VALLADOLID.— El bajo salario que percibe Genaro Herrera Arellano, vecino del barrio de Santa Ana, apenas le alcanza para mantener a su familia con frijoles y tortilla.
Genaro es ayudante de albañilería y cuando le va bien recibe a la semana $700, pero muchas veces se queda sin cobrar por que no hay trabajo.
“Está escaso el trabajo aquí; si me fuera a Cancún y Playa del Carmen, tal vez ganaría un poco más, pero también gastaría más en pasajes y abandonaría muchos días a mi familia; prefiero quedarme en Valladolid, aunque casi no hay para comer”, dice.
De su salario de albañil eventual dependen su esposa Margarita Dzib Balam y sus seis hijos: José, de 15 años; Luis, de 12; Roque, de 7; Jesús, de 6; Leticia, de 4, y Cinthia de 2. Todos estudian, salvo la más pequeña.
Además de la comida diaria, el esposo tiene que pagar luz y agua potable, sin contar las enfermedades y los imprevistos.
La familia vive en el predio No. 198 de la calle 26 con 31 del barrio de Santa Ana, en una casa de palos y láminas de cartón, con piso de tierra.
La vivienda es prestada por la mamá del albañil, quien también pasa apuros económicos y vive en otra casa endeble.
La esposa, Margarita Dzib Balam, señala que por lo débil de su casita tuvo miedo cuando escuchó que estaba cerca el huracán “Ida” y respiró aliviada cuando supo que ya estaba lejos de la Península, el lunes pasado.
“Mi esposo no tiene otras ganancias; así es imposible que algún día podamos tener una casa mejor; ojalá alguien le pueda dar un trabajo seguro y que le pague bien”, expresa.— Nicolás Ku Dávila
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