Mafia agraria en Yucatán

Tráfico de tierras en Yucatán: Se apoderan de solar de 630 mil metros cuadrados

sábado, 26 de marzo de 2022 · 03:12

José Armando de Jesús Ceballos Chávez, uno de los principales operadores y beneficiarios del fraude de tierras en el ejido de Seyé, perpetrado en 2015, se apoderó descaradamente de 114 solares de ese núcleo agrario, falsificando su condición de integrante del ejido, como ya informamos, no obstante que la ley solo permite la asignación de un solar por ejidatario, con una superficie de 2,500 metros cuadrados.

El atrevimiento fue tal que entre los solares asignados a esta persona —en cuya cuenta de Instagram se jacta de su conducta delictiva— hubo uno con una extensión de ¡632,000 metros cuadrados!

Como ya publicamos, Ceballos Chávez, junto con Rodrigo José Vega Espinosa y el comisario ejidal de Seyé en ese año, Lorenzo Cauich Miam, orquestaron una operación fraudulenta para despojar al ejido de más de 1,500 hectáreas cerca de la carretera Mérida-Cancún, en una zona de creciente plusvalía.

Asamblea fraudulenta en conflicto 

Para eso, Cauich Miam, apoyado por abogados del despacho de Ceballos Chávez, falsificó el acta de una supuesta asamblea que se habría celebrado el 12 de septiembre de 2015, en la que estas dos personas y otras 16 más, todas inversionistas y especuladores de Mérida, fueron reconocidas como avecindadas.

La lista de avecindados aprobados en esa asamblea ascendía a 402 personas.

En la misma asamblea simulada, los 18 inversionistas fueron reconocidos como ejidatarios sin cumplir con los requisitos de ley.

De acuerdo con testimonios de socios del ejido que denunciaron los hechos, en la lista de avecindados figuraban, además de los 18 supuestos inversionistas, varias personas de Seyé ya fallecidas o que no eran vecinas del ejido, sino recién llegados de Veracruz o Tabasco.

En diciembre del mismo año, en otra asamblea considerada como simulada, el comisario Cauich Miam propició el cambio de uso de suelo de 7,502 hectáreas de uso común a asentamiento humano, por lo que se crearon 1,195 solares. De éstos, los inversionistas de Mérida recibieron 250, equivalentes a 1,529 hectáreas.

Destino de la tierra

Ceballos Chávez se apoderó de 114 solares, igual a una superficie de 385 hectáreas y Vega Espinosa, de 90 solares, correspondientes a 228 hectáreas.

Juanita Pech Canché, familiar de Cauich Miam, se quedó con 41 solares de 210 hectáreas y sus hijos con 19 solares y 97 hectáreas.

Otros 46 solares que representan 608 hectáreas acabaron en manos de 16 personas de Mérida, cuyos nombres dimos a conocer en nuestras ediciones del 19 y 20 de marzo.

Los 885 solares restantes, con una extensión conjunta de 5,692 hectáreas, la mayoría en el monte o en lugares no localizables, se repartieron entre los avecindados reales y ficticios, y entre un reducido grupo de antiguos ejidatarios.

Invalidación de las asambleas

El 22 de febrero, el magistrado del Tribunal Unitario Agrario del Distrito 34 (TUA), José Lenín Rivera Uribe, emitió una sentencia que invalida las dos asambleas y dictamina la devolución de las 7,502 hectáreas al ejido de Seyé.

Además, ordena a las instancias correspondientes cancelar la inscripción de los títulos de propiedad de esos terrenos ejidales transferidos a los inversionistas y le da vista al Ministerio Público Federal, por la probable comisión de delitos.

Al parecer, los inversionistas afectados ya habrían presentado un amparo contra la sentencia del Tribunal Agrario.

Ceballos Chávez, no obstante las pruebas de su participación en el despojo de tierras de ese ejido y de las prebendas que obtuvo, así como de la decisión judicial en su contra, reprodujo en su cuenta de Instagram la página de la primera parte del reportaje de este periódico sobre el tema, publicada el 19 de marzo, titulada “Escandaloso fraude”, en la cual él aparece como uno de los principales responsables de ese engaño.

Sobre una foto de esa página del Diario, Ceballos Chávez, burlándose aparentemente de la decisión del magistrado Rivera Uribe, puso la siguiente leyenda: “algo estamos haciendo muy bien, vamos en buen camino”.

Riqueza

En Seyé se averiguó que luego de la operación fraudulenta Cauich Miam, quien antes de ser comisario ejidal vivía en una casa de paja, ahora posee una granja de cerdos y una finca privada, entre otros bienes.

En cuanto a los solares, el magistrado Rivera asienta en su sentencia, en la página 39, último párrafo, que de acuerdo con la ley agraria, “en el supuesto de urbanización de los solares creados, éstos se asignarán de manera equitativa, uno a cada ejidatario y a sus legítimos poseedores”.

En cuanto a la extensión de esos solares, el magistrado, luego de revisar los ordenamientos y leyes vigentes en el estado, resolvió que “la superficie máxima de un solar cuando tenga su origen en tierras ejidales es de 2,500 metros cuadrados”.

Pero Ceballos Chávez, en franca violación a la ley, no solo recibió 114 solares gracias a las dos asambleas ejidales simuladas, sino que uno de ellos tiene una superficie de ¡632,024.826 metros cuadrados!, en el polígono 02 del ejido, zona 05, manzana 063, solar 001. También recibió otro de 450,001.280 metros cuadrados, en la manzana 064.

Por su parte, Vega Espinosa obtuvo otro megasolar de 564,038.041 metros cuadrados en la manzana 074, según información incluida en la sentencia del TUA.

Actos simulados

En ese documento se establece que entre la asamblea de septiembre y de la de diciembre de 2015 se realizó otra, el 10 de noviembre, en la que el comisario ejidal suspendió en forma arbitraria los derechos de voz y voto de 1,127 ejidatarios, de un total de 1,635.

De esta manera, un gran número de integrantes del ejido no pudo asistir a la asamblea del 27 de diciembre, cuando se decidió el cambio de uso de suelo y se asignaron los solares.

Ante este hecho, el TUA consideró que esa asamblea era simulada porque la asignación de tierras a personas ajenas al núcleo de población, solo porque han sido reconocidas en su calidad de avecindados y de ejidatarios, “sin ser de la clase campesina y sin que residan y trabajen en el ejido”.

“Son actos simulados porque simulan la asignación de tierras a sujetos agrarios que no los son, cuando el acto real es una venta o transmisión de tierras ejidales en perjuicio de los legítimos ejidatarios”. (Continuará).

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