No
parece posible hablar de Valladolid y dejar de mencionar a D.
Ramón Mendoza Novelo, su pintor, el cronista plástico
de su pasado y su presente.
Mendoza
Novelo nació en Valladolid, en 1922.Toda su obra, salvo
algunas excepciones, la ha pintado y dibujado en Valladolid. Con
tierras y otros elementos naturales de Valladolid fabricó,
durante mucho tiempo, con sus propias manos los colores necesarios
para la producción plástica.
En
la plaza principal de la capital de Oriente yucateco, en 1955,
dictó el Lic. José Angel Ceniceros, entonces secretario
de Educación, el acuerdo para que Mendoza Novelo fundara
y dirigiera una escuela de artes plásticas en su ciudad
natal. Años antes, en 1947, becado por el gobierno del
Estado y por la Universidad de Yucatán, pasó fugazmente
por la escuela de San Carlos en la ciudad de México y se
detuvo un poco más, pero no mucho, en "La Esmeralda".
Jamás niega lo que allí aprendió, pero su
interés estaba en el retorno. No a Yucatán, ni a
Mérida, donde no le habrían faltado oportunidades
de trabajo y realización, sino a su Valladolid.
A
muchos les resulta incomprensible su decisión. A él
le resultó muy fácil explicarla con cautivadora
sencillez.
-Quiero estar en contacto con lo mío. Aquí están
las líneas y el color de mi pueblo.. No sé si necesitan
de mí, pero no podría vivir, crear, sin ellos-dijo
en una ocasión.
Sólo
abandonaba a veces el recinto de la ciudad para asomarse al campo
más próximo; o al mar, pero a su mar, al más
cercano, al Caribe, muy presente en muchos de sus lienzos.
Ha
presentado exposiciones individuales, ha participado en muestras
colectivas, no pocas de sus obras han viajado por diferentes mares-o
cielos- hacia tierras lejanas. Y no obstante, con todo y su calidad
(avalada abiertamente por críticos y artistas de indiscutible
solvencia) es poco conocido. Quien quiera conocer su obra, la
poca que queda, pues mucha está dispersa y en manos de
coleccionistas dentro y fuera de México, tendrá
que ir a una vieja casona colonial.