La
zona arqueológica se compone de edificios que en su momento
constituyeron
el núcleo principal (ceremonial y político) de la ciudad, monumentalmente
delimitados por la muralla mejor conocida del mundo maya. En el entorno de esa
muralla, se encontraba un enorme número de casas construidas de madera
y palma, de las cuales hoy prácticamente no se conserva ninguna evidencia.
La
muralla antes mencionada delimita al conjunto principal por sus lados norte, sur
y oeste, ya que la porción oriental mira directamente al Mar Caribe. Cuenta
con cinco accesos y dos torres de observación, que dan cuenta del grado
de control que en su momento se ejerció sobre quienes pretendieron entrar
a esta zona.
En
la porción central del sitio se encuentran los edificios principales, delimitados
por una segunda muralla interior; la mayor parte de ellos tuvo funciones de tipo
ceremonial y entre ellos, El Castillo es el más
sobresaliente, por su tamaño, ubicación y la singular fachada de
su templo superior, con tres accesos ornamentados con columnas serpentinas, complementados
con una deidad descendente y dos mascarones zoomorfos en las esquinas. Cabe mencionar
que la imagen actual de El Castillo es producto de
diversas etapas constructivas, la más reciente de las cuales está
representada por dos pequeños templos ubicados a ambos lados de la escalera
principal. Al frente de El Castillo se encuentra
una plataforma, posiblemente para danzantes, y a los lados otros edificios que
complementan el arreglo del conjunto, y entre los cuales cabe mencionar al Templo
de las Series Iniciales, donde se encontró la fecha más temprana
documentada en Tulum.
Al
norte se encuentra el Templo del Dios Descendente,
conformado por un pequeño basamento sobre el que se construyó un
templo ornamentado con la imagen de un dios descendente, principal elemento iconográfico
de la ciudad.
Frente
al conjunto antes descrito se encuentra la calzada principal, que es una verdadera
calle sobre la que se ubicaron diversos edificios residenciales, el más
importante de los cuales es el Templo de los Frescos,
que es una construcción originalmente conformada por una habitación
rodeada por un pórtico en tres de sus lados. Las pinturas murales que se
conservan en sus paredes retratan, a una serie de seres sobrenaturales residentes
en el Inframundo, que por un momento aparecen retratados entre la oscuridad y
la luz, y que constituyen uno de los más importantes
testimonios
de la pintura mural maya prehispánica. Adicionalmente a las pinturas, debe
mencionarse que las esquinas del edificio están ornamentadas por mascarones
con elementos serpentinos que posiblemente les asocien a Kukulcán.
La
Casa de las Columnas y la Casa del Halach Uinic,
ubicadas en el área de la calzada, constituyen interesantes ejemplos de
la arquitectura residencial de Tulum, en tanto que la Casa del Cenote ubicada
en el sector norte del conjunto amurallado, documenta la importancia que los mayas
habrían dado al culto acuático, especialmente al vinculado a los
cenotes y a la oscura liquidez que albergaban.
El
Grupo Kukulcán, ubicado justo al norte de El Castillo,
comprende diversas estructuras menores, siendo la más notable el Templo
del Dios del Viento, nombrado así por la redondez de su basamento. Tradicionalmente
relacionado a Kukulcán como Dios de los Vientos o al Ehécatl del
Centro de México.
Finalmente,
debe destacarse la importancia del área de playa, en donde seguramente
habrían atracado las naves mayas dedicadas al comercio en torno a la península,
y que hoy constituye el área más visitada del asentamiento arqueológico.