Empresas sin pobres

¿Qué es el semáforo de eliminación de pobreza?

Presenta USEM innovador plan de acción social
viernes, 25 de febrero de 2022 · 05:45

Después de décadas de fracaso colectivo en el intento de convertir buenas intenciones y grandes esfuerzos en la erradicación de la pobreza, una innovadora herramienta propone abordar el lacerante problema desde una perspectiva diferente: que sean los pobres quienes definan su propia situación y, con ello, su vía de salida.

Ese es el enfoque y la lógica del novedoso sistema de medición denominado “Semáforo de Eliminación de Pobreza”, que fue presentado ayer a socios e invitados —entre ellos el arzobispo, Mons. Gustavo Rodríguez Vega— de la USEM Mérida, en lo que fue la primera reunión presencial de la agrupación desde la irrupción de la pandemia de covid-19.

Una herramienta multidimensional

La metodología presenta una encuesta visual accesible, fácilmente identificable incluso para personas sin formación académica y que se responde en unos 20 minutos. El encuestado identifica con verde los indicadores donde está bien, amarillo donde está más o menos y rojo donde está mal, explica Gustavo Ramírez Fuentes, gerente operativo de Transformación y Acompañamiento de USEM Ciudad de México y responsable del proyecto en el país.

Son 52 indicadores en total, dentro de seis dimensiones que hacen referencia a la situación socioeconómica, educativa, cultural, sanitaria, medioambiental, emocional y de convivencia de cada familia, para lograr una evaluación multidimensional, agrega.

¿Cuáles son los indicadores de probreza?

La encuesta realiza preguntas como: ¿vives en un hogar seguro?, ¿tienes baño?, ¿sabes leer y escribir?, ¿dónde arrojas la basura?, ¿puedes controlar tus emociones?, ¿piensas en los demás al tomar decisiones?, ¿puedes sacar un crédito?, ¿tienes ingresos suficientes? Los resultados se clasifican en los tres colores señalados: rojo (indica pobreza extrema), amarillo (pobreza) y verde (no pobre).

A través de esta experiencia las familias se autodiagnostican y crean su propio tablero de control y un plan familiar, priorizando cinco indicadores marcados en rojos o amarillos que quieran mejorar, volverlos de color verde. Con los datos se llevan adelante acciones específicas de acuerdo con los desafíos identificados.

El papel de la empresa 

La metodología ya es utilizada en más de 40 países del mundo, en muchos casos a cargo de gobiernos y organizaciones de desarrollo, con buenos resultados. En México, la USEM busca que sean las empresas las que echen a andar el proyecto, combatiendo la pobreza entre sus colaboradores, en el entendido de que, como comenta en la reunión el Lic. Víctor Arjona Barbosa, “no se conoce hasta ahora un mejor instrumento que la empresa para generar riqueza y promover el desarrollo”.

Así que la primera tarea, comenta Gustavo, será generar conciencia en el empresario de la necesidad de conocer a su gente más allá de lo que ve todos los días, de mirar a su colaborador como es, saber cómo vive y con quién vive, si hay en su casa alguien con problemas de discapacidad, saber cuáles son sus necesidades reales… Entenderlo un poco más en su contexto familiar.

“La intención es que el empresario sepa cómo puede acompañarlo en su desarrollo integral a fin de mejorar las condiciones de vida de su familia. Ese es el punto esencial”, indica.

Problema latente

Todo mundo conoce los números que, lamentablemente, indican un crecimiento de la pobreza y la pobreza extrema en México en los últimos años, continúa.

Ante esto, la pregunta que deben hacerse los dueños y altos directivos de las compañías es: “En esas estadísticas, ¿en qué cuadrante está mi gente?”.

Cuando se habla de pobreza no solamente se hace referencia al tema económico, sino a un problema multidimensional, aclara. Una persona puede no ser pobre en cuanto a ingresos y, sin embargo, no contar con ahorros o una cobertura sanitaria eficiente.

El semáforo no soluciona problemas, lo que permite es obtener información real para tomar decisiones. Tampoco tiene entre sus objetivos mejorar el clima laboral de la empresa. “Sirve para que las familias hagan una autoconciencia de su realidad, que aprovechen lo que está disponible, que tomen acciones para mejorar”.

Impacto de la herramienta

Desde su implantación, hace unos 20 años en Paraguay, de donde es su creador, el activista Martín Burt, el semáforo ha ayudado a mejorar la vida de miles de familias en 43 países mediante un proceso que les permite ser protagonistas de sus propias historias de eliminación de pobreza. “Además de empoderar, los datos recogidos a través del semáforo han demostrado su utilidad también para las comunidades, organizaciones, empresas, proyectos y gobiernos”.

Hace tres años comenzó a aplicarse el semáforo en México, donde hoy unas 30 firmas se han sumado, con 2,000 personas alcanzadas. En Yucatán, Kekén comenzó a implementarlo y en las dos últimas semanas ha encuestado a 600 colaboradores.

El proyecto cayó de pie entre los asistentes, según indica el comentario de Mons. Rodríguez Vega al finalizar la presentación: “Creo en el valor de esta herramienta porque veo que los empresarios son cada vez más conscientes de su misión de contribuir al bienestar de la sociedad”.— Megamedia