CAMPECHE.— Tres agentes de la Policía Federal Preventiva protagonizaron ebrios una persecución y posterior detención en la que hubo balazos, empujones y veladas amenazas.
El incidente ocurrió ayer a la 1:30 de la madrugada en el retén de la Policía Estatal Preventiva (PEP) ubicado en la carretera antigua a Mérida-Castamay.
Los agentes hacían su vigilancia cuando escucharon disparos y de inmediato una camioneta Courier color plata y con matrícula CN-13707 llegó a toda velocidad.
Del auto bajó con las manos en la nuca José Marcos Madera Abdalá, de 45 años, empleado de la empresa Gracam.
Desesperado, pidió protección pues dijo que unos tipos lo perseguían y le habían disparado.
A los pocos segundos, un auto Lupo llegó quemando llantas. Descendieron tres personas que se identificaron como federales. Uno de ellos intentó meterse a la fuerza al filtro para detener a Madera Abdalá, en ese momento los de la PEP cortaron cartucho y amagaron. Los Policías Federales Preventivos Elías Román Rodríguez Carrillo, de 37 años, Alfredo García Enríquez, de 32, y Cristian Gerardo Shultz Patiño, de 26, fueron detenidos.
Les aseguraron 2 pistolas .9 mm de cargo, varios cartuchos útiles y uno percutido.
“No es hora de oficina” Los tres agentes federales, junto con el vehículo en que viajaban y las armas fueron llevados hasta las instalaciones de la PGR, pero los policías estatales se llevaron tremendo chasco, pues no los aceptaron “porque no son horas de oficina”, dijeron los adormilados agentes de guardia.
A los oficiales de la PEP no les quedó otra que regresarlos a los separos de la Secretaría de Seguridad Pública y esperar a que dieran las 8 de la mañana para que llegara el personal de la PGR y los pusieran a su disposición.
La situación jurídica de los federales se definirá en las próximas horas, los delitos que les imputan son abuso de autoridad y ejercicio indebido del servidor público.
Al parecer la persecución comenzó cuando los federales ebrios pretendían extorsionar al guiador de la Courier a quien le marcaron el alto. Éste no hizo caso, pues no iban en vehículo oficial, lo que motivó la ira de los oficiales que usaron sus armas y lo persiguieron hasta el retén.
Aunque se trató de conocer su opinión, tanto el coordinador estatal de la PFP, Salvador Cruz Nery, como el comandante Jesús Humberto Miramonte Luján no fueron localizados.— Ana Cecilia Gutiérrez Arrocha
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