MONTERREY, Nuevo León.— Familiares, amigos, directivos y peloteritos recibieron orgullosos a Ramiro Peña, el jugador regiomontano recién coronado con los Yanquis de Nueva York en la Serie Mundial 2009.
Emocionado, el jugador egresado de la Liga Pequeña Cuauhtémoc se dejó querer por todo mundo, acompañado de sus padres que estuvieron con él en el juego de campeonato y en los festejos que organizaron los Yanquis en la “Gran Manzana”. Ninguno pudo ocultar su sorpresa ante el espontaneo recibimiento.
Pepe Maiz, en su carácter de Director Nacional de las Ligas Pequeñas de la República Mexicana y presidente de los Sultanes de Monterrey, se unió al numeroso de personas, entre ellos un nutrido grupo de peloteritos de su liga de origen.
No podía faltar Jelipe Moreno, porrista oficial de los Sultanes, orgulloso, igual que Pepe Máiz, que un sultán llegara a casa como campeón mundial.
Jelipe se dio tiempo de organizar porras que hicieron vibrar la sala de llegadas internacionales del aeropuerto internacional Mariano Escobedo de esta ciudad.
¿Qué les puedes decir a estos peloteritos que te vienen a recibir?, le preguntaron. Ramiro, llamado a ser el relevo de Derek Jeter en el campo corto de los Yanquis, respondió:
“Que (el campeonato) es para ellos y que le echen muchas ganas, yo nunca pensé llegar a estar con los Yanquis y mucho menos estar con el equipo en la Serie Mundial y ganarla, ha sido todo muy emotivo, la verdad”, dijo.
“Doy gracias a mis padres por el apoyo que siempre me brindaron y, pues, aquí estamos de nuevo en casa”.
Como pudo fue abandonando la sala para encontrar las notas de un mariachi que no podía faltar así como una pancarta que le expresaba el cariño de la directiva de la liga pequeña, encabezada por Pedro González Sandoval, Oscar Peña y Silvestre Sánchez.
De esta manera Ramiro Peña está saboreando las mieles de la victoria en el marco de sencillez que siempre ha mostrado, para orgullo de su familia.
Ramiro mostró en casa ser un orgulloso yanqui.
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