El
Fuerte de Sisal, torre colonial que data de finales del siglo XVI,
distintivo del occidente de Yucatán
Fiel
ce
ntinela
de una región de la costa yucateca, el fuerte de Sisal,
que tiene un pequeño, pintoresco faro, ha mantenido fija
la mirada en el horizonte durante cuatro siglos, y hoy día
representa un atractivo adicional para los visitantes.
Es
una de las pocas construcciones amuralladas que sobreviven en
Yucatán y también una de las más antiguas
de su tipo.
Ubicado
a 76 kilómetros al poniente de Mérida, Sisal fue
desde el siglo XVI el puerto comercial más importante de
Yucatán. Por ahí se movilizaban grandes cantidades
de carga y mercancías que salían con destino a la
Nueva España en navíos pertrechados con potentes
piezas de artillería para repeler posibles ataques piratas.
Según
datos que aporta el arqueólogo José Antonio Calderón
Quijano en su libro Fortificaciones en Nueva España (publicado
por la Escuela de Estudios Hispanoamericanos de Madrid en 1984
bajo el auspicio del Consejo Superior de Investigaciones Científicas
del Estado de Veracruz), el puerto de Santa María de Sisal
fue considerado en aquella época la puerta marítima
de Mérida. Así, la fortaleza colonial formó
parte de las construcciones levantadas para vigilar y proteger
la costa peninsular.
Los
baluartes de Campeche y el fuerte de Bacalar (Quintana Roo) son
otros ejemplos de las medidas de seguridad adoptadas por la corona
española para proteger sus intereses ultramarinos de los
ataques de corsarios patrocinados por Inglaterra.
De
acuerdo con el investigador, el fuerte de Sisal tuvo comunicación
con Mérida a través de una calzada, cuya construcción
data de 1560.
Los
primeros testimonios del fuerte se le atribuyen al fraile franciscano
Alonso Ponce, quien, al navegar por la costa yucateca, vio a finales
del siglo XVI, en 1580, una torre y un puesto español que
incluía una atalaya para dar aviso de la presencia de barcos
enemigos.
Por
ser Sisal el desembarcadero más importante de Mérida
y la fortificación el edificio más seguro, el grueso
de las mercancías se almacenaba en el interior del fuerte.
Durante
los años que defendió este territorio de la Nueva
España,
la fortaleza contaba con una guarnición de 50 soldados.
Los
primeros informes sobre la forma y estructura del edificio se
remontan hacia 1722, de acuerdo con planos del lugar levantados
durante la visita del gobernador don Antonio de Cortaire.
En
los planos se aprecia la fortaleza en forma cuadrada, de unos
80 metros por lado y murallas de casi ocho metros de altura, sin
foso y con dos almenas, así como una torre de vigía.
Los
sistemas defensivos de Sisal también incluían algunas
trincheras de piedra suelta, hoy desaparecidas.
Otros
datos revelan la existencia de una segunda fortificación,
un poco más grande que aquélla y ubicada monte adentro,
de la que hoy tampoco queda nada.
El
armamento con que contaba el fuerte de Sisal consistía
en una batería de ocho cañones.
En
el Catálogo de construcciones religiosas de Yucatán,
de 1945, en su volumen I, se describe el estado que guardaba la
fortificación a mediados de este siglo:
"El
fuerte de Sisal tiene dos plantas. En la planta baja está
el zaguán, siete piezas o habitaciones y un patio central.
"En la planta alta hay dos cisternas y la torre del faro.
"Una escalera permite el acceso
desde la calle que da al parque principal, mientras que en el
interior hay una segunda escalera de mampostería que conduce
a la planta superior donde está el parapeto con barbacanas,
las dos garitas y la torre donde hoy se encuentra el faro del
puerto.
"El
faro, construido en 1850, es de base circular troncocónica
y con una altura de tres metros.
"Toda
la edificación es de mampostería revestida con cemento".