Las
ofrendas con motivo del "Día de
Muertos" o de los "Fieles Difuntos"
es
una costumbre muy arraigada
entre los mexicanos, que rinden culto a sus seres queridos
que han pasado a
mejor vida, expresó la Antrop. Elvira Tello Cadena,
maestra del Instituto Campechano, durante la conferencia
"Día de Muertos, tradición mexicana", que ofreció en el auditorio
"Hernán Loría
Pérez" del Instituto de Cultura.
-El
Hanal Pixán es una tradición que se practica desde la época
prehispánica, tan añeja como la existencia de las tumbas
de Palenque, Montealbán
o Jaina, necrópolis maya en Campeche
-manifestó en la plática que ofreció con motivo de la fiesta
de los fieles difuntos, que comienza el 31 de octubre y termina el
dos de noviembre
en la ciudad.
-La
ofrenda fue o puede ser un homenaje, un presente o un
sacrificio, uso tan común de los antiguos mexicanos -agregó-.
Los pueblos prehispánicos
mayas tenían una cosmovisión vertical del
mundo, formado por varios cielos, paraíso e inframundos,
integrados en dos vertientes, una superior y una inferior.
-Entre
la gente del pueblo maya existía la costumbre de enterrar al muerto en el patio de su casa, donde le construían un corral
como de dos metros para depositar ahí su cuerpo junto con
objetos de barro,
metales, collares de cuentas de caracol o concha marina,
platos y vasijas de barro pintadas de azul turquesa.
-En Jaina los restos de los muertos se depositaban en una
vasija o se amortajaba al muerto con petates o telas -explicó.
-Todos
los cultos de los pueblos prehispánicos que habitaban
Mesoamérica fueron catalogados de paganos, pero actualmente,
nuestras tradiciones y costumbres son respetadas.
-Para
estas fechas las familias colocan sus ofrendas en un
altar, elaborado especialmente para rendir culto a su fieles
difuntos, a quienes les preparan las comidas que más les
gustaba y las bebidas
de su preferencia.
-En
algunos monumentos los familiares del difunto colocan su foto como muestra del respeto que todavía se le tiene -concluyó.
Noviembre de 1999.