviene esa costumbre, que se practica en la misma fecha del Día de Muertos.
En Yucatán el Halloween todavía es sinónimo de fiesta con
decorado o disfraces alusivos a esa tradición y en ellas
hay piñatas y dulces
para los niños y música para bailar para los
jóvenes. La celebración local difiere de la estadounidense.
-En
Yucatán aún no tienen gran influencia las creencias
norteamericanas sobre Jack o la Gran Calabaza (el avaro
condenado a vagar
por el mundo alumbrado con una linterna), ni los recorridos
nocturnos que en el vecino país acostumbran los niños disfrazados
para tocar de puerta en puerta y pedir caramelos con la
frase de "trick
or treat" (treta o trato) -señaló Laura Rosado Rosado, quien
esta vez investigó sobre esa tradición para auxiliar a
sus hijos en una
representación teatral en la que hablarán del Hallowen y el
Hanal Pixán.
ORIGENES
Según sus investigaciones,
el origen del Halloween se remonta al
siglo XVII cuando el pueblo Celta dominaba gran parte de
Europa y efectuaba
una celebración que marcaba el fin de las siembras.
Consideraban que esa noche llegaban los espíritus de las
frutas y hortalizas
y encendían hogueras para ahuyentarlas.
Con el paso del
tiempo esa creencia se mezcló con ideas
cristianas y otras influencias y terminó de deformarse
en Estados Unidos
hasta quedar en su condición actual.
Debido a la fuerte
influencia que los Estados Unidos ejercen
sobre la sociedad mexicana, esa tradición también arraigó
en la frontera norte,
así como en el Distrito Federal, donde sí es
posible observar sectores de la población que incluyen
en el festejo los
recorridos nocturnos de niños disfrazados de fantasmas,
esqueletos, brujas, demonios, vampiros y cadáveres, para
pedir caramelos.
En Yucatán esa
tradición todavía "no pega" entre los infantes,
tal como ocurrió con las "ramas" navideñas.
Su falta de arraigo
también se observa en el sector comercial, uno de sus principales promoventes, pues las ventas en esta
época no llegan a
ser tan importantes como ocurre en Estados Unidos,
donde esa tradición es un fenómeno, ya que representa la
segunda temporada
de ventas más importante del año, luego de la Navidad.
En Mérida son excepcionales
las tiendas de ropa, mercería y
adornos que venden productos alusivos al Halloween, que
sólo pueden encontrarse
en supermercados y tiendas departamentales, donde cada
año ocupan un espacio especial.
En esos establecimientos
se ofrecen básicamene adornos para decorar la casa -incluyen grandes calabazas-, máscaras,
servilletas, vasos y algunas prendas. Buena parte de ellos
se demandan para
bailes de luz y sonido, fiestas infantiles y
celebraciones en clubes sociales, muchas de ellas organizadas
por familias provenientes
del Distrito Federal o el extranjero.
Hay tiendas de
línea blanca y electrónica que también utilizan ese decorado como publicidad para sus ventas.
-En Mérida el Halloween
"prendió" en los años 50, cuando empezó
a ponerse de moda -recordó Juan Francisco Peón Ancona,
integrante del Consejo
de Cronistas de la Ciudad-. Recuerdo que la primera vez que escuché hablar de esa fiesta fue en el consulado
norteamericano, cuando tenía su sede en la quinta Iturralde.
-Esa tradición
recibió impulso de jóvenes yucatecos que vivían
temporalmente en Estados Unidos para estudiar -agregó-.
En el desaparecido
Country Club se organizaron bailes de Halloween. Otra
gran promotora fue la academia de inglés Angelina Cintra,
donde se celebraban
anualmente esos bailes.
Peón Ancona dijo
que esa tradición extranjera ya está enraizada
en Yucatán, como ocurrió con otras costumbres foráneas,
como el Día de San
Valentín.
Otros entrevistados
aseguraron que ya se conjuró la amenaza de
que el Halloween desplace al Día de Muertos o le haga perder
su significado religioso
y cultural. En parte eso se debe a que en las
escuelas se fomenta el Hanal Pixán.
YA NO
ES ASI
-Hace unos años en el interior del Estado se organizaban
bailes de Halloween,
pero ya no ocurre así -dijo Miguel Martínez Ancona, líder del Sindicato de Filarmónicos-. Eventualmente en municipios
grandes, como Ticul, surge alguna fiesta de luz y sonido
con decorado de ese
tipo, pero la gente no acude disfrazada.
Quizá una de las
razones por las que esa costumbre
estadounidense no arraiga más entre los yucatecos es que
su sentido difiere
mucho del Día de los Muertos, ya que aquella representa el
lado oscuro de la muerte, cuando los "seres de ultratumba
que no encuentran descanso vangan en libertad para molestar a los
vivos".
En cambio, el Hanal
Pixán celebra la cercanía entre vivos y
muertos.
Otras tradiciones
que llegaron para quedarse son el "pan de
muerto" y las calaveritas de azúcar, que son típicas
del centro del país
y se ofrecen en estas fechas en que se recuerda a los seres
queridos que han partido hacia el más allá.
Hay
quienes sostienen que el Halloween representa una
contaminación cultural, pero otros consideran que puede
enriquecer si se le acepta sin abandonar las tradiciones autóctonas.