La Arquitectura
Colonial de Valladolid
Valla
dolid,
la Sultana de Oriente, se encuentra a la mitad de la ruta Mérida-Cancún
y es uno de los lugares de mayor interés turístico
de Yucatán.
Ubicada
a menos de dos horas de Mérida y del "paraíso
del Caribe mexicano", Valladolid recupera a últimas
fechas la imagen colonial que le caracteriza, mediante el rescate
arquitectónico y remozamiento de fachadas en el centro
histórico.
Sin
embargo, Valladolid es mucho más que arquitectura colonial.
Tiene casi 450 años de historia y una tradición
arraigada en la cultura maya, que se refleja en usos y costumbres,
entre los que sobresale la cocina regional.
La
villa de Valladolid fue fundada originalmente por Francisco de
Montejo El Sobrino el 28 de mayo de 1543 en un lugar de la costa
noreste de Yucatán, cerca de El Cuyo, que se conocía
como Choac ha, palabra maya que significa "Agua larga".
Montejo
"El Sobrino" había intentado infructuosamente
tomar el
asentamiento maya de Zací, donde se planeaba fundar una
importante ciudad en el centro de la Península de Yucatán
-apunta el cronista.
La
fundación de la villa en la costa favoreció el desembarco
de tropas españolas para continuar la lucha contra los
naturales.
Al
fin, en 1545 cayó Zací y los españoles fundaron
la nueva ciudad de Valladolid, en honor de la provincia española
del mismo nombre.
Hoy
día, la imagen urbana colonial aún prevalece en
Valladolid, y en los últimos días ha mejorado notoriamente,
sobre todo en el centro histórico.
Los
edificios, casonas e iglesias, así como la estructura de
las callejuelas de la Sultana de Oriente, transportan al visitante
a esa época.
El
barrio de la Candelaria es uno de los más tradicionales
y pintorescos; el parque forma parte del conjunto arquitectónico
junto con el templo que le da nombre al suburbio y la ex prisión
de la Candelaria, hoy convertida en la biblioteca pública
"Pedro Saínz de Baranda", en honor del destacado
estratega militar de origen campechano.
En
el interior de este inmueble está el edificio que albergó
el primer telar instalado en territorio mexicano, en 1833, por
iniciativa de Saínz de Baranda.
Los
barrios tradicionales de Valladolid -Santa Ana, San Juan y Santa
Lucía- cuentan con sus respectivos templos católicos
y plazas
centrales, donde acostumbra reunirse la comunidad.
Son
sitios tranquilos, de agradables imágenes arquitectónicas,
algunas caracterizadas por la sencillez y otras por la magnificencia,
como es el caso del barrio de Sisal, donde está el ex convento
franciscano de San Bernardino de Siena.
La
monumental obra franciscana del siglo XVI tiene un atractivo peculiar.
Los retablos, murales e imágenes revelan la importancia
de la fe en la época de la Conquista, como hemos informado.
La
Calzada de los Frailes es una especie de callejón que une
al barrio de Sisal con la calle principal que da acceso al centro
de Valladolid.
En
ese sector ya se rescataron y remozaron detalles arquitectónicos
de gran valor, para dar por resultado un conjunto de casas, calles
y luminarias que evocan el pasado colonial de Valladolid.
En
el centro de la ciudad se encuentra la iglesia principal, dedicada
a San Servacio o San Gervasio uno de los contados templos coloniales
de Yucatán cuya puerta principal no mira hacia el poniente
sino hacia el norte.
Otros
sitios de interés turístico de Valladolid son el
Palacio Municipal, el mercado de artesanías y el museo
de San Roque, que
alberga testimonios físicos y bibliográficos de
los años de la Colonia y sucesos como la rebelión
maya de julio de 1847, la llegada del primer ferrocarril a esa
ciudad del oriente de Yucatán, en 1906, y la primera chispa
de la Revolución Mexicana, el 3 de junio de 1910.