El
Museo de Santa Elena
Según estudios practicados a cuatro cuerpos infantiles
"momificados", que investigadores del Centro Yucatán del INAH
encontraron hace más 20 años bajo el suelo del templo colonial de
Santa Elena, en el sur de Yucatán , se trata de restos de niños
de origen alemán, de una comunidad de teutones que había en Santa
Elena en el siglo pasado, y que tal vez no se adaptaron a la forma de trabajar
la tierra, la alimentación, la temperatura o el agua, entre otros factores.Los
cuerpos fueron trasladados a ese sitio, para la exhibición permanente en
un espacio habilitado como museo.
Para
poder ser expuestos los cuerpos en ese sitio, fue necesario instalar una vitrina,
segura, que los resguarde y que permita óptima ventilación.El lugar
que resguarda a la vitrina también es seguro, no tiene filtraciones ni
humedad de capilaridad; está bien ventilado y cuenta con instalaciones
a prueba de incendios, inundación, ataque de insectos o derrumbe . A la
vez, el espacio debe ser oscuro y tener iluminación fría, de tubo
fluorescente y con interruptor, para encender la luz sólo cuando se necesite.
Entre
otros cuidados, el museo posee un clima fresco, libre de polvo, y se prohibe fumar
y tomar fotografías con flash,entre otras disposiciones
El
museo consta de dos secciones: una para difundir el conocimiento sobre la muerte,
desde la cosmovisión de los antiguos mayas hasta mediados del siglo XX,
por medio de mamparas con iluminación, imágenes reproducidas de
la Fototeca Guerra y textos preparados por especialistas del INAH. Además,
se recrea un entierro.
La
segunda sección está dedicada a los hechos que rodean el extraño
caso de los cuerpos infantiles encontrados en el lugar.Se dispone de una computadora,
para consultas de los investigadores, y la vigilancia del lugar está a
cargo de cuatro personas..