El
Museo del Pueblo Maya de Dzibichaltún
El
sitio de Dzibichaltún, "lugar donde hay escritura sobre las piedras
planas" -significado que hace referencia a las estelas y
otras losas
encontradas en las excavaciones arqueológicas realizadas en la zona-, ha
sido transformado por la creación del Museo del Pueblo Maya en 1994.
El proyecto en general del Museo del Pueblo Maya
duró un año y el presupuesto destinado a los trabajos arqueológicos
será de
$800,000, mientras que el costo para el área socioeconómica
fue de $300,000 a $350,000.
Asimismo, la obra se consolidó en uno de
los lugares considerados entre los más importantes núcleos urbanos
de los antiguos mayas en la región, según afirmó en 1959
Alfredo Barrera Vásquez, en un artículo publicado en la Revista
de la Universidad
de Yucatán, donde se difundieron por primera vez
en Mérida los trabajos del arqueólogo E. Willys Andrews IV.
En el texto de 1959, titulado "El misterio de
Dzibichaltún", se señalan cuatro características importantes
del sitio arqueológico,
conocidas gracias a las investigaciones del
arqueólogo estadounidense:En primer lugar, se considera la ciudad maya
antigua de mayor extensión territorial conocida en la región. En
segundo, los trabajos de Andrews IV revelaron la existencia de vestigios
representativos
de todas las épocas de la historia de la cultura maya.
-Desde
sus principios hasta la llegada de los conquistadores
cristianos,
que se manifiesta en la Capilla Abierta -ahora una
ruina más-, la historia
del pueblo maya está presente en Dzibichaltún en ininterrumpida
continuidad -se apunta en el artículo.
Un
tercer punto es la igualmente ininterrumpida ocupación de la zona, que,
como indica Barrera Vásquez, "cubre el increíble lapso de más
de tres mil años", lo que la hace la ciudad maya antigua con mayor
tiempo de ocupación "por individuos de la misma cultura".
El
cuarto punto mencionado en el artículo se refiere a que, pese a la importancia
de Dzibichaltún revelada por los trabajos del
Arqlgo. Andrews, "parece
no haber mención de tan importante ciudad en los documentos históricos
clásicos o en cualesquiera otros escritos en maya o español".
Considerando
que el nombre original del sitio no es Dzibichaltún, sino que éste
se tomó de una de las haciendas en donde se encontraron las primeras construcciones
mayas del sitio, desde entonces y hasta la fecha el "misterio de Dzibichaltún"
ha
fascinado a los estudiosos del pasado maya que, sin embargo, no han llegado
a conclusión alguna. Los pormenores del asunto pueden encontrarse en el
tomo I del año 1959 de la Revista de la Universidad de Yucatán,
en la biblioteca central de la Uady.
Cabe resaltar que a partir de los trabajos
conducidos por el arqueólogo Andrews, de 1956 a 1965, se reconsideró
el concepto
tradicional que predominaba sobre los sitios arqueológicos
como "centros ceremoniales", para cambiarlo por el más apropiado
de
"centros urbanos".
HISTORIA
DE XLACAH
Al igual que Dzibichaltún,
el cenote Xlacah tiene su propia historia. Según se indica en la Guía
Oficial para Dzibilchaltún publicada por el INAH en 1978, Xlakah significa
"pueblo antiguo".
En
sus transparentes aguas viven seis especies de peces endémicas de la Península
de Yucatán, de las cuales tres son exclusivas de este sitio.
El
fondo de Xlacah no es recto, sino que, según se explica en la guía,
se inclina en ángulo agudo hasta alcanzar aproximadamente 44 metros de
profundidad.
Al
llegar al fondo, los exploradores submarinos que se aventuraron
en las aguas de Xlacah, durante los años de 1957 a 1959, descubrieron que
existe un pasillo que continúa por debajo de la orilla del cenote, casi
horizontal y que no ha sido medido aún,
puesto que se prolonga "hacia
una oscuridad total".
Sin
embargo, a diferencia del cenote sagrado de Chichén Itzá, Xlacah
no se utilizó para sacrificios humanos, sino únicamente como fuente
de abastecimiento de agua para la población.Actualmente, el cenote de Xlacah
tiene un importante uso recreativo entre el turismo local que visita Dzibichaltún,
principalmente los fines de semana, por lo que, tal como indicó el Arqlgo.
Juan Vanegas Pérez, director técnico de la Coordinación Nacional
de Museos, "se requirió de un diagnóstico muy serio antes de
tomar cualquier decisión al respecto".
-Por
tradición, el cenote ha sido un espacio de visita dentro de la zona arqueológica
-aseveró-, y se consideró que una de las formas de abordar el problema
que representa su conservación se resolverá mediante educación
y señalamientos de uso. De ninguna manera se tomaron decisiones tajantes
ante los espacios existentes.
-Durante los trabajos que se realizaron como
parte del proyecto del Museo del Pueblo Maya, el acceso a Dzibichaltún
sólo
se restringió en aquellas zonas donde los arqueólogos
se encuentren liberando las estructuras, o bien, donde se esté construyendo
el Centro de Visitantes.
La construcción
del Centro de Visitantes se realizó en diferentes etapas.-La primera etapa
es la parte conceptual del proyecto
arquitectónico, para lo cual el
equipo coordinado por el arquitecto González Cortazar visitó la
región, para familiarizarse con el
entorno ecológico y con los
materiales a utilizar, de modo que sea una obra civil de bajo impacto ambiental,
de acuerdo con el
paisaje, y que no compita con la zona arqueológica.
La
puesta en marcha del proyecto del Museo del Pueblo Maya de Dzibichaltún
se restringe a una zona de uso intensivo, que es
precisamente la que se encuentra
entre el cenote y el Templo de las Siete Muñecas. Paralelamente, se realizaron
acciones y convenios para efectuar ciertas actividades .
PARQUE
CULTURAL
Entre los trabajos que se
han realizado sobre Dzibichaltún, destaca una tesis de maestría,
publicada por el desaparecido
Instituto Nacional de Investigaciones sobre
Recursos Bióticos, de la bióloga María de Jesús Ordóñez
Díaz.
La
tesis se titula "Propuesta para la creación y manejo del parque cultural
de Dzibichaltún". Se publicó en 1986 y desde
entonces se
recalcaba ya la importancia del sitio como recinto natural y arqueológico,
enfocándose en los aspectios biológicos de
la zona.
En
ese estudio se encuentran, entre otras cosas, listas de especies animales y vegetales
del área del Parque, así como una
descripción detallada
de la selva baja, que presenta características únicas, como las
de tener cactáceas y matorrales espinosos que le dan al paisaje un toque
típicamente yucateco, puesto que este tipo de vegetación es nativa
de la Península.
Así,
en la zona de Dzibichaltún podemos encontrar, además de las
alrededor de 100 especies de aves que se señalan en la "Guía
de las aves más comunes de Dzibilchaltún", preparada por los
biólogos Chávez Guzmán y Mauro Berlanga Cano, diferentes
especies de mamíferos, como ardillas, conejos, zorros y probablemente todavía
se encuentre venado colablanca.
También
se encuentran varias especies de reptiles, como las iguanas y algunas víboras,
así como anfibios y, por supuesto, los
peces del cenote.
En cuanto
a la vegetación, estudiosos del Centro de Investigaciones Científicas
de Yucatán opinan que la presencia de
epífitas (plantas que
crecen colgadas de los árboles) en la zona puede considerarse como un indicador
de la avanzada edad de la
vegetación, lo cual significa un grado de
conservación considerable.
Sin
embargo, debido a que alrededor del sitio arqueológico se han sembrado,
en el pasado, cultivos de henequén, son pocas las
partes en donde se
conserva la vegetación original del sitio, aunque se reconoce su importancia
como representativa de una
vegetación de selva baja típica del
norte de Yucatán.
-Dzibichaltún
es una de las pocas fuentes verdes para una gran zona en donde habita más
de la mitad de la población del Estado. La presión urbana que recibe
tanto del puerto de Progreso como de la ciudad de Mérida nos lleva a considerar
la necesidad de controlar las actividades no sólo en el interior del parque
sino en las zonas aledañas.
-Temozón,
en la parte norte, es una importante zona de captación de agua para Mérida.
Xcanatún, que también limita con el área del parque, es un
ejemplo de lo que puede lograrse para el desarrollo agrícola con abonos
orgánicos. La Ceiba, al sur, como zona residencial, al igual que los terrenos
de la Universidad del Mayab, deben considerarse también en la planeación
de las actividades de impacto sobre Dzibichaltún .
Se
espera que los resultados de los trabajos en Dzibichaltún redunden en un
beneficio tanto para los pobladores de los ejidos
aledaños como para
los habitantes de Mérida y su creciente zona conurbada, así como
para los animales y plantas que conviven entre las ruinas de un pueblo maya que
nos legó no sólo construcciones formidables, sino también
una cultura que, gracias al Museo del Pueblo Maya, podrá recuperarse para
los yucatecos.
Es
así como el proyecto del Museo del Pueblo Maya de Dzibichaltún nace
de la inquietud por conservar uno de los espacios
recreativos, culturales
y ecológicos más importantes por su cercanía con la capital
del Estado.
Datos
generales:
Dirección:
Zona Arqueológica de Dzibilchaltún,
carretera a Chablekal