"Un
guisado de pavo sin pavo" (o con muy escaso pavo) es lo que se nos antoja
decir del nuevo Museo de la Ciudad de Mérida, que más bien debería
llamarse "Museo de algunas cosas de Yucatán".
Reducido
nos ha parecido siempre el espacio del antiguo templo colonial de San Juan de
Dios para alojar un verdadero museo de la urbe meridana, no obstante lo cual se
han "embutido" en él, además, cosas de la industria henequenera
y del arte maya.Por ello y por otras razones, estamos de acuerdo, en términos
generales, con lo expresado por el arqueólogo Jorge Victoria Ojeda en su
artículo titulado "El Museo de la Ciudad de Mérida", aparecido
en la Sección Local del Diario de Yucatán el pasado miércoles
18 de enero, y en el que su autor señala el escaso material e información
sobre la ciudad colonial de Mérida que ofrece la recién inaugurada
institución, distrayendo la atención del visitante en cosas que
no se refieren específicamente a la historia y desarrollo de nuestra capital
estatal.
Creemos
que el actual museo, comparado con el inmediato anterior, no representa gran adelanto,
pues aquél, a pesar de su
modestia, cumplía mejor su cometido.
No nos explicamos por qué se deterioró y fue clausurado.No vamos,
pues, a repetir lo que otros han dicho ya, y sólo nos limitaremos a señalar
algunos otros detalles que llamaron nuestra atención, en especial ciertos
letreros informativos y la ausencia de una importante pieza colonial que siempre
ha figurado en los anteriores establecimientos museográficos de Mérida.
Comencemos por los letreros:
El Escudo de Armas
de la Ciudad de Mérida.- El letrero que lo acompaña ofrece información
equivocada y no va de acuerdo con la figura que se exhibe, ocasionando confusión
en quienes lo observan.
La
descripción del escudo contiene párrafos innecesarios y su equivocación
consiste en afirmar que "el escudo figura sobre una
cartela..."
¿Cuál cartela?, nos preguntamos los que venimos rechazando con energía
aquellos falsos agregados que nunca ha
tenido el escudo original de Mérida,
cuya pureza debe preservarse, en beneficio de la verdadera tradición histórica
(1).
Sugerimos
que el texto del letrero se cambie por otro más ordenado y conciso, como
el siguiente: "Escudo partido.- Primer
Cuartel: en campo de sinople (verde),
león rampante de oro. Segundo Cuartel: en campo de azur (azul), castillo
torreado de oro. El escudo lleva por timbre una corona real de oro. Desde fines
del siglo pasado se acostumbra agregar bajo el escudo una cartela con la siguiente
divisa: Muy Noble y Muy Leal Ciudad de Mérida, adornada con dos ramas cruzadas,
una de laurel y otra de olivo".
Creemos
que la descripción que sugerimos es lo suficientemente sencilla y didáctica,
sin adentrarse en innecesarias explicaciones.
En párrafo aparte podría
agregarse una brevísima síntesis histórica de su concesión:
18 de agosto de 1618, por el Rey Felipe III.También es lamentable que la
hermosa reproducción a colores del escudo de Mérida que allí
se exhibe revele otra equivocación: las dos ramas inferiores son de olivo,
cuando en realidad una de las dos debe ser de laurel.
La
Catedral de Mérida.- "La podemos definir como de un sobrio estilo
románico", dice el letrero explicativo.Lamentamos no estar de acuerdo
con dicha opinión. El estilo románico que floreció en Europa
durante los siglos XI y XII es muy diferente al de nuestra Catedral del siglo
XVI, cuyo estilo predominante es más bien renacentista, aunque desarrollado
con suma sencillez de elementos. Sus muros gruesos, altos y lisos recuerdan la
austeridad herreriana de El Escorial. Su fachada es de estilo renacimiento y sus
torres semejan dos alminares morunos. La disposición de sus naves, el crucero
y la cúpula también es renacentista. Sus gruesas columnas, aunque
tienen fuerte acento medieval, rematan en capiteles lisos, de estilo toscano,
muy diferentes a los románicos, que suelen ser floridamente ornamentados.
Las bóvedas de "pañuelo" con casetones también
son ajenas al estilo románico (2)
La
Industria Henequenera.- Lamentablemente, no podía faltar la "punzada"
demagógica, denigrando al "hacendado yucateco
explotador",
subrayando con énfasis la esclavitud de los indios jornaleros, las tiendas
de raya, etc., cosas que se han repetido
hasta la saciedad, desde hace muchos,
muchos años, y hoy suenan ya a "disco rayado"... ¿No podría
informarse en forma más objetiva sobre los creadores de la industria que
salvó a Yucatán de su pobreza ancestral? Nadie duda hoy que la nuestra
era una situación injusta, pero, ¿lo era más que las que
prevalecían en el campo o en los centros fabriles de las naciones civilizadas
de la época: Inglaterra, Francia, Bélgica, los Estados Unidos...?
La
tumba del guerrero yacente.- En contraste con la presencia de elementos ajenos
a la ciudad de Mérida, destaca la ausencia de
otros íntimamente
relacionados con la historia colonial de nuestra urbe capital. Nos referimos en
especial a la conocida estatua
sepulcral de piedra, que representa la figura
acostada de una guerrero español -posible tumba de Montejo-, ataviada con
armadura de guerra, yelmo y plumero, a la usanza de los conquistadores del siglo
XVI. Ignoramos por qué fue eliminada una pieza tan significativa y creemos
que debe darse una explicación al respecto. ¿Acaso hay dudas sobre
la importancia que se le dio en los museos anteriores, desde el primitivo y más
lejano de ellos, fundado por el ilustre obispo historiador don Crescencio Carrillo
y Ancona? Nos gustaría saberlo y creemos que también al pueblo de
Mérida.
Por
otra parte, y para finalizar, no podemos dejar de reconocer que en el nuevo museo
hay cosas muy interesantes, V.gr. el
enterramiento maya, magníficamente
presentado, la maqueta reconstructiva de la Ciudadela de San Benito y la rescatada
e
increíble pintura antigua decorativa en la testera de la pared final
del templo de San Juan de Dios.- J.F.P.A.- Mérida, Yucatán,
febrero
de 1995.
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1) La única cartela aceptable
es la que figura bajo el escudo, con la divisa "Muy Noble y Muy Leal...".
La falsedad de representar
el escudo de Mérida, sobrepuesto a "otra
cartela" de pergamino es cosa que sólo complica el diseño original,
documentado, de nuestro emeritense blasón. Dicha irregularidad fue copiada
de un folleto sobre el escudo de Mérida, escrito por el foráneo
Espejo
Valdelomar, que ha provocado confusión sobre la imagen de las
armas meridanas.
2) En términos generales, compartimos la opinión
sobre el estilo de la Catedral de Mérida expresada en 1929 por el famoso
arquitecto mexicano Federico E. Mariscal.