Economía

¿Por qué a algunos países les va mejor? El civismo es la clave

Una de las explicaciones del porqué a algunos países les va mejor que a otros está en los diferentes grados de civismo que han desarrollado, un factor estrechamente conectado con la confianza en la conducta ajena
sábado, 22 de enero de 2022 · 00:56

El civismo es la base de la convivencia social. Definido como el “comportamiento de la persona que cumple con sus deberes de ciudadano, respeta las leyes y contribuye así al funcionamiento correcto de la sociedad y al bienestar de los demás miembros de la comunidad”, su falta se relaciona con exceso de ruido, deposiciones caninas, tirar basura en la calle, violar normas de circulación o no pagar impuestos.

Una de las explicaciones del porqué a algunos países les va mejor que a otros está en los diferentes grados de civismo que han desarrollado, un factor estrechamente conectado con la confianza en la conducta ajena, según el más reciente estudio del BID (Banco Interamericano de Desarrollo).

“Las personas que confían unas en otras se unen para construir sociedades prósperas, no actúan de forma oportunista, experimentan un sentido de la cohesión —apego a la sociedad o al país y a sus miembros— que les permite trabajar en aras de una meta común”, indica. En poblaciones donde la confianza es baja no se observa esa cohesión.

 

Egoísmo social

El civismo implica la disposición de los ciudadanos a hacer “sacrificios” individuales en aras de proyectos colectivos, fundamentales para el éxito de una sociedad, agrega el reporte. Por eso cuando la confianza interpersonal es baja, se hace difícil concretar la acción colectiva en busca del bienestar general y los lazos de la ciudadanía se debilitan.

Sin confianza, las personas no se sienten responsables de lo que ocurre afuera de sus casas y se muestran reacios a cumplir sus obligaciones cívicas —pagar impuestos, obedecer las leyes, no contaminar— asociados con cualquier proyecto público.

Además son menos capaces de contribuir al esfuerzo colectivo de exigir rendición de cuentas a los gobiernos para mejorar el bienestar ciudadano.

“Cuando la confianza y el civismo son bajos, las políticas públicas ofrecen menos beneficios a la comunidad y más a grupos reducidos, lo que aumenta el descontento de las personas con la sociedad”, señala el reciente estudio del BID.

 

Costos económicos

El impacto de la desconfianza en el civismo y la cohesión social también es dañino en el ámbito de las empresas, asegura el documento. Donde la confianza y el civismo son bajos, las compañías y las personas que trabajan en ellas están más dispuestas a funcionar de manera informal, como respuesta a regulaciones exageradas o simplemente en busca de ventajas privadas a expensas de la comunidad.

Confianza e informalidad en América Latina  Estudio del BID

 

Cuando el recelo es generalizada es muy probable que las empresas y las personas crean que muy difícilmente los demás cumplirán las reglas, por lo que optan por la informalidad en lugar del cumplimiento regulatorio. En consonancia con esta expectativa, en los países latinoamericanos existe una fuerte correlación negativa entre confianza e informalidad, la cual es señal de baja productividad y poco desarrollo de un país y está generalmente asociada con el desempleo, el ambulantaje, la falta de tecnología y la carencia de seguridad social, así como con una menor recaudación fiscal.

 

Cooperación cívica

Diferentes estudios sobre civismo transmiten el mismo mensaje: los ciudadanos latinoamericanos están más dispuestos a ignorar las normas comunitarias y a reconocerlo, revela el BID. La Encuesta Mundial de Valores rastreó tres casos de este tipo de incumplimiento: si los encuestados reclamarían beneficios públicos a los que no tienen derecho, si evitarían pagar en el transporte público o si cometerían fraude en la declaración de impuestos si hay oportunidad.

Las respuestas muestran entre América Latina y el resto del mundo contrastes que son no sólo estadísticamente significativos, sino económicamente importantes, con (una diferencia de más del 12%). Entre los componentes, “reclamar un beneficio público al que no se tiene derecho” presenta la mayor brecha: más de 20%.

A manera de conclusión de este capítulo, el BID señala que “en consonancia con su falta de confianza mutua y en las instituciones, los ciudadanos latinoamericanos no apoyan los derechos amplios de los demás y a menudo se desentienden de sus responsabilidades cívicas, a juzgar por las altas tasas de corrupción e informalidad de la región”.— D.Y.