El Museo de la Ciudad, reinaugurado el sábado ppdo.
como parte de los festejos conmemorativos del 453o. aniversario de la
fundación
de esta capital, ofrece nuevos, atractivos proyectos culturales para los meridanos.
De
los planes que piensan llevar al cabo sus directivos, destacan tres: el "museo
itinerante", la apertura de un nuevo espacio que se denominaría "Héroes
civiles", en el cual se rendiría homenaje a diversos personajes que
con su arte u oficio han contribuido al mejoramiento cultural o histórico
de esta capital, y la creación de un Consejo Cultural, para ayudar con
ideas, sugerencias o críticas constructivas al buen funcionamiento del
recinto.
-Uno
de los principales propósitos de la restauración del Museo de la
Ciudad es que la cultura llegue hasta los puntos más
apartados del
municipio -subraya el Sr. Orlando Vega Carrillo, director del recinto y coordinador
de Museos del Ayuntamiento de Mérida.
-Buscamos
la identificación con nuestras raíces y el rescate de las tradiciones
y manifestaciones culturales de una Mérida cuatro
veces centenaria,
para que sus habitantes nos sintamos orgullosos de ser el resultado de este proceso
histórico -agrega.
El
antiguo edificio que alberga el Museo de la Ciudad -ex templo de San Juan de Dios-,
ubicado en el Centro Histórico de Mérida, en la confluencia de las
calles 61 y 58, formó parte del desaparecido Hospital de Nuestra Señora
del Rosario, construido en 1624, que estuvo bajo la administración de los
Hermanos de San Juan de Dios, de donde tomó su nombre el recinto.
El
frontispicio del centenario inmueble, que mira hacia el poniente, es de estilo
plateresco, aunque el resto del edificio fue
adaptado con rasgos neoclásicos
durante el siglo XIX.
-Queremos
que éste sea un "museo vivo" -indica el Sr. Carrillo Vega-, pues
el desarrollo histórico es cambiante y día con día se
redescubre
la historia, y para estar vigentes es necesario enriquecerlo con nuevas ideas
y piezas.Explica que, con tal motivo, se ha incrementado el acervo museográfico
y abierto más espacios mediante la reordenación de las mamparas
ilustrativas, para que los visitantes tengan una vialidad expedita y aprecien
en forma óptima las piezas e imágenes.
SALA
PREHISPANICA
Como informamos el domingo ppdo.,
el recinto se dividió en tres salas. La primera, denominada Prehispánica,
se distingue por la
simbología del dios Chaac -de la lluvia entre los
antiguos mayas- impresa en la parte superior de las mamparas respectivas.
En esta sección se exhiben objetos prehispánicos correspondientes
al período clásico tardío (600-1000 d.C.), o Puuc, que investigadores
del INAH encontraron en la periferia de esta capital. Sobresale un entierro tradicional
maya de una persona
común, sin ofrendas suntuosas.
El
director del museo, quien considera que esta sala es de gran importancia para
conocer algunos aspectos sobre los antecedentes de la ciudad, recuerda que Mérida
se levantó en donde antes estuvo Ichcaanzihó, y anteriormente T'hó.
Con tal motivo, se ha dispuesto una maqueta que ilustra el antiguo sitio maya.
-En
la historiografía y clasificación de las piezas que adornan esta
sala -explica-, contamos con la valiosa colaboración de los
arqueólogos
Agustín Peña Castillo y Telma Sierra Sosa; también se obtuvieron
datos bibliográficos de importantes historiadores, como el Dr. Silvio Zavala
Vallado.
LA
COLONIA
La Corona española permite identificar
el sector dedicado a la Colonia, el menos dotado museográficamente, pues
la gran mayoría de las piezas de este período fueron destruidas
por las huestes que comandaba el Gral. Salvador Alvarado al llegar a Yucatán.
Llaman la atención un gran retablo de la Natividad, que -según afirma
el director del museo- proviene del desaparecido convento de San Francisco, y
la figura de un Cristo, cuya peana (base) y escultura son originales del siglo
XVI, aunque "la cruz corresponde al siglo XVII o al XVIII".
También
destaca en esta sala una bombarda (pequeño cañón), que los
militares de la época colonial utilizaban en los sitios de
ciudades
por su corto alcance. Igualmente, hay un tríptico de antiguos gobernantes
españoles: Lucas de Gálvez, Antonio Bravo de Figueroa y Solís,
y Benito Pérez de Valdelomar, que ocupan un sitio especial porque se distinguieron
al realizar obras que
embellecieron a la antigua Mérida, como el Paseo
de las Bonitas, actualmente denominada Calle Ancha del Bazar, donde se encuentran
numerosos comercios.
EL
ORO VERDE
La última de las secciones, representada
por la pintura de una planta de henequén, es la denominada la "Epoca
del oro verde, que
abarca desde los inicios del siglo pasado -con el auge
henequenero- hasta la época contemporánea. Aquí se puede
admirar desde una paca del agave, que donó el Ing. Felipe Gáber
Mézquita, y armas de la época de la Guerra de Castas (1847), hasta
el popular Monifato, una escultura que data de 1815, así como fotografías
que muestran a la Mérida actual.En ese sector sobresalen también
un óleo -con "marco auténtico de origen francés"-
del gobernador Ing. Olegario Molina Solís,
quien promovió a
principios de siglo, entre otras obras, la pavimentación de todas las calles
de Mérida, la construcción del
Hospital O'Horán, el Asilo
Ayala y la red ferroviara de Mérida a Progreso. Asimismo, hay un busto
del militar oaxaqueño Gral.
Porfirio Díaz Mori y placas de porcelana
francesa que se utilizaron para la nomenclatura antigua de la ciudad, así
como un uniforme que data de la segunda mitad del siglo XIX y que supuestamente