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Publicación
del miércoles 10 de octubre de 2001
El Nóbel de Física, para tres científicos
que descubrieron nuevo estado de la materia
Comprobaron un hecho que Einstein pronosticó
hace 70 años
MADRID,
9 de octubre (El País, DPA, France Presse). Los estadounidenses
Eric A. Cornell y Carl E. Weiman, y el alemán Wolfgang Ketterle
fueron galardonados hoy con el Premio Nóbel de Física
2001, según informó la Real Academia Sueca de Ciencias.
El galardón se les concedió por
haber descubierto el quinto estado físico de la materia,
la condensación Bose-Einstein, un estado extremo de la materia
en el cual los átomos dejan de comportarse de manera normal.
Este fenómeno, pronosticado por Albert
Einstein hace 70 años, fue realizado y observado por vez
primera en 1995 por los tres científicos laureados hoy.
Los tres galardonados forman parte de una misma
generación de jóvenes científicos en el campo
de la física.
Cornell nació en 1961 y desarrolla su trabajo
en el Instituto Nacional de Medidas y Tecnología de Boulder
(Colorado; Weiman nació en 1951 e investiga en la Universidad
de Colorado, mientras que Ketterle nació en 1957 y trabaja
en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT), en Cambridge.
Cornell y Wieman trabajan también en el
JILA, un instituto de investigación en Boulder, conocido
antes como el Instituto Conjunto de Astrofísica en Laboratorio.
Ketterle trabajaba de manera independiente en Alemania, antes de
incorporarse al MIT en 1990.
La
investigación ayudará también a que los científicos
midan propiedades fundamentales de la materia. Las aplicaciones
revolucionarias (...) parecen estar justo a la vuelta de la esquina,
añadió la academia.
El término Bose-Einstein se refiere al
físico indio Satyendra Nath Bose (descubridor del bosón)
y al alemán Albert Einstein. En 1924, Bose realizó
investigaciones sobre la partículas de luz llamadas fotones
y envió su trabajo al célebre científico alemán,
quien amplió la teoría para abarcar la masa.
Einstein predijo que cuando las partículas
se desaceleran y se aproximan entre sí, producen un nuevo
estado de agregación de la materia, distinto del sólido,
el líquido, el gaseoso y el plasma.
En el nuevo estado de la materia, los átomos
pierden su identidad propia y forman una sola onda cuántica
de partículas. Tal como los fotones en un láser óptico,
todos los átomos del condensado se hallan en la misma longitud
de onda y laten en la misma frecuencia.
A este quinto estado de la materia se le profetiza
una serie de aplicaciones: el condensado Bose-Einstein hará
aún más exactos instrumentos de medición y
relojes atómicos, y podrá almacenar información
en las futuras computadoras cuánticas. Y es tan fácil
de lograr con aparatos de 50 a 100 mil dólares, que hay ya
más de veinte equipos investigadores que lo han fabricado
en todo el mundo.
Su aplicación mayor, sin embargo, será
en un láser atómico que, en lugar de fotones,
emita un rayo de átomos vibrando en el mismo estado mecánico
cuántico. Tal láser atómico podría,
por ejemplo, permitir construir pequeñísimas estructuras
con precisión hasta hoy inédita, técnica de
la cual podrían aprovecharse la nanotecnología y la
industria de computadoras.
El Premio Nóbel de Física será
entregado el 10 de diciembre próximo por el rey Carlos Gustavo
de Suecia.
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