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La edad no es un pretexto para los reyes del carnaval

Magdalena Nájera Pozo y Eleazar Efraín Ambrosio Toro, reyes de la tercera edad del Carnaval de Mérida 2020.- Foto: Fernando Acosta Yam
Magdalena Nájera Pozo y Eleazar Efraín Ambrosio Toro, reyes de la tercera edad del Carnaval de Mérida 2020.- Foto: Fernando Acosta Yam
Magdalena Nájera Pozo y Eleazar Efraín Ambrosio Toro, reyes de la tercera edad del Carnaval de Mérida 2020.- Foto: Fernando Acosta Yam
Magdalena Nájera Pozo y Eleazar Efraín Ambrosio Toro, reyes de la tercera edad del Carnaval de Mérida 2020.- Foto: Fernando Acosta Yam

¿Se imaginan un carnaval en el que en lugar de flores tiraban huevos podridos y tomates?, así fue la infancia de Eleazar Efraín Ambrosio Toro, rey de la tercera edad del Carnaval de Mérida.

En su visita al Diario acompañado por la reina Magdalena Nájera Pozo recordaron cómo eran los carnavales de antes. “Desde muy temprana edad me disfrazaban y nos íbamos en un camión de redilas porque no había carros alegóricos. Te cobraban dos pesos por el paseo que se realizaba desde San Juan y pasaba por varias colonias y se armaba una guerra de huevos podridos y pedradas”, platica Eleazar.

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Tras esas experiencias, le da gusto que todo eso haya “quedado en el olvido” y ahora se pueda disfrutar de un ambiente completamente familiar.

Magdalena no iba al carnaval de niña pero cuando creció y tuvo hijos ella se encargaba de disfrazarlos para ir a los desfiles.

“Fue una gran experiencia en familia”, dijo. Para ella, ser la reina del carnaval era una ilusión muy grande pues en los desfiles solía ver con admiración a las jóvenes en los carros alegóricos y ya con 66 años de edad pensó que eso ya no era para ella. “Pensaba que ya nunca lo iba a lograr, porque yo ya voy para abajo”, dice.

Incluso cuando acudió a la sesión de fotos con sus trajes carnavalescos, ni siquiera podía creer que era ella, cuenta que no dejaba de verse porque es un momento que nunca imaginó.

Efraín Ambrosio de 73 años aún recuerda cuando hace 55 años fue el “Rey Feo” de la escuela “Santiago Meneses” y a los 9 años de edad su hermana le enseñó a bailar ritmos como el “Cha cha, cha” y “Rock and roll”.

“Ahora que vuelvo a ser rey feo puedo decir que representar a Mérida como rey es lo mejor que me ha pasado, me siento muy orgulloso. Me encanta la música, soy bastante alegre y he sido bailarín todo el tiempo”.

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Aunque ahora siente que va a “arrancarse la cabeza” cada vez que se quita los penachos, está seguro de que es una experiencia que vale la pena y espera ser recompensado con una fotografía junto a Maribel Guardia, quien será una de las invitadas para los desfiles. “Me daría mucho gusto conocerla porque siempre me ha caído bien y antes que los gusanos se coman estos ojos tienen que disfrutar”, dice Efraín para desatar la risa de su compañera.

Magdalena se siente feliz de ser el orgullo de sus hijos, nietos y bisnietos quienes le piden acompañarla en las actividades del carnaval.

Ambos toman clases de canto, música, baile y pintura en el Centro Renacer del Ayuntamiento. “Somos muy activos, nos gusta hacer de todo y yo creo que por eso estamos aquí y espero que representemos dignamente al carnaval”, añade Efraín, a quien le gusta mucho tocar la guitarra y el órgano, aunque no lo hace de forma frecuente pues no tiene uno en casa.

“Yo tengo un puestecito en el Centenario donde vendó todo lo que hago como mis pinturas y tejidos”, dice Magdalena, quien tiene 4 hijos, 10 nietos y 5 bisnietos pero vive sola.

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Mientras que Efraín trabajaba como empacador en un súper pero se retiró porque padece diabetes y le ocasionaba mucho cansancio estar parado. Se dedica a cuidar a su esposa con la que lleva 50 años casado y tiene dos hijos, cinco nietas y una bisnieta. “Todavía no hay un varón que me represente”, dice mientras ríe.

Efraín y Magdalena son un verdadero ejemplo de alegría, se ríen de todo y ven en la música la solución a las “caras largas” de otras personas. “Yo mi música no la dejo, donde vaya me pongo a bailar. Cuando salgo de casa me tiro un litro de aceite y que digan lo que quieran de mí, no me importan las críticas porque yo así estoy feliz”, dice Magdalena.

Para ellos, la clave es mantenerse activos sin importar la edad que uno tenga, es por eso que se sienten agradecidos con espacios como Renacer, donde se ofrecen actividades para las personas de la tercera edad. “Nos ayuda bastante en nuestra vida diaria, porque cuando no tienes nada que hacer se te olvidan las cosas y te deprimes”, explica Efraín.

“Mi meta ha sido no quedarme en casa, porque si estás acostada todo el día te enfermas; mis clases me dan energía y aunque tengo 66 años estoy feliz con eso porque son años bien vividitos”, añade Magdalena. Otro aspecto que la hace mantenerse positiva es que en su vida no hay rencor ni envidias pues suele ser una buena persona.

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Efraín asegura que el secreto de su energía es que siempre ha sido deportista. De joven competía en 400 metros planos y salto de longitud. Además, jugaba béisbol, fútbol y voleibol y solía correr más de cinco kilómetros al día. “Ya no estoy para eso así que ahora me dedico a pasear, bailar y gozar el tiempo que me queda de vida”.

Su consejo es “tomar la vida como venga”. "Hay que ocupar tu mente en algo positivo y no dejarse. Esperamos que nuestra alegría los contagie y se den la oportunidad de disfrutar no solo el carnaval sino la vida misma”.

“Si Dios te permitió dar este paso que es la tercera edad, tienes que vivirla al máximo de lo que puedas".

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