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Circos sí, pero sin animales
Crueldad, no diversión
Marcia Lara de Moreno (*)

20/04/2010

La utilización de especies animales en los espectáculos de circo es totalmente insostenible y contraviene los principios elementales de protección animal. Numerosos animales que no son utilizados en la pista del circo son llevados por los propietarios de los circos sólo para ser exhibidos; de esta manera, los animales no disponen de ninguna oportunidad de movimiento ni de actividad.

Para las especies animales mantenidas en cautiverio, el transporte frecuente causa un grado tan elevado de estrés, que debe ser calificado como crueldad hacia estos animales. Independientemente de consideraciones referentes a la protección animal, el mantenimiento en circos de especies de animales salvajes en peligro de extinción debe ser condenado, ya que estos animales se encuentran automáticamente fuera de los programas internacionales de conservación y reproducción de acuerdo con la Convención sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (Cites).

Las necesidades de movimiento de los animales, correspondiente a la especie, subespecie y edad, no se deben restringir permanentemente o innecesariamente pues causa dolor, ansiedad o sufrimiento. La existencia de animales en circos da lugar a muy graves restricciones, fundamentalmente las concernientes a las pautas de comportamiento social, sexual, de relación madre-cría, de locomoción y territorial. Incluso si algunas de las pautas de comportamiento mencionados anteriormente no estuviesen restringidas, se debería tener siempre en cuenta que para alcanzar una calidad “admisible” en el mantenimiento en cautiverio de un animal salvaje sería necesario habituarlo al ambiente y garantizar la permanencia del mismo en conexión con estas pautas. Habría que mencionar que la característica de un circo es el desplazamiento continuo, lo que para los animales implica estar sometidos a transporte la mayor parte de sus vidas, lo que remite a que la participación de animales salvajes en circos sea intolerable e inadmisible.

Muchas correspondencias morfológicas, fisiológicas y psicológicas entre animales y humanos permiten asumir una filogenia común, lo que posibilita explicar síntomas de emociones análogas tales como dolor, sufrimiento y miedo.

El adiestramiento de animales puede ser sólo llevado a cabo considerando los resultados de la ciencia del comportamiento, es decir la etología aplicada. Cada ser viviente muestra una conducta adaptada a su especie. Esta conducta específica de cada especie es de origen evolutivo.

Si bien el maltrato que sufren los animales en los circos es evidente toda vez que se les obliga a realizar actos antinaturales y reñidos con su propia etología, más preocupante resulta conocer los métodos utilizados para obligarlos a realizarlos. Golpes y violencia continua son la única herramienta que tienen los “entrenadores” para obligar a animales salvajes a realizar pruebas como saltar atravesando aros rodeados de fuego, montar en bicicletas o saludar con reverencias al público. Ni en México ni en otras partes del continente existe la capacitación necesaria para las personas que trabajan en los circos con animales. Los trabajadores de los circos suman a sus bajos salarios la ignorancia en el tema. “Si querían que un animal se moviera, su reacción inmediata era golpearlo, pegarle o clavarle un gancho”, declararon en las investigaciones hechas en Bolivia antes de dictar la ley que prohibió en mayo pasado la utilización de animales en los circos.

Resulta asimismo reñido con la ética que se utilicen estos animales para atraer al público infantil, del que ciertamente se aprovechan dada la natural simpatía que sienten por los animales. Nuestros niños, la sociedad del futuro, se merecen una educación basada en valores que incluyan el respeto a todos los seres vivos con una pedagogía basada en la verdad y en la capacidad de potenciar el sentido crítico que los hará capaces de desarrollarse como seres humanos conscientes del mundo que les rodea.

Finalmente, debemos preguntarnos si es ético y aceptable seguir permitiendo que los animales adopten comportamientos y un estilo de vida que no están acordes con sus instintos naturales, simplemente para el entretenimiento humano.— Mérida, Yucatán.

marcysugar@yahoo.com.mx Marcy Lara ————— *) Activista social



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Comentarios de los lectores


MARIA ANCONA.  20/04/2010 09:25:01 a.m. Reportar
OJALA EXISTIERA UNA LEY QUE CASTIGUE EL MALTRATO A LOS ANIMALES, YA SEA EN LOS CIRCOS, CALLES O HASTA EN LA MISMAS CASAS Y LES DICEN "ANIMALES SALVAJES", CUANDO EN REALIDAD LOS SALVAJES SOMOS NOSOTROS.
 

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