Un pleito “indeseable”

Un pleito “indeseable”; ataques de AMLO ponen en vilo al periodismo

viernes, 18 de febrero de 2022 · 02:37

Indeseable. Así califica el politólogo Martín Echeverría Victoria el enfrentamiento que protagonizan el presidente Andrés Manuel López Obrador y periodistas críticos de su gestión, principalmente Carlos Loret de Mola, y considera que de este choque, que se agudiza conforme pasan los días, no saldrá un ganador.

“Es muy grave, peligroso, que un presidente de la república afecte el honor del cualquier persona, de los periodistas en particular —cuyo activo más importante es la credibilidad— y que a través de esos señalamientos dañe su reputación, el valor que tienen en el espacio público. Es indeseable, no me parece normal y de ninguna manera es una expresión de la vida en democracia”, señala el doctor en Comunicación y Cultura por la Universidad de Sevilla y maestro en Comunicación Política y Opinión Pública por la Universitat Pompeu Fabra, de Barcelona.

Es un asunto bastante delicado, preocupante, continúa, sobre todo porque López Obrador utiliza instrumentos del Estado para atacar y estigmatizar la labor periodística.

Deudas pendientes

Para el investigador de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, aunque en esta confrontación perdemos todos, el principal afectado es el oficio del periodismo, con el que, ya de por sí, el Estado mexicano tiene una deuda enorme.

Para empezar, en tiempos en que la violencia letal contra quienes ejercen esta labor continúa en aumento y el poder de fuego de los grupos criminales crece potencialmente, el gobierno federal le redujo el presupuesto al mecanismo de protección para que los periodistas tengan condiciones de mediana seguridad en un trabajo tan arriesgado en algunas zonas del país, señala.

Tampoco se ha legislado la Ley General de Comunicación Social, que busca racionalizar y transparentar el gasto público destinado a espacios en medios, un tema de suma importancia porque, como de todos es sabido, un instrumento de control de los gobiernos sobre los medios es el presupuesto.

“Había una promesa del gobierno federal de legislar…, finalmente se remitió a algo que dejó el problema del gasto como ambiguo, de tal suerte que no hay una legislación que regule bien a bien”, afirma. “Por eso en Yucatán un periódico cuyo director es amigo del presidente está recibiendo carretadas de dinero sin tomar en cuenta su circulación o impacto público. Y así por todos lados”.

A favor o en contra

Según el Dr. Echeverría, son muchos los déficits que tienen el Estado y el gobierno con los medios de comunicación, deudas no resueltas y que este nuevo episodio de enfrentamiento agrava más.

“Si las cuentas estuvieran saldadas, el tema actual se relativizaría por acción coyuntural, pero estamos trabados en el conflicto porque el Estado ve a los medios como un instrumento a favor o en contra de sus proyectos y a partir de esa visión vienen las descalificaciones”.

Dos niveles

Los ataques del mandatario golpean a los informadores de alto perfil, con audiencias de varios millones de personas y contactos internacionales, muy visibles, muy bien remunerados, porque se les acusa de servir de correa de transmisión de los poderosos, pero también a los de provincia, que trabajan en condiciones precarias, sometidos al control y la fuerza de caciques, gobernadores, presidentes municipales, etc.

Lo que está haciendo el presidente es desprestigiar no sólo a un informador, sino a toda una profesión que es indispensable para la democracia. Sin embargo, observa el investigador, el gremio venía ya lesionado por sus antecedentes de sometimiento y colusión con el poder.

“En los regímenes anteriores la mayoría de las instituciones mediáticas se coludió con gobiernos —el Diario de Yucatán es una excepción notable al respecto, un caso ejemplar de resistencia al poder— y por tanto hoy arrastran dudas en torno a su credibilidad”.

Cortina de humo

Los ciudadanos también perdemos, continúa, porque el centro de la agenda gubernamental está siendo ocupado por el conflicto contra los periodistas, ocultando muchos otros temas importantes que deben ser puestos sobre la mesa de discusiones. “Se dice que este tipo de —voy a usar un término dominguero— ‘confrontoentretenimiento’ tiene muchos beneficios para la transparencia y rendición de cuentas. No es así, creo que aporta poco a quienes desean estar bien informados”.

Por último, también el gobierno sale perdiendo, por el desaseado manejo de la crisis, considera. “A partir de que se difundió la noticia, el presidente la retomó, le dio visibilidad, la puso en la conversación y la convirtió en un escándalo, cuando pudo actuar con prudencia y dejar que pasara de largo, ya que el asunto no reviste mayor gravedad, el reportaje no demuestra que exista un conflicto de interés como el que hubo con la Casa Blanca en el sexenio anterior”.— D.Y.

 

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