EL
ZERO JAPONÉS
Por: John H. Lienhard
De
niños, la segunda Guerra Mundial me llenaba de entusiasmo y temor
cuando supimos que los japoneses tenían un avión de combate llamado
Zero.
La
compañía Mitsubishi fabricó el Zero. El nombre viene de los últimos
dígitos del año en que se contruyó.- el año 2600 en el viejo calendario
japonés. La ironía es que hoy se pueden observar las historias
y películas de los Zero de la Segunda Guerra Mundial en su aparato
de televisión Mitsubishi, de la misma marca.
En
1937, la marina Japonesa le dio una serie de indicaciones para
la realización de un aeroplano a un joven diseñador, Jiro Horikoshi.
Las
demandas requeridas de velocidad, altitud, armamento y alcance
podrían parecer razonables si Japón contara en ese momento con
una ingeniería avanzada para llevarlas a cabo. Pero no las tenía.
La única solución fue una fanática pérdida de peso y la enorme
ingeniosidad del ser humano.
Entonces
Horikoshi combinó inventiva con sacrificio. Primero rediseñó los
planos del aeroplano. Después, armó el Zero sin blindaje para
el piloto y sin tanques de gas autosellantes.
La
Armada Japonesa voló una versión primera del Zero contra nuestros
Tigres Voladores (Flying Tigres) en China. Nuestros viejos P-40s
fueron enviados a pelear. Estábamos seguros que nuestros aviones
podrían manejar el Zero, pero el resultado fue algo diferente.
Se movía con la gracia de un bailarín de ballet. Nos conocimos
en 1942 y parecía invencible. El Zero destruyó nuestros mitos
de superioridad aérea.
Luego,
comenzamos a conocer sus secretos. Empezamos a juntar las partes
de los aviones Zero derribados. Se volvió más fuerte que nuestros
aviones, pero era torpe en las zambullidas de alta velocidad.
La moraleja: Pelear en las zambullidas. No combatir en las subidas.
Por un tiempo, la única manera en que podíamos pelear con este
avión era con mejores tácticas.
Desgraciadamente,
la debilidad ganó a los japoneses. El Zero había sido tan exitoso
que no vieron más allá de él. Para 1943, finalmente teníamos mejores
aviones en el aire. Japón trató de mantenerse con su ganador,
cuando ya era obsoleto.
Todavía
el Zero tiene lecciones que enseñarnos. Japón construyó los Zeros
en unidades modulares. No en series. Esos métodos regresaron en
1970s para revolucionar la industria automovilística. Hoy
nuestro combate con Japón toma una nueva forma. Todavía el fantasma
de esta máquina maravillosa representa un reto para nosotros.