El homenaje a los
difuntos, que alcanza su máxima expresión los días 1 y 2 de noviembre,
es una de las tradiciones que el pueblo mexicano conserva desde
tiempos precolombinos.
Aunque se manifiestan
de manera diferente en cada una de las regiones del país, los
ritos y ceremonias que se ofrecen en honor de los difuntos tienen,
como común denominador, el sentimiento de respeto hacia los familiares
ya fallecidos, y la creencia de que aún permanecen espiritualmente
en esta vida.
En Yucatán, los
habitantes de áreas rurales llaman "santo pixán" a sus familiares
difuntos, según explica la antropóloga Hilaria Maas Collí,
investigadora de la Unidad de Ciencias Sociales del CIR Hideyo
Noguchi de la Uady.
-"Pixán" es un
topónimo maya que significa vida, aliento, fuerza, todo lo que
nos mueve. Para los pueblos mayas, los seres queridos que ya han
muerto siguen presentes en sus hogares.
La especialista
recuerda que el "Hanal pixán", o comida para las ánimas, con que
los yucatecos conmemoran el día de los fieles difuntos, es una
tradición que se conserva en las zonas rurales e incluso en las
ciudades.
-Y no sólo es el
hecho de preparar la comida especial de esos días, sino el sentido
real de la tradición: el reencuentro con los seres queridos que
ya están con Dios -apunta la entrevistada.
-La esencia del
"Hanal pixán" es el respeto a los difuntos, el recuerdo del tiempo
que estuvieron entre nosotros y de sus enseñanzas.
-La tradición también
está vigente entre muchos jóvenes, sobre todo cuando en sus familias
se conserva la costumbre.
-Hoy día, en las
escuelas se promueven concursos de altares, para lo cual niños
y jóvenes tienen que investigar al respecto, lo que es benéfico,
ya que algo han de aprender sobre las raíces culturales, aunque
muchas veces sólo estén interesados en el premio.
-Tal vez lo que
se debería hacer es enfocar las calificaciones del jurado al apego
a las tradiciones, más que a la estética o lo llamativo del altar
de Hanal pixán.
-En los altares
de las familias de zonas rurales se pone lo que tienen en casa:
maíz de la milpa, comida a base de aves que crían en el patio
y arreglos sencillos.
-Los altares son
una demostración íntima y familiar de respeto y cariño a un ser
querido. Por eso, cuando la gente de las comisarías viene a la
ciudad a instalar sus altares para la muestra de "Hanal pixán",
considero que están desvirtuando el sentido de esa costumbre:
al perder su contexto, no hay a quién dedicarle el altar; es como
decirle a los difuntos de Tecoh que vengan a Mérida porque aquí
estarán sus ofrendas.
La Antrop. Ella
Fanny Quintal Avilés, investigadora del Departamento de Antropología
Social del Centro INAH Yucatán, advierte que los concursos de
altares que se llevan al cabo en las escuelas pueden derivar en
dos situaciones negativas, si no se manejan de manera adecuada.
-Al presentar el
"Hanal pixán" desde una perspectiva escolar, los jóvenes que vienen
del campo y que han participado de manera directa en esas tradiciones
empiezan a deslindarse de ellas, cuando se refieren a las costumbres
de los mayas como algo ajeno.
-Por otro lado,
en los medios donde no existen raíces mayas directas, las costumbres
culturales se observan desde una perspectiva en la que imperan
los prejuicios contra los mayas actuales.
Sobre el "halloween",
costumbre importada de Estados Unidos que adquiere cada vez más
popularidad en la ciudad, la especialista advierte que este festejo
es un "ritual de inversión": la gente se disfraza, se cubre con
máscaras y hace cosas que normalmente no son permitidas.
-En cambio, el
"Hanal pixán" es un ritual de seriedad, de culto al orden, cuyo
propósito es recordar a los seres queridos difuntos.